recuerdos multitud verano encuentros
Multitud inmensa
Algunos de estos días de sencillo gris de lana, la niebla lo entierra todo todo el tiempo e impide al viajero ver la bastedad de los viejos árboles, salir a campo abierto y alcanzar el camino al que ninguna ventana da luz. Cuando alcanzó a llegar al final, allá lejos, entró en un portal del que salía un resplandor, y vio una señora en la penumbra con lo que imagino era niño en el regazo y un señor atizando el fuego envejecido por las brasas ardiendo en su rostro.
Con los ojos más que con los labios, pidió refugio para pasar la noche. Entonces, sin ver y sin posible explicación, sintió lo maravilloso que late bajo los desnudos días de diciembre. Al amanecer, sabiendo como se cuela el frío cuando se apaga el fuego, con la incertidumbre en el corazón por no saber muy bien que había pasado, salió a la enmarañada maleza buscando rehacer sus titubeantes pisadas. Al salir, la brisa helada lo despertó.
También te puede interesar
recuerdos multitud verano encuentros
Multitud inmensa
fuego incendios negocios politica
La gestión de los incendios
incendios pactos leyes campesinos rurales
Una secretaria para cada oveja
incendios políticos responsabilidad conocimiento indígena
Mano ejecutora
Lo último