El Arzobispado de Sevilla se desentiende del escándalo de abusos de su ex delegado de Misiones
La diócesis "no hará declaraciones" ni ha tomado medidas cautelares (al menos públicas) contra el clérigo, mientras Eduardo Martin Clemens, tras su comunicado, aguarda en silencio una investigación que tendría que incoarse en la diócesis de Trujillo (Perú), donde supuestamente se produjeron los abusos denunciados. El cura ha admitido haber dormido con el joven "y algunas cosas", así como haberle ingresado 80.000 euros, y habla de "chantaje"
Dos días después de que se conociera el escándalo, la Archidiócesis de Sevilla asegura, formalmente, que "no hará declaraciones" acerca de la denuncia presentada por un joven contra el sacerdote Eduardo Martin Clemens, hasta esta misma semana párroco de Santa Cruz y delegado diocesano de Misiones. Una "fatal coincidencia", tal y como aseguran feligreses de su parroquia a RD.
Desde la diócesis pastoreada por José Ángel Sáiz Meneses, por el momento, no se hará ningún tipo de declaración, tal y como apuntó el Arzobispado a preguntas de Religión Digital. "No hay declaraciones". Una decisión difícilmente comprensible pese al encaje legal con el que se quiere presentar la misma, aduciendo que, según el derecho eclesiástico, la investigación canónica debe incoarse en la diócesis donde se produjeron los abusos denunciados. Esto es, en Trujillo (Perú) y no en Sevilla, donde la víctima se dirigió este verano con documentación y formalizando las acusaciones, tal y como adelantó este miércoles El País.
Y es que, tal y como señalan fuentes conocedoras del caso, más allá de recoger la comunicacion enviada por la víctima y realizar el procedimiento regulado en Vos estis Lux Mundi, la pelota está en el tejado de la diócesis donde se produjeron los hechos. Es la única manera, desde el punto de vista canónico, de que siga adelante el procedimiento. "Tiene que haber una denuncia hecha por la víctima para que siga adelante", señalan expertos en legislación antiabusos, que admiten que "no es fácil de entender" el silencio por parte de la diócesis de Sevilla, más allá de su responsabilidad en el caso. "Aunque los hechos acaecieron en Perú, el Arzobispado podría tomar medidas cautelares contra el sacerdote, o hacer una comunicación de apoyo a las víctimas". Algo que no se ha hecho. O, al menos, éstas no se han hecho públicas. No hay que olvidar que Clemens viajaba los veranos a misiones con el permiso de la diócesis.
La diócesis, "informada" de los hechos
De hecho, en su comunicado, el propio Martin Clemens subraya que "la Archidiócesis de Sevilla está informada y estoy en plena disposición para esclarecer los hechos". "La persona que me acusa me ha solicitado recursos de dinero en grandes cantidades en muchas ocasiones y en la última década siempre como ayuda familiar. Cuando ya no podía seguir ayudando, ha comenzado un chantaje con su advertencia de informar a las autoridades religiosas para conseguir su beneficio económico", sostiene el sacerdote, quien sí admitió haber dormido con el denunciante.
"No abusé de él para nada. Lo que pasa es que tuvo que dormir conmigo porque no había más sitio, ni podía llevarlo a otra parte. Es verdad que hubo un abrazo, algunas cosas, pero porque estaba tiritando de frío; nada más. Ni siquiera sabía la edad que tenía..." argumenta el clérigo, que tampoco explica de dónde salieron los 80.000 euros entregados a la víctima.
Feligreses de la parroquia de Santa Cruz, donde las acusaciones se han vivido como un mazazo, apuntan a RD que Martin Clemens ya había anunciado su intención de jubilarse hace dos meses, aunque dada su condición de delegado de Misiones pidió hacerla efectiva después del domingo del Domund. "Había presentado su renuncia en varias ocasiones, pero este año ha estado muy enfermo, y no podía seguir al frente de la parroquia", apuntan dichas fuentes, que señalan una "fatal coincidencia" con la denuncia. En todo caso, la renuncia no se hizo efectiva hasta que se conoció el escándalo. Un escándalo que salpica, a su pesar, a la diócesis de Sevilla.