Despierta, sal de la exclusión
¡Despierta, tú que duermes, levántate de la muerte, te iluminará el Mesías ! (Efesios 5,14)
Despierta, tú que duermes en la muerte de la exclusión. Jesús, El Que Vive, te ilumina con nueva identidad
Vivir y pensar sin dualismos excluyentes
¡Despierta, tú que duermes,
Levántate de la muerte, te iluminará el Mesías ! (Efesios 5,14)
Me preguntan por la exactitud de estas versiones de Efesios 5, 14 . ¿Cuál es más correcta, la original del títular o la literal del cintillo?
No entiendo la pregunta. Un texto bíblico con un “Lema de Luz para el Camino” (En el Zen lo llamarian un KÔAN) puede albergar ilimitados significados en una única Palabra de Vida.
Lo que importa es la fuerza de este KÔAN evangélico para despertarnos del sueño de la exclusión y discriminación (racistas, sexuales, culturales, jurídicas, económicas, geográficas, históricas, etc...) y para llamarnos a vivir, creer y pensar con paradigmas de no dualidad, con el apoyo y la bendición de “Jesús, El Que Vive”, que nos da a todos/as/es una siempre nueva identidad.
Despierta, sal de la exclusión.
El Que Vive te da nueva identidad
Rezamos juntos en el consultorio pidiendo bendición para algunos casos como los siguientes:
1, Una pareja no heterosexual, ya casados civilmente según el derecho de su país y acogidos sin reservas por su comunidad cristiana en la liturgia dominical me preguntó si los podría “casar por la Iglesia”. Esa expresión es ambigua. ¿Qué significa “por la iglesia”? ¿Una boda canónica? Hoy por hoy el derecho canónico no lo admite. Pero nada impide bendecir vuestra unión “en” la iglesia, acompañados por vuestra comunidad, cuando vengáis el próximo domingo, con vuestra comunidad cristiana como testigos/as/es, renovad ante el altar la promesa de vuestro matrimonio civil (en realidad, como sois bautizados/as/es, vuestro matrimonio está ya bendecido por Dios, lo explicitaréis el próximo domingo renovando la promesa de fidelidad ante Dios “en” la Iglesia.
2. Una pareja de emigrantes latinoamericanos, más de 20 años en Japón, casados civilmente en su país, siguen siendo católicos practicantes y me pidieron en su día que celebrase en la iglesia la boda de sus hijos. Pero parte de la familia materna se preocupa porque los padres no están casados "por" la Iglesia. Consultan con un párroco perplejo: ¿A quién se le pide la certificación de soltería? “Pero si llevan años casados y con hijos....El párrtoco decide pasarme el marrón: Tú que de joven enseñabas Moral ¿qué harías? Pues muy sencillo, precisamente el próximo domingo dos matrimonios peruanos celebran en nuestra misa sus bodas de plata. Que se unan ellos a la ceremonia de renovación de las promesas del matrimonio de estas dos parejas y que también ellos renueven la promesa que se hicieron el dia de su matrimonio civil. Que, por cierto, por ser ellos bautizados, ese matrimonio está también bendecido “en la iglesia” (Esta bendicion no requiere “papeleos y trámites” como la boda canónica “por la Iglesia”). Así lo hicieron. Aquel día la homilía fue, huelga decirlo, sobre la Amoris laetitia del Papa Francisco.
Tengo una lista larga de casos semejantes : la primera comunión y confirmación de personas a las que algún escrupuloso canonista había “excluido” por su condición “trans”; la oración en común, para que Dios les bendiga, con una pareja de hecho que por razones socio-culturales tenía que retrasar su enlace, pero que vivía su fe aceptada por su comunidad cristiana; la celebración del sacramento de la confesión y el discernimiento acompañado sobre su situación de bautizados casados canónicamente, pero separados y casados en nuevo matrimonio civil, de una pareja a la que varios párrocos sucesivamente habían excluído de la comunión por escrúpulo canónico... les expliqué la Amoris laetitia del Papa Francisco y vinieron a comulgar el día de la primera comunión de sus hijos del matrimonio anteruor y del bautizo de un hijo en el segundo matrimonio...
Para todos estos casos la Palabra de Vida evangélica nos dice:
Despierta, sal de la exclusión.
El Que Vive te da nueva identidad (Efesios 5, 14)
Pero... las familias de estas personas o los sacerdotes que no fueron capaces de optar por la inclusión frente a la exclusión, siguen resistiéndose a asumir esta pastoral tan rica encarnada en las palabras de ese himno cristiano primitivo, perla de la Carta a los Efesios; es que se rerquiere un cambio radical de paradigma de vivir, pensar y creer desde la no dualidad, para superar todas las barreras, fronteras, confinamientos y aislamientos entre “nosotros” y “ellos/as.es”... lo seguiremos pensando en los próximos posts...