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"Ser y estar" una conjugación importante en los puestos de responsabilidad, que el cargo no sea un muro sino un puente de proximidad y servicio...la interpelación es directa: ¿A qué aspiramos en la vida? Hazte accionista de la realidad con un compromiso real y coherente con principios de vida permanentes, seas el dueño del cortijo o el gañán más humilde..

"La presencia en los espacios de dirección y decisión sociales, académicos, eclesiales o políticos es una apuesta arriesgada y no exenta de peligros. Podemos quemarnos por intransigencia o volvernos cínicos hasta aceptar una realidad que al principio dolía, pero luego solo escuece un poco y con la que se puede vivir… El Evangelio, también aquí, me ofrece pautas para valorar las circunstancias y mirar a través de otras lentes lo que acontece.

Y estar mejor que ser. Estar disponible, cercano, atento. Estar con otros, para otros, para los que llaman a la puerta y nadie les atiende. Estar físicamente, pero también estar con la cabeza y el corazón en esto." (Jesús Sánchez Martín)

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SANTIAGO, APÓSTOL, PATRONO DE ESPAÑA

Mateo 20,20-28

En aquel tiempo se acercó a Jesús la madre de los Zebedeo con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó:

–¿Qué deseas?

Ella contestó:

–Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.

Pero Jesús replicó:

–No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber? Contestaron:

–Lo somos.

Él les dijo:

–Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos a quienes lo tiene reservado mi Padre.

Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo:

–Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser más grande entre vosotros que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para dar su vida en rescate por muchos.

Venir a servir

En Dios, según Jesús, servir no es opción, es determinación; Dios se define en un quehacer de donación sin límites; es ahí donde podemos conocerlo y sentirlo. Entrar en esa lógica no es fácil para los que somos criaturas y queremos agarrarnos a todo para asegurarnos, porque nos da miedo vivir en la confianza del amor donado.

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El decano que deseo ser

Con este texto evangélico de fondo le pido a Jesús Sánchez Martín, del grupo de Profesionales Cristianos, que me escriba las claves con las que está queriendo vivir su servicio de decano en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura. Siempre atento, recibo su escrito orado y reflexionado:

Hace más de veinte años leí una entrevista a un profesor universitario donde declaraba algo que me llamó la atención y que me ha acompañado hasta hoy. Él decía que nunca consideraba «ser» decano, sino más bien «estar de» decano. Una afirmación muy trascendente cuando se trata de responsabilidades de servicio, como la que quiero vivir en esta etapa de mi vida.

Estar de decano supone concretar una opción por mi ambiente de trabajo en un encargo concreto: el de dirección de centro. No quiero que sea, en el fondo, nada distinto a como me desenvolvería en mi día a día como profesor de la Facultad de Educación y Psicología, como miembro de un equipo, como profesional de la enseñanza universitaria o como investigador. Hoy me toca cambiar de despacho para atender cuestiones de gestión, pero no quiero hacer mudanza de motivaciones, inquietudes o fundamentos.

¿Qué elementos creo irrenunciables para vivir esta responsabilidad con interioridad, con seriedad, con sosiego y con visión utópica? Identifico algunos:

No estar de espectador, sino de «accionista», con la mirada alta y aspiraciones para mi centro y para mi universidad, más allá de atender necesidades domésticas de vuelo bajo.

La presencia en los espacios de dirección y decisión sociales, académicos, eclesiales o políticos es una apuesta arriesgada y no exenta de peligros. Podemos quemarnos por intransigencia o volvernos cínicos hasta aceptar una realidad que al principio dolía, pero luego solo escuece un poco y con la que se puede vivir… El Evangelio, también aquí, me ofrece pautas para valorar las circunstancias y mirar a través de otras lentes lo que acontece.

Y estar mejor que ser. Estar disponible, cercano, atento. Estar con otros, para otros, para los que llaman a la puerta y nadie les atiende. Estar físicamente, pero también estar con la cabeza y el corazón en esto.

Estar de decano, porque sigo siendo profe, compañero, cristiano.

El maestro y la cruz

Jesús se ha descubierto como Hijo querido de este Padre y siente el deseo de amar y caminar en esa dirección desde la pobreza de Belén, lo oculto de Nazaret y la proclamación de las bienaventuranzas en Galilea y en Jerusalén. Es su modo de proclamarse Hijo de Dios.

La realidad rechaza esa actitud religiosa, ese modo de ser de Dios y de presentarse como Hijo. La tensión culmina en la confrontación brutal entre la entrada humilde en un pollino, el lavatorio de los pies y la entrega voluntaria de su vida a favor de los últimos contra el poder político, religioso, sus negocios, articulaciones, abusos y falsedades. La tensión de la construcción de una realidad de templo humano y divino, que Jesús declara en ruinas, porque le falta el espíritu y la verdad. El templo convertido por unos y otros en cueva de ladrones.

La contradicción acaba en manos de los poderosos, que lo llevan hasta el Calvario y lo clavan en la cruz para darle muerte. Allí le hacen desaparecer, demostrando que no tiene poder, ni riqueza, ni sabiduría, ni puede hacer milagros serios; quieren dar muerte a esta imagen de lo divino que ha querido encarnar este Jesús de Nazaret, para mantener el poder del César y del Templo, con sus leyes. Han querido hacerle desaparecer, acabar con él radicalmente, para que no quede rastro, hasta con lanzadas en su corazón, desde donde él decía que salía lo más auténtico y válido de un ser humano. ¿Crucificado él y su palabra, su vida, su amor?

Aparentemente, lo han matado, y con recomendación los suyos han podido también enterrarlo. Pero hay algo que no han podido matar, ni ultimar, ni hacer desaparecer: el amor. Jesús ha sido vivo y ha muerto amando, su muerte ha sido el mayor acto de amor en la historia, ha muerto sediento del Reino, perdonando, abrazando al otro crucificado, aceptando la desnudez y el abandono aparente de su fundamento, entregando su Espíritu… Nadie ha podido matar su amor, el que le venía del Padre, aquel con el que él había vivido y proclamado en la historia de lo humano como el buen samaritano y el esclavo que lava los pies a sus discípulos. Ahora está al borde del camino apaleado, pero tan lleno de amor, que el Padre viene a su encuentro para levantarlo y llevarlo en su propia cabalgadura a la vida divina del amor, de la que nunca se apartó.

Acordes encarnados:

 53. EL OFICIO COMO SERVICIO | A. Calvo & P. Monty

El oficio como servicio

Que el título es prestado,

como el viento en la vela,

y el rumbo verdadero

es el que el alma lleva.

 Cuando el tiempo me lleve

de nuevo a otro puerto,

seguiré siendo maestro,

con el mismo concierto.

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