Los sumarios donde se sintetiza el ministerio de la Iglesia primitiva continúan; en este caso con la predicación de Felipe. Continuando lo hecho por los Doce, que a su vez hacen lo que hizo Jesús, y lo que más tarde hará Pablo, el anuncia de la “palabra” continúa y es garantizado por la Iglesia de Jerusalén.
El autor invita a los destinatarios a una constante búsqueda del “bien”, aunque esto provoque sufrimiento. En este caso, será a semejanza de Cristo que fue matado, pero a su vez resucitado. Viviendo de ese modo, los creyentes harán visible y explícita la esperanza que los motiva.
Jesús está anunciando su partida, pero anuncia a su vez el envío de un personaje, al que llama “Paráclito” que continuará entre los discípulos, la obra que Jesús venía realizando entre ellos.