Los 150 salmos en una semana: la Liturgia Ortodoxa, ahora en castellano

Pocas tradiciones han puesto tanta belleza al servicio de la oración como la bizantina. Sus himnos condensan en unos pocos versos lo que otros dicen en tratados enteros. En su liturgia todo participa de la misma alabanza: la luz de las lámparas, el humo del incienso, el canto que no se interrumpe, el gesto de la cruz. Y por debajo de todo, repetido como un latido, el «Señor, ten piedad»: la súplica más breve y más antigua, la oración del corazón.

Suba mi oración como incienso a Tu Presencia, Señor
Suba mi oración como incienso a Tu Presencia, Señor | Ramón Fandos

Esta liturgia recorre las horas del día y llega hasta la noche, con un oficio de medianoche pensado para quien vela mientras el mundo duerme. Se canta con la voz sola, sin más instrumento que la garganta humana, como si la alabanza no necesitase nada más que quien la pronuncia. Y quien la reza, aunque lo haga a solas, sabe que se une a una plegaria que otros están diciendo en otros lugares, a la misma hora y con las mismas palabras.

Todo el Salterio, cada semana

La tradición bizantina reparte los salmos en veinte secciones, los kathismata, y las distribuye entre las Vísperas y los Maitines de cada día. Al cabo de siete días, se han rezado los 150 salmos: las alabanzas y los lamentos, la súplica del que se hunde y el júbilo del que se sabe salvado.

Cada kathisma se divide en tres breves estaciones, y la oración avanza de una a otra sin prisa: se escucha un salmo, se guarda silencio, se vuelve a escuchar. Así, el Salterio deja de ser una simple lectura para convertirse en una morada. Los salmos de la mañana despiertan el corazón a la acción de Dios y abren los ojos del alma para contemplar sus maravillas; los del atardecer transforman las angustias y los anhelos acumulados durante la jornada en esperanza y acción de gracias. Y entre unos y otros, las horas intermedias, con su voz discreta y serena, invitan a detenerse un instante, a recordar la Presencia que acompaña cada paso y a mantener encendida la llama de la oración en medio de la vida cotidiana.

Un trabajo único

Salmodiando.es incorpora desde hoy la liturgia ortodoxa completa. Los textos están traducidos directamente del griego original, a partir de libros litúrgicos antiguos de dominio público.

Se ha traducido el Horologion, que contiene las horas del día y de la noche; el Octoecos, con los ocho tonos de la semana; el Triodion, que lleva a la comunidad por la Cuaresma hasta la Pascua; el Pentecostarion, que va de la Pascua a Pentecostés y a Todos los Santos; y el Menologio, con el tropario y el kontakion de cada santo, los 365 días del año. Se han traducido también los irmos, las estrofas que abren y dan la melodía a cada oda de los cánones. Es el ciclo entero del año litúrgico, en castellano, hilado de principio a fin.

Es un griego eclesiástico antiguo, de himnos muy breves y muy densos, hecho para ser cantado, en el que cada término lleva una teología detrás. Cada pasaje ha pedido ser leído en su escaneo original. Los salmos y las lecturas no se citan: se dan enteros, para que quien reza tenga delante el texto y no una referencia.

Cada oficio se presenta de principio a fin, en el orden de sus rúbricas: lo fijo de cada hora, lo propio del día según el tono y los salmos que corresponden.

Una sola comunidad que reza al mismo Dios

Católicos y ortodoxos rezamos los mismos salmos. Son las palabras que rezó Jesús, las que pronunciaron los primeros cristianos y las que hoy siguen en los labios de todos los que mantenemos vivo este tesoro.

No se trata de mezclar tradiciones ni de borrar diferencias, que existen y se respetan. Se trata de unir esfuerzos y de reconocer lo que ya nos une: que, con distinto ritmo y distintas melodías, el pueblo cristiano se dirige al mismo Dios misericordioso. En cada madrugada y en cada atardecer, voces en lenguas diversas dicen lo mismo: Señor, ten piedad. Con la liturgia ortodoxa, la comunidad que reza en Salmodiando.es se hace más grande: una sola comunidad, un solo clamor, un solo Señor que derrama su amor sobre sus hijos. Una sola oración que sube como incienso a Su Presencia. Un incalculable número de manos unidas por la misma fe que se alzan como ofrenda de la tarde…

Dónde encontrarla

En la portada de salmodiando.es, bajo la hora del día, con el botón «Liturgia Ortodoxa», o directamente en salmodiando.es/ortodoxa/. Es gratuita y funciona en el navegador del móvil y del ordenador.

fandosrj@gmail.com

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