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Acento misionero: Catequistas de toda Galicia se reúnen en Santiago para renovar su misión en la Iglesia

Los catequistas se dieron cita en San Martín Pinario para compartir experiencias y renovar su vocación. Un encuentro marcado por el acento misionero, la centralidad de Jesucristo y el valor del acompañamiento

Encuentro de Catequistas de Galicia

(Archicompostela).- El sábado 24 de enero se celebró el Encuentro de Catequistas de Galicia en Santiago de Compostela, una jornada de convivencia, reflexión y oración que reunió a catequistas procedentes de distintas diócesis gallegas en la Hospedería de San Martín Pinario, uno de los espacios más emblemáticos del casco histórico compostelano.

La convocatoria, dirigida a catequistas de la Provincia Eclesiástica, quiso ser “un espacio privilegiado de encuentro, reflexión y convivencia”, en un momento especialmente significativo para la Iglesia. A pesar de las dificultades meteorológicas, que impidieron la presencia de representantes de algunas diócesis, el encuentro contó con una amplia participación y un ambiente de profunda comunión.

La jornada estuvo acompañada por el arzobispo de Santiago de Compostela, mons. Francisco José Prieto Fernández, y por el obispo de Tui-Vigo, mons. Antonio Valín Valdés, así como por responsables de catequesis de varias diócesis, entre ellos Carlos Miranda Trevín (Mondoñedo-Ferrol), José Eiroa (Tui-Vigo) y Miguel López Varela (Santiago), encargado de la acogida y presentación.

Desde primera hora de la mañana, tras la retirada de materiales y el café de bienvenida, los participantes fueron invitados a reconocerse como Iglesia en camino. Miguel López abrió el encuentro recordando el valor simbólico del lugar y el sentido profundo de la jornada: un tiempo para escucharse, compartir experiencias y reforzar la misión catequética en Galicia.

La llamada de los obispos a una catequesis misionera

El arzobispo de Santiago, mons. Francisco Prieto, abrió la jornada recordando que la Iglesia vive “un tempo de misión” y que la catequesis ocupa un lugar esencial en esa tarea.

El arzobispo agradeció la entrega silenciosa de los catequistas y los animó a no reducir la catequesis a una preparación sacramental, sino a vivirla como un acompañamiento que nace del encuentro personal con Cristo. “Sodes máis que transmisores de contidos; sodes testemuñas e compañeiros de camiño”, afirmó, destacando el papel del catequista como mediador de un encuentro vivo con el Señor.

En un contexto marcado por la indiferencia religiosa y la fragilidad en la transmisión de la fe, destacó que la catequesis es una acción profundamente misionera: allí donde un catequista escucha, ora, comparte la Palabra o acompaña procesos de fe.

El obispo de Tui-Vigo, mons. Antonio Valín, por su parte, subrayó que la catequesis no es solo enseñar, sino “acompañar, escoitar e vivir a alegría do Evanxeo”, y animó a los presentes a sentirse comunidad que se apoya, se alienta y crece unida.

Cuatro experiencias, cuatro rostros de la catequesis hoy

Tras la oración inicial comenzó el panel de experiencias y buenas prácticas, uno de los ejes principales del encuentro. Cuatro testimonios mostraron caminos concretos de renovación catequética, con metodologías y acentos diversos, pero con un mismo fondo: acompañar la fe desde la vida.

“Godly Play”: redescubrir los tiempos de Dios

PODCAST | Intervención de Mar

La primera experiencia giró en torno a la metodología Godly Play, presentada por María del Mar Fernández Balboa, catequista, formadora y profesora de secundaria. Su intervención partió de una convicción clara: la catequesis necesita hoy generar comunidad, recuperar el silencio, la escucha y la experiencia espiritual.

Desde la parroquia de San José de O Milladoiro, explicó un proceso iniciado tras la pandemia para fortalecer el grupo de catequistas, centrar la catequesis en Jesús y crear espacios de encuentro real. En ese camino, Godly Play se ha convertido en una herramienta para ayudar a niños y adultos a entrar en contacto con la Palabra de Dios desde el relato, el silencio, la creatividad y la oración.

La metodología favorece la escucha profunda, la libertad de expresión y el trabajo personal, integrando el relato bíblico, el juego simbólico y la oración. “Non se trata de dar respostas, senón de aprender a escoitar”, subrayó, insistiendo en que antes de aplicar cualquier método es imprescindible cuidar a los adultos y a los catequistas, para que los niños puedan beneficiarse de una fe vivida.

Catequesis familiar: café, fe y comunidad

PODCAST | Intervenciones de Rosa y Patricia

La segunda experiencia puso el foco en las familias. Rosa, delegada de pastoral familiar, y Patricia, docente y orientadora, compartieron el camino recorrido en varias parroquias de la diócesis de Tui-Vigo a través de la llamada “cafequesis”.

Su propuesta nació de una constatación sencilla: muchos padres acompañan a sus hijos a catequesis, pero viven la fe en soledad, sin espacios de comunidad. Frente a ello, comenzaron a ofrecer encuentros mensuales informales, con un café como excusa, para crear vínculos, escucharse, compartir inquietudes y, poco a poco, abrir espacios de fe.

“No se trata de dar clases, sino de mirarnos, conocernos y hacer comunidad”, explicaron. Con el tiempo, estos encuentros han generado iniciativas solidarias, mayor implicación de las familias y una coherencia creciente entre catequesis y hogar.

Tras cuatro años de recorrido, destacaron frutos concretos: padres que ya no se sienten solos, comunidades más vivas y catequistas acompañados. “Temos que coidar de quen coida”, insistieron, recordando la importancia de sostener a quienes acompañan la fe.

Catecumenado de adultos: acompañar procesos de fe

PODCAST | Intervención de Carmela

El tercer panel llevó a los asistentes al ámbito del catecumenado de adultos, de la mano de Carmela, catequista en la concatedral de Vigo. Su testimonio puso de relieve un crecimiento significativo en la preparación de adultos para recibir el bautismo, la eucaristía y la confirmación.

Actualmente, más de treinta personas participan en este proceso, estructurado en encuentros quincenales que integran la Palabra, el diálogo, el silencio, la reflexión personal y la oración. Carmela subrayó que el catecumenado es un camino de educación integral en la fe, donde el catequista no impone, sino acompaña.

Vinde e vede”, recordó citando el Evangelio, destacando que el catequista comparte su propia experiencia de Dios y, al mismo tiempo, aprende de quienes se acercan. Afirmó que el catecumenado no solo forma a los adultos, sino que ayuda a la propia Iglesia a redescubrir la belleza de su fe.

Catequesis en unidades pastorales: caminar en red

PODCAST | Intervenciones de Víctor y Ana

La cuarta experiencia se situó en el marco de las unidades pastorales, una realidad cada vez más presente en Galicia. Víctor, sacerdote en la UPA del centro de Ferrol, y Ana, catequista y madre de familia, explicaron cómo varias parroquias se han unido para organizar conjuntamente la catequesis.

La propuesta se apoya en tres pilares: una catequesis viva, participativa y significativa. Los niños se reúnen en un centro común, sin perder el vínculo con sus parroquias de origen, y se busca implicar activamente a las familias, especialmente en la eucaristía dominical.

Ana subrayó que la fe no puede quedarse en una hora semanal: necesita ser regada en casa, como la planta que los niños cuidan simbólicamente en cada celebración. “Se trata de poñer a Xesús no centro e movernos desde aí”, afirmó.

La experiencia ha favorecido una mayor presencia de padres en la vida parroquial y una catequesis más integrada en la comunidad.

Un envío misionero desde los pies del Apóstol

Tras el panel de experiencias, los participantes compartieron un tiempo de café y diálogo por grupos, seguido de la comida de confraternidad. Por la tarde, el encuentro se trasladó a la Catedral de Santiago, donde tuvo lugar una visita guiada y, finalmente, la celebración de la Eucaristía de envío, presidida por el arzobispo compostelano.

En su homilía, mons. Francisco José Prieto centró su reflexión en la Palabra de Dios como origen y alimento de toda catequesis. Recordó que antes de ser anunciadores, los catequistas están llamados a ser oyentes: “non podemos dar o que non vivimos nin anunciar a quen non coñecemos. Primeiro escoitamos a Palabra, primeiro deixámonos tocar por ela, e despois compartímola”.

Subrayó que la catequesis no es una tarea secundaria, sino una expresión esencial de la misión de la Iglesia, que existe para evangelizar, sembrar y acompañar. En un contexto cultural marcado por la dispersión y la prisa, animó a los catequistas a ser presencias humildes y constantes, capaces de abrir espacios donde Dios pueda hablar al corazón.

El arzobispo puso también el acento en el acompañamiento como rasgo propio de la catequesis hoy: “non se trata só de transmitir contidos, senón de camiñar xuntos, de respectar os ritmos, de soster as preguntas e de axudar a descubrir que Cristo xa está a actuar na vida de cada persoa”.

En este sentido, agradeció explícitamente el tiempo, la paciencia y la fidelidad de tantos catequistas que, muchas veces de forma silenciosa, se convierten en referencia de fe para niños, jóvenes y adultos.

Dirigiéndose a los presentes, los invitó a cuidar su propia vida espiritual, recordando que la Eucaristía y la Palabra son la fuente de la que brota todo impulso catequético. “Só unha Igrexa que se deixa evanxelizar pode evanxelizar”, afirmó, animándolos a no perder nunca la alegría del primer encuentro con el Señor.

Finalmente, encomendó la misión catequética a la intercesión del Apóstol Santiago y los envió a sus comunidades como sembradores de esperanza, llamados a anunciar con sencillez, cercanía y coherencia que Jesucristo sigue vivo y presente en medio de su pueblo.

Enviados por la Palabra, sembradores en la misión

Cuando la tarde fue cayendo, los catequistas regresaron a sus parroquias con algo más que materiales y fotografías. Se llevaban nombres, miradas, historias compartidas; se llevaban la certeza de no caminar solos. Entre los muros de San Martín Pinario y a los pies del Apóstol, volvió a resonar una Iglesia en Galicia que escucha antes de hablar, que acompaña antes de enseñar, que siembra sin ruido y confía en la obra silenciosa de Dios.

Como pequeñas lámparas encendidas, partieron hacia sus comunidades para seguir abriendo espacios donde la Palabra pueda ser hogar, donde la fe crezca como semilla paciente, donde cada persona pueda descubrir que Cristo ya camina a su lado. Y así, con discreción y fidelidad, Galicia volvió a llenarse de catequistas enviados: sembradores de esperanza, testigos de un Dios que sigue saliendo al encuentro.

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