"En todo tiempo y lugar el hombre ha buscado encontrarse con Dios" ¿Adiós a Dios?

¿Adiós a Dios?
¿Adiós a Dios? EFE

"La incultura religiosa en nuestro país solo se puede explicar por la reacción contra el monopolio católico y su matrimonio indisoluble con el poder"

"A los católicos españoles de los pandémicos años veinte del siglo XXI nos toca separarnos definitivamente del poder"

"Que una militante comunista sea ejemplo de diálogo y concordia tras su ejemplar encuentro con Francisco, me parece una de las mejores noticias para los españoles, incluidos los católicos"

El conocido periodista español Iñaki Gabilondo va camino de completar sus 80 años. El octogenario maestro de comunicadores se ha puesto al frente de una serie de Movistar titulada “Iñaki y el futuro de la religión”. He visto el primer capítulo. Bueno, lo he intentado.

La agencia EFE, por su parte, publicaba esta misma semana un teletipo con los datos de la última encuesta sobre creencias del Centro de Investigaciones Pew en Estados Unidos. Un instituto demoscópico equivalente al CIS - sin el desprestigio de un Tezanos yanqui-. El titular no deja lugar a la duda: “El desapego por la religión crece imparable en Estados Unidos durante los últimos años”.

En este mismo digital leo que los obispos españoles van a rendir cuentas ante el papa de Roma. Poco antes se conocía el nombramiento de la socialista Isabel Celaá como nueva embajadora española en el Vaticano y la comunistaYolanda Díaz visitaba al papa como vicepresidenta de nuestro país. Las informaciones y opiniones vertidas en los medios de comunicación sobre estos tres acontecimientos relacionados con Francisco y los españoles son para echarse a llorar.

El Papa saluda a Yolanda Díaz
El Papa saluda a Yolanda Díaz

La incultura religiosa en nuestro país solo se puede explicar por la reacción contra el monopolio católico y su matrimonio indisoluble con el poder. De modo explícito durante la última dictadura y de modo implícito durante la transición, su concordato y la democracia autonómica de inmatriculaciones, ibis, profesores de religión y condecoraciones marianas.

Que los prelados patrios reciban el rapapolvo pertinente del sucesor de Pedro es la esperanza de quienes tratamos de vivir nuestra fe en la comunidad parroquial. Que nuestro país nombre embajadora en el Vaticano a quien le dé la gana sin necesitar de la aprobación de los obispos, también me parece muy saludable. Y que una militante comunista sea ejemplo de diálogo y concordia tras su ejemplar encuentro con Francisco, me parece una de las mejores noticias para los españoles, incluidos los católicos.

Lo de Estados Unidos me preocupa menos. Que un tercio de sus habitantes se identifiquen como ateos, agnósticos o que estén “sin religión” tiene para mí el mismo valor que, por ejemplo, el 98 % de los etíopes -cristianos en su mayoría- o que el 94 % de los paquistaníes -casi todos musulmanes- consideren la religión muy importante en sus vidas, según los últimos datos sobre los países más religiosos publicados por Yahoo.

Buscar a Dios

Como viene a “descubrir” Iñaki en su última serie, el hecho religioso y la trascendencia es inherente al ser humano. En todo tiempo y lugar el hombre ha buscado encontrarse con Dios de uno u otro modo, con más o menos intensidad. Con más o menos éxito.

A los católicos españoles de los pandémicos años veinte del siglo XXI nos toca separarnos definitivamente del poder y abrazar, sin justificaciones propias de jóvenes ricos, el compromiso con los nadies que nunca nada.

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