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Somos las ovejas del Señor

Domingo del Buen Pastor 2026

"Pedro,… levantando la voz, dijo: Sepa todo Israel con absoluta certeza que Dios ha constituido Señor y Mesías al mismo Jesús, a quien ustedes han crucificado"

Jesús

“Pedro,… levantando la voz, dijo: Sepa todo Israel con absoluta certeza que Dios ha constituido Señor y Mesías al mismo Jesús, a quien ustedes han crucificado.”

El contraste entre la realidad de los acontecimientos es muy fuerte. El juzgado y condenado a muerte, ahora resulta que es el pastor y el modelo a seguir. Indudablemente, la resurrección de Cristo expresó la realidad.

Por eso Jesús se ha convertido en el auténtico y verdadero pastor, que da vida y nos conduce a la eternidad divina. Y así hemos respondido cantando a esta lectura primera: “El Señor es mi pastor, nada me faltará”.

En la segunda lectura, Pedro señala que debemos imitar a Jesús y “soportar con paciencia los sufrimientos que les vienen a ustedes por hacer el bien”. Es decir, que cuando hacemos las cosas bien, aunque vengan sufrimientos, tendremos la fortaleza interior del Espíritu Santo.

Cruz personal

“Es cosa agradable a los ojos de Dios,… dice San Pedro, “ya que también Cristo sufrió por ustedes,… subió al madero de la cruz… y por sus llagas ustedes han sido curados… ahora han vuelto al pastor y guardián de sus vidas”.

Así Jesús, mostrando en su vida, cargó la cruz. También nosotros debemos imitarlo, asumir nuestra propia cruz, confiando en el auxilio divino del Espíritu Santo. Y como hemos escuchado en el Evangelio de San Juan, por eso Jesús es el buen pastor.

Conduce, es decir, guía, es como un faro de luz, alimenta nuestro espíritu, cuida y da vida.

Jesús, en efecto, dijo: “Yo soy la puerta de las ovejas… Quien entre por mí se salvará. Podrá entrar y salir, y encontrar pastos… Él llama a cada una por su nombre, nos conoce perfectamente a cada uno y nos conduce afuera. Y cuando ha sacado a todas sus ovejas —¿verdad que aquí estamos todas ovejitas de Jesús? A ver, quiero oír yo eso, si están conscientes de que vinimos a encontrarnos con nuestro pastor ¿Están conscientes de ser estas ovejitas de Jesús? Sí. Bien.”

Pues entonces sepan ustedes que: “Él las llama a cada uno por su nombre”, nos conduce y, cuando ha sacado a todas, camina delante de nosotros. Lo seguimos porque conocemos su voz.

Por eso venimos a la Eucaristía, a encontrarnos con este buen pastor y escuchar sus enseñanzas, como lo estamos haciendo ahora. Porque termina diciendo Jesús: “Yo soy la puerta… Quien entre por mí se salvará. Podrá entrar y salir y encontrarán pastos”.

Vida

Alimento para el cuerpo, y para el espíritu

Pidamos a nuestra Madre María de Guadalupe que nos ayude a confiar siempre en su Hijo Jesús y seamos buenas ovejas de su rebaño, y que sean muchos los que quieran consagrar su vida al servicio de sus hermanos, como hoy se lo pedimos explícitamente en la Pastoral Juvenil Vocacional: que surjan nuevos discípulos para ser pastores en la Iglesia, como presbíteros diocesanos o religiosos, o como hermanas religiosas.

Pidámoselo así, en un breve momento de silencio, a nuestra Madre, poniéndonos de pie:

Madre nuestra, María de Guadalupe, al llegar a este cuarto domingo de Pascua, te pedimos que nos ayudes para agradecer de corazón a Dios Padre la encarnación de su Hijo Jesucristo, quien con su vida, pasión, muerte y resurrección se ha convertido en el buen pastor, Camino, Verdad y Vida; y que nos conduzca a la casa de Dios nuestro Padre.

Danos el ánimo para conocerlo leyendo y meditando los Evangelios, ser constantes en la participación de la Eucaristía y obedientes a sus enseñanzas, logrando ser misericordiosos para generar en nuestros ambientes una creciente fraternidad solidaria con nuestros prójimos y propiciar así el surgimiento de vocaciones sacerdotales y de vida consagrada.

Por esta razón invocamos tu auxilio por todas las familias, especialmente de nuestra patria querida, para que encontremos los caminos de reconciliación y logremos la paz en el interior de cada familia y en la relación de unas con otras, en las vecindades, cotos y departamentos, y en nuestra manera de comportarnos al transitar por las calles y por los comercios.

Pastor

Todos los fieles aquí presentes este domingo nos encomendamos a ti, que brillas en nuestro camino como signo de salvación y de esperanza: ¡Oh clemente, oh piadosa y dulce Virgen María de Guadalupe! Amén.

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