muerte de Dios dios metafísico Tomás de Aquino
Las cenizas de dios
“El fuego de bronce de los crepúsculos” enciende tus ojos que iluminan el alma, amortaja las ausencias erizantes, fusila las pesadillas del invierno, disuelve las heladas y la nieve, y devuelve a la vida sus lugares, sus personajes, sus momentos y sus complejidades y variaciones vampirizadas por el invierno.
La luz inesperada, sola y profunda, del final del invierno transforma y convierte el temor y temblor de las interminables noches y la oscura caverna de las soñolientas tardes en la extrañeza y en el asombro de la vida nueva. Los rosales brotan, las sombras se desvanecen, se desatan las bridas de la imaginación, se aventan las palabras y los pájaros conversan con nosotros, el pensamiento corre entre las hojas y la naturaleza se hace camino hacia el amor. Estas semillas de esperanza enriquecen y ensanchan el mundo y atan a la vida. “No soy jardinero… . Solo contemplo” su jardín.
También te puede interesar
muerte de Dios dios metafísico Tomás de Aquino
Las cenizas de dios
nada ser realidad ficción política ficción líder
El ser y la nada
tradición antepasados sin sentido botellón bidón vacío
La noche del amor y la plenitud (y 2)
noche de san juan amor plenitud luz
La noche del amor y la plenitud
Lo último