2 dic 2023
Un keke hecho con sus propias manos
Quiero a Tacsha porque me tratan maravillosamente y porque son los que más necesitan una presencia animadora, y las manos sacerdotales. Es, de todo nuestro territorio vicarial, el puesto de misión que creo que no logramos atender y acompañar como ellos se merecen, aunque se les rompe la boca de decir gracias a toda hora. Esa es la lógica de los más pobres: agradecer lo poco que reciben más que exigir lo mucho que en justicia se les debe.