Multitud inmensa

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Sin verlo, se siente y se dibuja en el aire un revuelo de formas y sonidos. Armonías moduladas que manan de la armonía original y ahogan y alimentan la nostalgia, “madeja viviente con que el mundo es tejido”. El presente es todo pasado, recuerdos hechos de miradas, suspiros escuchados con el oído que no oye y vistos con el ojo que no ve, mundo lejano de detrás de las colinas que cierran el paisaje, nido en donde reposa el ser, y el pasado, laberinto que perpetuamente se hace y se rehace, es futuro. Todo habita más allá del tiempo y, desde el alba del tiempo hasta el fin del mundo, espera una brecha o una puerta o una verja para entrar. En sus umbríos encuentros, hermosos y terribles, los veraneantes y gente del invierno van vadeando, como el pasar del agua, lo que recuerdan de sus vidas. Todo tiene presencia viva en el corazón, multitud inmensa, que hace verdaderas las leyendas y prolonga los sueños. 

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