28 de mayo: Jesús sumo y eterno sacerdote
28 de mayo: Jesucristo, sumo y eterno sacerdote
Texto evangélico
«Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz. Pero no se haga como yo quiero, sino como quieres tú». Y volvió a los discípulos y los encontró dormidos. Dijo a Pedro: «¿No habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad para no caer en la tentación, pues el espíritu está pronto, pero la carne es débil». De nuevo se apartó por segunda vez y oraba diciendo: «Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad». (Mt 26, 39-42)
Comentario
Jesús ha realizado la ofrenda por todos los hombres. En su acción sacerdotal, rubricada en la Última Cena, se inmola de forma incruenta y ha pedido a los suyos que prolonguen esta acción en el sacramento de la Eucaristía.
Jesús, sumo y eterno sacerdote, de una vez para siempre, se ha ofrecido como ofrenda agradable a Dios su Padre, y ha realizado en su cuerpo crucificado la oblación universal. Sin embargo, ha querido mantener en el tiempo su misma ofrenda. Los ministros ordenados prolongan en el tiempo el único sacrificio redentor en favor de la humanidad.
La oración y ofrenda sacerdotal de Jesús nos invita a sabernos perdonados, redimidos, pero a su vez, como fue la suya, a una respuesta de amor. Si Jesús se entregó a la voluntad de su Padre, la forma de participar en la ofrenda de Jesús es la entregarnos por amor.
Propuesta
Puedes sumarte a la ofrenda sacerdotal de Jesús.
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