Puntos oscuros de las monjas de Lerma
(Tomado del blog de mi buen amigo y "franciscano de la Mancha", Miguel Ángel Escribano).- Hace una semana nos encontrábamos con que las “famosas” monjas de Lerma dejaban de ser clarisas para erigirse en un nuevo Instituto Religioso de derecho pontificio, cuya finalidad principal sería la de colaborar en la pastoral de las jóvenes y su formación cristiana.
En la mayoría de los sitios web donde se ha dado la noticia se ha comentado como un paso adelante de una congregación o de una abadesa que ha sabido valorar los tiempos y los acontecimientos y cual Santa Teresa de Jesús, y que me perdone la santa de Ávila por las comparaciones, va a reformar no se sabe bien qué.
El primer punto oscuro es ¿Cómo es posible que un instituto religioso de nuevo cuño pase a ser de derecho pontificio saltando todos los pasos previos? No es fácil de explicar ni creo que nadie en su sano juicio trate de hacerlo si no es argumentando privilegios concedidos al nuevo instituto por parte de los varios obispos que las rodean, alguno de ellos expertos en derecho canónico, si bien el P. Acebal insigne profesor, que lo fue y en paz descansa, de la Facultad de Derecho Canónico de la UPSA ya fallecido tenía su propia teoría sobre los expertos en Derecho ordenados obispos, y parece ser que se cumple en determinados casos. Por muchas vocaciones que se reciban, por muchas jóvenes que quieran conocer el estilo de vida no es motivo para saltarse los procesos canónicos de erección de un nuevo instituto.
Pero quizás éste sea el punto menos oscuro, porque no debemos olvidar que nacen desde la vocación clariana, Santa Clara de Asís las acoge y me pregunto ¿Las hermanas mayores, que siempre han sido clarisas, qué piensan de la nueva situación? Acaso se ha tenido en cuenta su vocación de toda una vida que ahora se ven fuera de lugar y como si nunca hubiesen sido fieles a una llamada contemplativa específica. Me temo que ante el ruido de las jóvenes y la autoridad de la madre abadesa muchas hayan hecho de la obediencia lo que siempre hicieron obedecer y ante la enfermedad y los años callar y orar, ellas sí son un ejemplo. Pero si alguna quiere seguir siendo clarisa ¿Se la expulsa del convento? ¿A dónde van?, los bienes del monasterio que son de la Orden de Santa Clara les servirán para ir a otro monasterio o tendrán que practicar la misericordia con ellas.
Otro punto oscuro es el monasterio de la Aguilera, no cabe duda que los hermanos menores franciscanos de la Provincia de Arantzazu ceden el convento en un principio por ser hermanas clarisas, así quedó claro desde un principio, incluso cuando el Abad de Silos las llevó de excursión a conocer el recinto, no menos cierto es que desde septiembre la posesión es totalmente de la nueva fundación porque lo compraron pero, ¿se les hubiese cedido en un principio si no hubiesen sido clarisas? Posiblemente no.
El punto oscuro que más me preocupa es el de la conversión del nuevo instituto pues no queda claro si va a continuar siendo un instituto contemplativo, si como parece todo señalar se van a dedicar a la pastoral, la clausura deja de ser un elemento fundamental del ser de su vida y se convierten en Instituto de vida activa, y surge la cuestión, que más me preocupa, lo que verdaderamente llamaba la atención a las jóvenes era la invitación a la contemplación a la oración en el claustro por el mundo, la vida alejada del mundo pero sintiendo el mundo como obra de Dios, si esto cambia, ¿seguirá siendo un motivo de llamada vocacional el Instituto de Lerma? Me consta que algunas jóvenes habían abandonado el monasterio al comprobar la desviación que de sus orígenes tenía la ahora nueva congregación religiosa, algunas han buscado su sitio en otros monasterios donde de verdad se viviese la vida contemplativa. Está por ver si sigue siendo un vivero de vocaciones o se desinfla por haber errado el camino.
Creo que es el Cuco el que pone sus huevos en nido ajeno para que se los críe el otro pájaro y después abandonarlo, en El Salvador existe el pájaro Zopilote que hace igual aprovecharse de lo ajeno para crecer él, creo que se han aprovechado del carisma de Santa Clara para crecer y cuando ya se sienten fuertes lo dejan de lado para ser otra cosa y eso se llama aprovecharse de las circunstancias.
Ojalá todo sea obra de Dios y con los años este nuevo instituto sea un revitalizador de la Vida religiosa, pero cuando las cosas se inician con tantos puntos oscuros lleva a uno a pensar que más bien podemos estar ante el deseo incontrolado y mal aconsejado de una persona que ante la medidas desproporcionadas que tomaba la obra que con la fuerza de Dios había iniciado se dejó mal conducir y desaprovechar esa auténtica obra de Dios.
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