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Homenaje póstumo a Mino Cerezo

Pedro, te lo voy a regalar... Gracias a tí.

Con jóvenes en clase de filosofía

Hoy he visitado un instituto público para una actividad programada en la asignatura de filosofía de primero de bachillerato. Unas alumnas me pidieron si yo podía colaborar con ellas para que me hicieran una entrevista en una de sus clases. Una de ellas, Eu, conocida de su proceso de iniciación cristiana en nuestra parroquia. Tras la entrevista, algunos chavales se acercaron a saludar, uno de ellos, Pedro, me dijo si podía hacerse de esos libros que yo había comentado de evangelio, vida y música. Me alegró ese interés y se lo voy a hacer llegar con mucho gusto. De ahí el título del post.

Gracias a mi entrevistadoras Eu y Claudia. Hoy me han abierto un nuevo espacio y experiencia gratificante.

Encuentro en filosofía

Te lo voy a regalar… Pedro

Del estudio del evangelio a la clase de filosofía

La agenda personal hoy sufrió un cambio. Tenía programado estar hoy con los compañeros en el estudio del evangelio, donde vamos profundizando en la persona de Jesús de Nazaret, buscando cómo trataba a sus discípulos y cómo fue haciendo equipo con ellos. En esta ocasión era desde el capítulo diez del evangelio de Mateo, al que se le llama el discurso apostólico porque es donde da las indicaciones de dónde (a quién) y cómo (actitudes) deben acercarse a las personas y los ambientes del pueblo judío, especialmente a los más pobres y perdidos de la sociedad. Envié mi síntesis y decidí quedarme en Badajoz. La razón es que hace unos meses Eu, junto a su compañera Claudia, del instituto Maestro Domingo Cáceres, me propusieron si quería colaborar con ellas en una actividad de la materia de filosofía. Su profesora Carmen les había propuesto que a lo largo del curso pasaran por el aula, personas que ellas consideraran que podía aportar algo al grupo de compañeros. Ellas debían buscar la persona, proponerlo y debían preparar una entrevista para realizarla en vivo en clase. Yo les dije que si ellas me lo pedían yo no podía negarme, su petición me honraba y me mostraba que ellas tenían interés por mi persona, por la cercanía que tenemos. No entendí bien la fecha, por eso el tema del trastoque de agenda, no podía dejarlas al aire. Quedamos en el día previo y ellas me comentaron cómo pensaban hacer la entrevista, y me hablaban de tres partes de mi ser y hacer personal: mi formación hasta llegar a ser sacerdote, mi caminar profesional y de vida, mis escritos y los últimos proyectos en los que estoy participando.

Abierto a lo nuevo, confiado y esperanzado en los jóvenes

Cargué mi mochila con algunos de los libros de mi autoría y otros en los que he colaborado, y en la mañana me preparé interiormente para buscar qué podía aportar yo a esos jóvenes de primero de bachiller desde mis vivencias y experiencias personales. Me presenté en el instituto y allí en la entrada vi pasar a bastantes profesores conocidos, tanto por mi tarea pastoral como docente, eso me hizo sentirme integrado entre ellos. Llegaron mis entrevistadoras y me condujeron a su aula con sus compañeros, saludos a la profe y a ellos también. Unas palabras para romper hielo con estos adolescentes ya crecidos y comenzamos la charla. Estaban muy expectantes y atentos. Me alegró esa actitud.

La cuestión del "por qué"

El ambiente fue agradable, Eu y Claudia, comenzaron a preguntarme con naturalidad y yo inicié mi aportación. Ante la cuestión de cómo había sido mi proceso para llegar a ser sacerdote y por qué lo era. Partí del principio conocido por muchos: “El que tiene un por qué (razón profunda) para vivir, resiste cualquier cómo (Circunstancias, dificultad…). Les explique que eso lo había afirmado Nietzsche y que después V. Frankl lo tuvo de base en su obra “El hombre en busca de Sentido”, que siempre me ha acompañada. Su relato vivencial de cómo en la mayor de la destrucción y la desesperanza, él encontraba motivo para seguir luchando y viviendo, desde las anécdotas de la belleza del sol al atardecer cuando volvía destrozado de los duros trabajos forzados, y la idea de que la persona que le amaba – su esposa- lo estaba esperando. La belleza y el amor – sus “por qué”- la razón para seguir viviendo y luchando. Desde ahí les narré lo sencillo de mi vida de mis padres, los referentes de sacerdotes buenos y cariñosos que había encontrado en mi vida siendo niño, y me llegada al seminario con once años con su proceso hasta los veintitrés en los que me ordenaron como sacerdote para la Iglesia. Les contaba que eso lo hacía por amor, como otros podían celebrar el matrimonio y tener hijos por el mismo amor, la misma belleza y la ilusión de una felicidad verdadera. El sentido de la vida que está en el amor. El ser sacerdote, casarse, el ejercicio de una profesión, etc.… son modos para vivir ese “por qué” profundo y último.

Y en la universidad con los estudiantes ¿cómo?

Desde ahí fuimos pregunta por pregunta… en la universidad les conté cómo sentí que allí tenía que servir a los estudiantes y traté de pensar con ellos a fondo tres preguntas -propias de la juventud estudiante católica- sobre el estudio: ¿Por qué, para qué y para quién estudio?, el sentido vocacional e interno de lo que hacemos y para qué lo hacemos. La importancia de una formación y la dirección de esta, la finalidad, según entendemos la felicidad. Ahí le planteé la diferencia entre bienestar y bien ser, que ponemos en nuestras metas y horizonte personal.

¿De qué son tus libros y cómo los escribes?

Indagaron también de que escribía y como lo hacía, les conté el aserto con el que vivo: “lo que dice el Evangelio (mensaje de Jesús) no es verdad porque lo diga El, sino que El lo dice porque es verdad en la vida”. Intenté explicarles cómo veo la presencia de Dios, su amor, su mensaje en la vida de cada día, en las personas, en los momentos, en las situaciones personales, en los encuentros, vivencias… Pude poner algún ejemplo reciente vivido con migrantes, donde yo había sentido la luz de la transfiguración en la estación de Renfe esperando a un migrante anónimo de Venezuela, que al día siguiente ya estaba acompañando a un anciano solo en el hospital universitario. La acogida de esa persona y su disponibilidad rápida para quien lo necesita me parecía muy luminoso, como ocurre en el relato de la transfiguración.

Y esta etapa de tu vida ¿ Que proyectos tienes ahora?

Al final de me preguntaron que ahora, ya jubilado en la docencia, en que proyectos estaba. Compartí con ellos como a partir de los sesenta años hice una reflexión de en qué quería gastarme los últimos años de mi vida, en el último tercio vital los últimos “cuartos”, y desde la vivencia de mi vida sentí el deseo de gastarlos en la disponibilidad y en la gratuidad para los que me necesiten y sufran. Por eso ahora estoy cercano con migrantes y otras personas que sufren como los mayores, también con la juventud como ellos, etc. Tanto en la ciudad como en el pueblo de Guadajira. Les mostré las chapas de las reivindicaciones que estamos haciendo en la ciudad de Badajoz, con el lema "Badajoz, nadie sin hogar". Y se interesaron por las razones y las situaciones, alguno quiso tener la chapa y ponérsela.

El detalle de Pedro, un alumno interesado

Ultimo libro | José Moreno

Me despedí de ellos agradeciendo su atención, me satisfizo como siguieron las reflexiones, sentí que el timbre acabó con el momento y no pudimos establecer diálogo, que dejamos comprometido para otro momento. Al salir se acercó un alumno y se interesó por los libros, especialmente por el último de comentarios de vida a los evangelios, tenía interés en hacerse de uno de ellos, me preguntaba dónde se podía adquirirlo. Me sorprendió gratamente su interés, me pareció todo un éxito, así se lo comenté a quienes me preguntaron cómo había ido el acto. Después me he enterado de que su nombre es Pedro, quiero dedicarle ese último libro y regalárselo, a través de Eu,. Su interés mostrado explícitamente me parece un regalo grande y gratuito de él hacia mí.

Los ecos de un encuentro sencillo y significativo

Doy gracias a Dios por este encuentro en el que me he sentido rejuvenecido y esperanzado con este grupo de estudiantes y este modo de iniciarlos en la filosofía de su profesora Carmen, con la que he quedado para colaborar de otros modos que puedan ayudar a sus alumnos y sus materias.

Eu, después, para agradecerme y alegrarme por haber participado el evento me hace llegar comentarios que hacen circular tras la actividad, y siento que lo que yo he vivido ha sido compartido por otros, me alegra:

Observaciones en la evaluación: Realmente emocionante conocer y escuchar a una persona que rezuma humanidad. Una elección muy acertada y entrevista muy entretenida. Una pena que no nos haya dejado preguntar. Bien enfocada la entrevista, he disfrutado mucho. Gracias.(Lleva razón, he hablado mucho…)

Tambien me hace llegar este comentario que su profesora Carmen ha puesto enlas redes entre ellos. Me alegra, y en la tarde reflexiono y ruego al buen Dios, que tanto me ha dado en mi vida, que me ayude para ir creciendo, apostando con más compromiso, y poder estar a la altura de estos comentarios. Dios me sueña así y a mí me gustaría despertarme en todo lo bueno que él sueña.

En el aula de filosofía | Carmenlafilosofa

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