Hazte socio/a
Última hora:
Este es el programa oficial del viaje de León XIV a Uruguay, Argentina y Perú

Agua Viva junto a los alisos de la Codosera...

Cinco minutos de meditación sobre el AGUA VIVA, Ez 47: 9-12 . Tiempo de la creación

Cuando el templo y la comunidad se funden con las aguas vivas de la creación y se siente lo divino a ras del afluente (Gévora) y en comunión con las raíces de los alisos que se bañan en el agua más limpia y viva que conocemos. Allí fuimos invitados a orar y bautizarnos en la armonía de una creación que es don y que sacia nuestra sed de libertad y de bondad. Fue un día de alabanza y gratuidad, en medio de la comunidad diocesana, unidos en la esperanza de un mundo que va a ser mejor para nuestros hijos y los que los sucedan en la historia del amor divino. Gracias Padre por esta jornada diocesana en el tiempo de la creación, porque fue sentida y vivida con el Espíritu del Creador, encarnados en los sentimientos de Cristo que nos lanza con su Espíritu a ser testigo del amor y del don derramado en todas las criaturas que tan bien hablan y refieren del su creador.

816230012_2008074029868490_195160849352017640_n

Cinco minutos de meditación sobre el AGUA VIVA, Ez 47: 9-12

Junto a los alisos y sus raíces

Diocesanos...

Estamos bajo un bosque de alisos. Estos árboles que nos dan sombra, tienen una amplia distribución en el Norte de España y de Europa, mientras que resto de la península, allá donde en verano no llueve, son bosques rarísimos. Y bosques muy frágiles, por que si se pierden, no podrán restaurarse. Los expertos en divulgación ambiental y en turismo rural, saben contarnos muchísimas curiosidades de los bosques de aliso, las alisedas. Pero nosotros hemos venido aquí para reflexionar diocesanamente, sobre cómo la contemplación de la ecología del aliso puede propiciar la oración.

Enraizados y bautizados

El aliso es un árbol que vive con las raíces siempre metidas dentro del agua: busca el agua, necesita el agua de una manera desesperada. Pero no un agua cualquiera, (es una especie de nicho ecológico muy estricto): las aguas han de ser “finas”, sin minerales, sin nitratos, “limpias”, muy claras, sin caliza…y en movimiento. Son aguas que evocan el agua viva de la Samaritana, del evangelio de San Juan, de los antiguos profetas: Zacarías, Jeremías, Ezequiel…. Precisamente este año, durante el Tiempo de la Creación se nos propone la lectura de “la visión del río” de Ezequiel 47: ese río que saliendo del templo, vivifica, riega y transforma lo desértico. Y es que para nosotros tienen mucho significado estas escenas que ligamos al bautismo, la inmersión, el resurgir a lo verdadero…

Nuestra sed de criaturas y el agua de Dios

La ecología de las alisedas evoca mucho nuestra sed más profunda. Simboliza muy bien cómo nosotros necesitamos radicalmente una experiencia de Dios. Por eso os invitamos a hacernos conscientes, pacíficamente aquí, de cómo y porqué, en el fondo todos buscamos a Dios. Porque somos creaturas, no somos dioses. Estamos creados a Su imagen y semejanza, pero tenemos que reconocer con humildad que Dios es Dios; que Dios es quien nos da la vida y gracias a Su soplo, podremos ser frondosos, altos, incluso longevos…. , pero es gracias a Su agua. Igual que estos alisos. Dios dá y nosotros recibimos el don. Y ese regalo de vida que nos da Dios, la Creación y la vida misma, es un regalo de Padre. Un regalo que ha dado el Padre, no para destrozarlo como un niño consentido, que no permite que otros también disfruten de lo regalado.

El aliso y el Agua Viva, nuestro símbolo creyente

Damos gracias a Dios por este símbolo del aliso y el Agua Viva, porque siempre alegra y da esperanza sabernos amados por quien da Sentido y Plenitud a todo.

Y para que no nos quedemos aquí como en un Tabor con tres tiendas, deleitándonos con y el agua y la mística, también os comparto otra curiosidad biológica que tiene mucho mensaje para nuestro actuar cristiano. El aliso vive con las raíces sumergidas, y no se le pudren. Pero no es tan autosuficiente ni autónomo. Depende de unos seres microscópicos (actinobacterias y micorrizas) viven refugiados en el interior de las raíces y que producen unas sustancias que le son al aliso, totalmente imprescindibles para no ahogarse. Es un buen símbolo para recordar cómo en la vida somos interdependientes y vulnerables.

Oremos

Y unidos a todos los cristianos del mundo

que celebran en estos días el Tiempo de la Creación,

pedimos al Señor,

sumergirnos en esa agua Viva,

que como decía el profeta Ezequiel, fluye del trono de Dios,

y que nos adentremos cada vez más en ella,

para que nos riegue y transforme

e inspirados por el Espíritu Santo,

seamos capaces de trabajar juntos para renovar la creación

en la Esperanza de un Cielo Nuevo y una Tierra Nueva

Trinidad Ruíz Téllez. Delegada diocesana para la ecología integral en Mérida-Badajoz.

También te puede interesar

Cinco minutos de meditación sobre el AGUA VIVA, Ez 47: 9-12 . Tiempo de la creación

Agua Viva junto a los alisos de la Codosera...

¿O vas a tener envidia porque yo soy bueno?

Dios y su generosidad sin límites (XXV Domingo)

La gloria y exaltación de lasanta Cruz: nuestros Cristos

Oración ante el Cristo del Humilladero

Lo último