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En el Origen está el Aliento de Vida

En el principio es, fue y será la Respiración

Practica del Zen laico.

En el Origen está el Aliento de vida

Practicar el Zen laico, cristiano e ignaciano

En el Principio estaba la Respiración

Con gratitud al Maestro Zen Pedro Vidal, paisano murciano que vive y convive compartiendo el despertar a la vida para bien de todas las personas de buen corazón:-Corazón del Bien-Vida del Corazón (Kokoro, 心)、me complace anunciar (precisamente en este blog de vivencia y convivencia en inter-espiritualidad) la publicación del quinto volumen de la serie zenista:  Metodología del Zen Laico. Luces para iluminar al buscador de la Verdad.(Ed. Centro Sincronía, 2026)

La respiración con y en el Aliento de Vida -léase Espíritu Santo-es la clave de este libro para la práctica de un Zen laico que, como repite Pedro Vidal a coro con sus maestros -Koyama Shikei, Ito Eizô y Kadowaki Kakichi- es también muy cristiano, muy bíblico y muy ignaciano.

 Se abre el libro con los versos de Lanza del Vasto: “Mantente erguido y sonríe” y el recuerdo del sacerdote Pepe Sánchez Ramos, practicante del Zen que inició al autor en este camino.

Tras una introducción al Zen laico en la primera parte, la segunda parte reproduce la traducción de los ensayos de alta divulgación, a la vez profundos y asequibles a principiantes, de Kawajiri Hôkin:Camino correcto y más rápido del Zazen (Zazen no Hayamichi, 1905).

 La tercera y cuarta parte serán de gran ayuda para la práctica del Zen laico y preparan para la lectura de los dos volúmenes paralelos de próxima aparición: Kôan del Espíritu y Zen y Ejercicios espirituales ignacianos, que era el sueño del P. Kadowaki.

A mi propia implicación en la traducción al español de la obra póstuma del jesuita Maestro Zen Kadowaki, se ha añadido la participación con el autor en el mutuo acompañamiento espiritual durante un mes de ejercicios espirituales en el Centro Shinmeikutsu, fundado por el P. Enomiya Lasalle.

El hilo conductor que recorre de principio a fin la obra y la añoranza de todos estos maestros es su recomendación de adentrarse en el interior a escuchar y dejarse llevar por el Aliento de Vida que nos hace respirar, que nos respira y nos vive y nos hace despertar a la Vida de la vida. Es el Aliento de Vida que nos habita y envuelve, que habita en todo y lo envuelve todo. Dicho en estilo joánico, “en el Origen está siempre la Respiración, Aliento y Vida de la vida. Esa Respiración exhala su Soplo hacia el Todo, hacia Abba (Pros ton patera), hacia el Centro de la vida.

No estoy anunciando la venta de un libro al recensionarlo, sino invitando a una práctica (más que a una lectura): la práctica que tenemos más en común budistas y cristianos, la meditación y la compasión:; meditación que despierta a la vida y compasión que capacita para darnos vida mutuamente.

(Nunca como ahora en mi país -que me duele por sus crispaciones incurables de derechas y ultraderechas-, nunca tan necesaria esta práctica pacificadora y reconciliadora, ojalá la fomentemos aunque no coseche votos en tiempos electorales...una miajica de Zen, como decimos en murciano, !qué bien nos vendría!)

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