Política renovada, diálogo de amistad social Ciudadano "X" gana las presidenciales

Papa y emigrantes
Papa y emigrantes

"Ni rojo anaranjado, ni marrón azulado. Tras icono violeta, candidato independiente"

"Se descubre el biombo violeta y desvela su rostro, morenamente mediterráneo: es un emigrante, samaritano y prójimo de todos y todas, amigo de un nazareno galileo al que conoció en el desierto"

"Insiste Jorge Bergoglio en renovar la auténtica política, nos interpela Papa Francisco a practicar el diálogo genuino de la amistad social para el bien común de todos y todas"

 Un candidato independiente, icono color violeta, se presenta a las presidenciales en el reino de Utopía, sin ningún partido para apoyarle.

 Preparados los asientos para el debate televisivo en canal 1: a un lado, el azul y el marrón del centro-derecha y ultraderecha respectivamente. Al otro lado, el rojo y naranja de centro-izquierdas y ultraizquierdas. En el centro, un biombo color violeta, oculta cuaresmalmente la figura del “Ciudadano X”, el candidato independiente.

 No se descubrirá hasta después de anunciarse el resultado de la votación por participación vía internet de todas las bases...

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 Hablan los candidatos marrón y azul, auto-incienso y vituperación de naranjas y rojos. Bien oiréis cómo se crispan...

 Les responde el ciudadano X : Lamento no coincidir con un noventa por ciento de vuestra propuesta, pero me identifico con el 10 por ciento y prometo implementarlo; si me eligen, gobernaré para todos y todas. 

Hablan los candidatos naranja y rojo, con igual autobombo y semejante denigración de contrarios. Bien oiréis lo que peroran... 

 Les responde conspicuamente a ambos el ciudadano X tras el biombo cuaresmalmente violeta: ¡Cuanto lo siento, amigos, no puedo coincidir con un 20 por ciento de vuestras propuestas, pero os aseguro que comparto el 80 por ciento de ambos (los dos tan pareciditos, tanto en la lealtad como en la corrupción; al fin y al cabo, ambos pseudo-centro disimulado...). Os prometo cumplir ese 80 por ciento de lealtad y política de estado; si la ciudadania me elige, quiero gobernar para todos y todas.

 Le toca, al fin, el turno al ciudadano X para mostrar su propuesta, discretamente violeta. Se limita a exhibir los dos mantras de su cartel:  1) multipliquemos los panes, amigos, que haya para todos y todas compartiéndolos”.  2) Anunciemos la esperanza, amigas, que no solo de pan se vive.

 Concluye el debate, funciona la electrónica y el candidato X gana, mayoría aplastante.

Se descubre el biombo violeta y desvela su rostro, morenamente mediterráneo: es un emigrante, samaritano y prójimo de todos y todas, amigo de un nazareno galileo al que conoció en el desierto. Allí se enamoró de su programa, humildemente revolucionario y revolucionariamente pacífico: “Dadles vosotros de comer (Mc 6, 37)... Mas no reina Dios en la Utopía por lo que uno come o bebe, sino por la honradez, la paz y la alegría,  que nos da el Espíritu de Vida” (Rom 14, 17)”.  

El Papa y un emigrante
El Papa y un emigrante

 ¿Tenéis curiosidad, amigos y amigas de este blog, por saber el origen de este sueño que viví en la pasada madrugada? Es que me acosté tarde, preparaba una clase sobre la Fratelli tutti , me impactaron los capítulos 5 y 6, que releí despacio, entre sorbo y sorbo de un tinto de verano.

Insiste Jorge Bergoglio en renovar la auténtica política, nos interpela Papa Francisco a practicar el diálogo genuino de la amistad social para el bien común de todos y todas, lo que se dice de cada uno y cada una, respetables por su dignidad humana, personal e intransferible. Recomiendo que rumiemos esa lectura lejos del ruido de las campañas electorales...

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