Fernando Valera clausura ‘EsperanZa: "Hoy más que cerrar, abrimos”
La Catedral de Zamora acogió este lunes, 4 de mayo, el acto de clausura de EsperanZa, la XXVIII edición de Las Edades del Hombre, con optimismo. "Zamora está llamada a crear oportunidades y futuro"
(Diócesis de Zamora).- La Catedral de Zamora acogió este lunes, 4 de mayo, el acto de clausura de EsperanZa, la XXVIII edición de Las Edades del Hombre, celebrada en la ciudad desde el pasado mes de octubre y desarrollada en la Santa Iglesia Catedral y las iglesias de San Cipriano y el Carmen de San Isidoro.
Durante su intervención, el obispo, Fernando Valera, subrayó que este momento no debía entenderse únicamente como el final de una exposición, sino como la acogida agradecida de “algo maravilloso que ha ocurrido entre nosotros”. En su intervención recordó el origen del proyecto, vinculado al impacto de los incendios en la Sierra de la Culebra: “Allí, donde parecía que solo quedaban cenizas, empezó a nacer casi en silencio una palabra y un proyecto: esperanza”.
El obispo destacó que quienes han visitado Zamora “lo han hecho para dialogar con el arte, para sumergir su alma en la belleza y dejarse interpelar”, poniendo de relieve la capacidad del patrimonio para suscitar preguntas profundas y abrir caminos de interioridad.
Asimismo, quiso agradecer expresamente el trabajo conjunto que ha hecho posible esta edición, subrayando el papel de la Fundación Las Edades del Hombre, las administraciones públicas y los numerosos profesionales y voluntarios implicados. Mons. Valera reconoció también la presencia institucional en el acto, con la participación del vicepresidente de la Fundación Las Edades del Hombre, Mons. Mikel Garciandía, y del consejero de Cultura, Turismo y Deportes de la Junta de Castilla y León, Gonzalo Santonja, a quienes agradeció su respaldo desde el inicio del proyecto.
En este contexto, puso en valor el modo de trabajo compartido que ha sostenido la iniciativa: “Cuando se dialoga, cuando se suman esfuerzos, cuando se piensa en las personas y en las dificultades de nuestros territorios, las cosas suceden”. Igualmente, tuvo palabras de gratitud para el Cabildo Catedral, la Fundación ZamorArte —por su apuesta por acercar la belleza del Evangelio a los jóvenes a través del Laboratorio EsperanZa— y el conjunto de instituciones que han apoyado la muestra.
“Hoy más que cerrar, abrimos”, afirmó el obispo, invitando a dar continuidad al camino iniciado. “Zamora no está condenada a resistir, sino llamada a crear oportunidades y futuro”, añadió.
La clausura de EsperanZa deja en Zamora una experiencia que ha unido fe, arte y colaboración institucional, proyectando el valor del patrimonio como motor cultural y también como fuente de sentido. “Esta tierra no es solo memoria; es promesa y es futuro”, concluyó Mons. Valera, felicitando a todos los que han hecho posible esta edición.
