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El obispo de Zamora anima a recuperar, en Cuaresma, el sentido del “nosotros” y ofrecer un testimonio creíble de unidad

Fernando Valera presidió el rito de la imposición de la Ceniza en la iglesia arciprestal de San Pedro y San Ildefonso

Miércoles de Ceniza en Zamora | Diócesis de Zamora

La iglesia arciprestal de San Pedro y San Ildefonso ha acogido esta mañana la celebración de la Eucaristía del Miércoles de Ceniza, con la que la Diócesis de Zamora ha iniciado el tiempo litúrgico de la Cuaresma. La celebración ha estado presidida por el obispo, Fernando Valera Sánchez, y ha congregado a numerosos fieles al comienzo de este itinerario espiritual de preparación a la Pascua.

Con este rito penitencial se ha abierto el camino de cuarenta días que conduce a la celebración central del año litúrgico: la Pascua del Señor, actualización sacramental del misterio de su muerte y resurrección. La Cuaresma se ha presentado como un tiempo de gracia orientado a la conversión del corazón y a la renovación de la vida bautismal.

Imposición de la ceniza en Zamora | Diócesis de Zamora

En su homilía, Mons. Fernando Valera ha subrayado el significado profundo del signo de la ceniza: «La ceniza que pronto marcará nuestra frente no es un signo de derrota, sino el “humus”, la tierra bendecida que reconoce su necesidad de Dios». Con estas palabras, ha invitado a comprender este gesto como expresión de humildad y apertura a la acción transformadora de la gracia.

El obispo ha insistido en que la conversión no puede reducirse a cambios externos o formales: «Convertirse no es cambiar una costumbre externa; es dejar que Dios toque la raíz de lo que somos». En esta línea, ha recordado la llamada del profeta Joel a volver al Señor «de todo corazón» y ha exhortado a “rasgar el corazón” antes que las vestiduras, permitiendo que Dios transforme la vida desde su interior.

Asimismo, ha destacado la dimensión comunitaria del camino cuaresmal, apelando a la superación de los individualismos y al fortalecimiento de la comunión eclesial. La Cuaresma, ha señalado, constituye una oportunidad para recuperar el sentido del “nosotros” y ofrecer un testimonio creíble de unidad.

Miércoles de ceniza en Zamora | Diócesis de Zamora

En referencia a los pilares tradicionales de este tiempo —la oración, el ayuno y la limosna—, Mons. Valera ha recordado que han de vivirse desde la autenticidad y la interioridad: «La limosna no es dar lo que sobra, es reconocer al otro como carne de mi carne». Del mismo modo, ha animado a crecer en una oración confiada y en un ayuno que favorezca la libertad interior.

La imposición de la ceniza, acompañada de las palabras «Conviértete y cree en el Evangelio» o «Polvo eres y en polvo te convertirás», ha expresado el reconocimiento de la propia fragilidad y el deseo de emprender un camino de renovación. La sobriedad de los signos litúrgicos propios de este tiempo ha subrayado el carácter penitencial y preparatorio de la Cuaresma.

De este modo, la Diócesis de Zamora ha iniciado el itinerario cuaresmal con la mirada puesta en la Pascua, invitando a los fieles a vivir estos días como una verdadera experiencia de conversión, comunión y esperanza.

 

Homilía del obispo

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