"Venzamos el hambre con las manos unidas"
Hace ahora un año, el papa Francisco llamaba cada día a Gaza para saber cómo estaba la gente de aquella zona sacudida por la guerra y el hambre. Era un gesto sencillo que demostraba la sensibilidad de un pastor preocupado por las ovejas más sufrientes de la humanidad.
La guerra y el hambre son conceptos muy relacionados. De los 1.100 millones de personas que viven en pobreza extrema en el mundo según Manos Unidas, la mayoría vive en países en situación de inestabilidad o de guerra. Esta cifra nos duele en el corazón. Sin embargo, hay motivos para la esperanza.
Encontramos esperanza en organizaciones como Manos Unidas. Desde hace más de sesenta años, esta ONG católica lucha por un mundo más justo a través de proyectos concretos. Manos Unidas promueve comunidades, ayuda a las familias y trabaja por un futuro mejor. Sigue la filosofía de enseñar a pescar en lugar de limitarse a proporcionar pescado para sobrevivir.
Además, Manos Unidas nació inspirada por las palabras de Jesús. En el episodio de la multiplicación de los panes y los peces, Jesús dijo a sus discípulos: «Dadles vosotros de comer» (Mc 6,37). Jesús no es un mago que soluciona problemas; Jesús cuenta con nosotros para cambiar el rumbo del mundo y hacerlo más justo.
Es impresionante la determinación de las mujeres que fundaron Manos Unidas cuando expresaron: "Declaramos la guerra al hambre"
Benedicto XVI ya dijo con gran acierto que «combatir la pobreza es construir la paz» (Mensaje para la XLII Jornada Mundial de la Paz, 1 de enero de 2009). Ciertamente, no puede haber paz en un mundo en el que las personas sufren la guerra y en el que se pisotean sus derechos sociales. Es necesario poner siempre a la persona en el centro. Es el momento de apostar por entidades como Manos Unidas, que no se resignan a clamar contra la guerra, sino que transforman las comunidades desde dentro, guiadas por el Príncipe de la paz. Es impresionante la determinación de las mujeres que fundaron Manos Unidas cuando expresaron: «Declaramos la guerra al hambre», una expresión de aquel tiempo que muestra el coraje y la convicción de las fundadoras.
Estos proyectos de Manos Unidas ayudan a las personas para que no se vean obligadas a abandonar su hogar y a emigrar de sus países de origen. El papa Francisco recordaba en su mensaje para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado de 2023 que las personas no solo deben poder salir, sino que también deben poder quedarse en sus países en condiciones dignas, si así lo desean.
La campaña de este año de Manos Unidas lleva por lema «Declara la guerra al hambre». Es un mensaje que nos recuerda la responsabilidad que tenemos ante un problema tan grave.
En 2025, las delegaciones de Manos Unidas de Cataluña y Baleares apoyaron 55 proyectos de desarrollo en África, Asia y América Latina. Han sido, como siempre, proyectos educativos, agrícolas, sanitarios y sociales, que mejoran las condiciones de vida allí donde se implementan. Este año hay nuevos retos y, por ello, os invito de nuevo a colaborar con la colecta que se realiza este domingo en las parroquias y centros de culto de toda la diócesis. También podéis hacerlo entrando en la web.
Las iniciativas las llevan a cabo personas entregadas, que ayudan a renovar la esperanza allí donde, a veces, solo hay oscuridad y degradación.
Queridos hermanos y hermanas, ¡venzamos el hambre! Si podemos, hagamos un donativo generoso a Manos Unidas. Seamos fermento para que estos proyectos puedan ir debilitando una de las lacras más graves de nuestro mundo: el hambre. Esta también es nuestra responsabilidad como discípulos de Jesús.