Cobo, en la misa de CONVIVIUM, insta a los curas a "cultivar un modo fraternal y sinodal" y a "evitar la polarización"
El cardenal de Madrid recuerda la carta enviada por el Papa a esta asamblea presbiteral, donde León XIV señala que "para el sacerdote no es momento de repliegue ni de resignación, sino de presencia fiel y de disponibilidad generosa"
"«¿Cuántos panes tenéis?». Esta es la pregunta que Jesús nos dirige hoy en este encuentro". Así comenzó su homilía el cardenal José Cobo en la misa que clausuró la primera jornada de CONVIVIUM, la histórica asamblea presbiteral que se celebra hasta mañana, martes, y que ha sorprendido incluso al propio arzobispo de Madrid al haberse desbordado el número de asistentes, superior a los 1.200 curas inscritos, lo que obligó a ubicarlos en dependencias aledañas al Auditorio de la Fundación Pablo VI, en Madrid
"Una pregunta sencilla que nos invita a no dejar de mirar a la multitud: a nuestro pueblo de Dios, a tantos vecinos y vecinas de Madrid, a los hombres y mujeres de nuestra diócesis, más allá incluso de nuestras parroquias y de nuestros encargos concretos. Una multitud con hambre y sed de sentido, a la que Cristo quiere ofrecer su amor y su Evangelio por medio de esta Iglesia a la que servimos", prosiguió el cardenal.
Reunidos "como presbíteros de Madrid que desean escuchar y responder", Cobo trajo a colación la extensa carta que dirigió el papa León XIV a esta asamblea, y en donde recordaba que "para el sacerdote no es momento de repliegue ni de resignación, sino de presencia fiel y de disponibilidad generosa", para a continuación señalar que "nuestra Asamblea presbiteral quiere ser respuesta a una llamada y, al mismo tiempo, una provocación profética para el tiempo que vivimos".
Respuesta y profecía que son, prosiguió, "dos puertas que como presbiterio abrimos ante las oscuridades de nuestro tiempo". "Por un lado, la polarización que también se cuela en la Iglesia y puede convertirnos en rivales o competidores. A veces, la fe queda relegada, mientras los recelos, las ideologías o nuestras propias maneras de ver las cosas se imponen y debilitan la comunión", señaló.
"En otras ocasiones, cedemos a relatos que nos quieren imponer una percepción distorsionada de lo que es la Iglesia y de lo que somos los sacerdotes. Estos discursos generan división y no ayudan a una mirada evangélica sobre la Iglesia, los sacerdotes y el mundo al que el Señor ama", remarcó el cardenal.
Un modo fraternal y sinodal
Frente a ello, "la reunión fraterna, vivida con humildad y a la luz del Señor, nos aquilata y nos alivia; nos permite caminar juntos y acoger la verdad de quiénes somos", por lo que instó Cobo a "cultivar un modo fraternal y sinodal de vivir nuestras relaciones y nuestro pastoreo", lo que "puede ayudar a la Iglesia a lanzar una voz profética, a ser un signo levantado en medio de nuestra gente y a invitar a sentarse juntos, para revitalizar nuestras comunidades concretas como parte del pueblo de Dios".
"Esto es un desafío a la violencia que nos pesa y al individualismo creciente que se instala también dentro de nuestra Iglesia y de nuestro presbiterio. No somos la fuente, sino el cauce. Y estamos llamados al cuidado mutuo, a generar relaciones fraternas, a mirarnos a los ojos y a ejercer la corresponsabilidad por el bien común", aseveró el arzobispo de Madrid desde la catedral de la Almudena.
Con todo recocnió también que, "en un mundo cada vez más complejo y cambiante, ante una humanidad herida y hambrienta de paz y de sentido, también nosotros podemos sentirnos desbordados, incluso desanimados". "Pero la llamada y la respuesta fiel al ministerio, sostenidas por la consagración sacramental, son una fuente inagotable de gracia, ánimo y esperanza", añadió.
Para esta labor invitó Cobo a responder también no de manera individual, sino en clave "fraternalmente sinodal", en una "comunidad de fe, rica y variada". "Aquí nadie sobra, pero nadie se basta a sí mismo. Cada vida sacerdotal encuentra su lugar cuando se vive al calor de la fraternidad. Somos diversos, y esa diversidad es don del Espíritu, orientado siempre a finalidad clara: construir la unidad del Cuerpo de Cristo", remarcó el pastor madrileño, haciendo una llamada a una "espiritualidad de comunión y testimonio".
Caminar como "presbiterio unido, alegre y diverso"
"Gracias, queridísimos hermanos sacerdotes, por vuestra entrega cotidiana y por vuestros desvelos, bien reconocidos por el pueblo de Dios que peregrina en Madrid. Gracias por vuestra acogida, implicación y participación en todo este proceso del CONVIVIUM. Gracias a la vida consagrada y contemplativa que, como siempre, se ha sumado con generosidad a esta iniciativa [incluso con rosquillas]".
También dio las gracias Cobo "al santo pueblo de Dios que perfila nuestro ejercicio ministerial y nos ayuda a ser como somos" y finalizó pidiendo al Señor "que sigamos caminando así: como presbiterio unido, alegre y diverso; sacerdotes que confían, oran, disciernen y vuelven a salir con celo de discípulos misioneros que no se rinden al desaliento".
