El prelado marcha la semana próxima a Almería recordando a las víctimas del coronavirus Gómez Cantero se despide de Teruel: "La Iglesia no se puede permitir el lujo del inmovilismo"

Gómez Cantero se despide de Teruel
Gómez Cantero se despide de Teruel

"Hemos sido capaces de alentar la ilusión de una iglesia viva, y aunque seamos pocos, nos mantenía en tensión la referencia a las primeras comunidades cristianas (que también eran pequeñas), y, además, combatiendo en medio de un mundo más convulso que el nuestro"

"Gracias a todos, porque siempre hemos intentado sumar, nunca restar, pues en la iglesia todos somos necesarios"

"Lo importante es probar, diseñar nuevos y valientes proyectos, y si no salen, pues cambiamos, pues el desafío que hoy tiene nuestra iglesia (es decir, el que TODOS tenemos) no nos permite el lujo del inmovilismo"

Emocionado. Sin terminar de entender las razones de un ascenso no exento de riesgos. Obedeciendo al Papa y a quienes han pensado en él como líder de futuro en la Iglesia española. Después de apenas cuatro años, y "con mucha pena", el obispo de Teruel, Antonio Gómez Cantero, se despidió este domingo de la diócesis de los Amantes (que este año no han podido celebrar las tradicionales Bodas de Isabel) haciendo un llamamiento a la acción, a que los católicos no se queden dormidos en los laureles.

"La Iglesia no se puede permitir el lujo del inmovilismo", señaló Gómez Cantero antes de dejar la capital mudéjar para recalar, "cuatro años y cinco semanas después", en Almería, como obispo coadjutor de Adolfo González Montes. Con poderes plenipotenciarios sobre la economía diocesana. Tarea difícil le espera. Y lo sabe.

En su homilía de despedida, celebrada en la catedral de Teruel, el obispo quiso recordar, en primer lugar, a "todas las personas que han sufrido a causa de la pandemia que nos asola". "Hemos hecho muy buenas migas, por todo lo que hemos compartido, por la cultura que hemos promovido, por los diálogos profundos que hemos mantenido", agradeció a las autoridades de la ciudad, y la provincia, presentes en el templo.

"Hemos sido capaces de alentar la ilusión de una iglesia viva, y aunque seamos pocos, nos mantenía en tensión la referencia a las primeras comunidades cristianas (que también eran pequeñas), y, además, combatiendo en medio de un mundo más convulso que el nuestro. Gracias a todos, porque siempre hemos intentado sumar, nunca restar, pues en la iglesia todos somos necesarios", señaló, dirigiéndose a todos los miembros de la comunidad de los católicos turolenses. Sacerdotes, seminaristas, religiosos, laicos, organizaciones sociales y caritativas.

Solo unidos levantaremos esta tierra

Y una llamada al futuro, que bien vale para Teruel, pero también para cualquier diócesis de España: "Lo importante es probar, diseñar nuevos y valientes proyectos, y si no salen, pues cambiamos, pues el desafío que hoy tiene nuestra iglesia (es decir, el que TODOS tenemos) no nos permite el lujo del inmovilismo".

"El Espíritu Santo que nos mueve: es empuje, creatividad, dulzura, ternura, gozo… y todos los dones que de él hemos recibido", recalcó, con un último gesto reivindicativo. Porque Teruel existe, y debe seguir haciéndolo. "Hemos trabajado codo con codo; solo unidos podemos levantar esta tierra y este pueblo".

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