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Marx y la Biblia

5. Fe y Dialéctica. La fe en la Biblia

(Cont., viene del día 18)

Cuando Mateo nos dice que Cristo retornará a la tierra para quitar de su reino todos los escándalos y a todos hacedores de injusticia" (Mt 13, 41), no podía con mayor libertad significarnos que el reino es en la tierra, que "el campo es el mundo"(Mt 13, 38).

Sólo quien está poseído de ese terrenismo irreductible puede tomar en serio y vibrar con la esperanza paulina de que finalmente tambien la muerte será vencida (1 Cor 15, 26). En español y en francés ha hecho especialmente daño la falta de una preposición ex para traducir Jn 18, 36: "Mi reino no es(oriundo) de este mundo". De los creyentes dice Ap 5, 10: "Has hecho de ellos para nuestro Dios reino y sacerdotes y reinarán sobre la tierra".

Me pregunto dónde hay más fe y esperanza : ¿en "creer en el Dios que resucita a los muertos"(Rom 4, 17)o en creer como Lucas en el Dios que "llenó de bienes a los hambrientos, y a los ricos los despidió sin nada" (Lc 1,53)?. En todo caso aciertan indiscutiblemente Nestle y Merch cuando acotan Gen 18, 18 cuando Pablo dice que "no por la ley sino por la justicia de la fe se le prometió a Abraham y a su descendencia que heredaría el mundo"(Rom 4, 13).

En efecto, sólo en Gén 18, 18-19 se relaciona con "justicia" y con la descendencia de Abraham la promesa de Gén 12, 3 de que en él serán bendecidas todas las naciones de la tierra; sólo en Gén 18, 18-19 nos da el yahvista en términos de justicia su auténtica interpretación del sentido de esa promesa que por primera vez formulara en 12, 3;¿cómo serán en Abraham bendencidas todas las naciones de la tierra? "guardando el camino de Yahvé, es decir, practicando la justicia y el derecho a fin de que Yahvé haga venir sobre Abram lo que le tiene prometido".

Heredar u ocupar el mundo entero significa que la descendencia de Abraham les enseñará a todas las naciones a realizar en la tierra la justicia. A esto van todas las promesas que se le hicieron a Abraham, empezado, naturalmente por la de tener descendencia (Rom 4, 18-21; Gén 15,2.5.6).

El acierto de acotar Gén 18 con preferencia a Gén 12, se confirma por la formulación de Gál 3, 8 b donde Pablo

cita textualmente la promesa susodicha "en tí serán bendecidas todas las naciones" siguiendo el tenor de los Setenta Gén 18, 18 (Pablo no dice "todas las tribus" como suena Gén 12, 3 tanto en el hebreo como en los Setenta). Pero en Gál 3 surge un problema que ha sido minimizado por la exégesis y que aquí necesitamos arrostrar.

La promesa mencionada en Gal 3, 8b reaparece en v. 14 con estas palabras: "Para que sobre las naciones viniera la bendición de Abraham en Jesucristo, para que por medio de la fe recibiéramos la promesa del Espíritu". Se trata del Espíritu sobre el cual ha estado hablando desde el principio del capítulo 3; pero ¿en qué se basa Pablo para suponer que la promesa hecha a Abrahám era promesa de conferir a los hombres el Espíritu?

Se basa en dos cosas: 1. la identidad entre justicia auténtica y espíritu de Yahvé; 2. la justicia prometida (Gén 18, 18-19)era justicia auténtica, léase social, para todos los pueblos. El problema es sumamente serio, y de ninguna manera basta declarar con Schlier: "La bendición de Abraham es interpretada como Espíritu, aunque, evidentemente lo que dice Schlier es verdad.

La fuerza de Gál 3, 14 reside en el carácter de cosa archisabida que ahí se supone tener la identidad entre justicia auténtica y espíritu de Dios; por mucho que desdramaticemos es bastante grave el hecho de que para los autores bíblicos se sobreentienda como archisabido algo que la teología cristiana ni siquiera ha parado mientes.

En el capítulo 28 de Isaías, que acabamos de tocar porque Pablo lo cita dos veces en la carta a los romanos para demostrar la justicia de la fe, y que tiene clave, como veíamos, en el v.17: "Pondré el derecho como medida y la justicia como nivel", en ese mismo capítulo la esperanza de Isaías recibe también esta formulación: "Yahvé será (o se convertirá en)espíritu de justicia para los que presiden el mispât"(justicia) (Is 28, 5-6).

Lo que debemos hacer es catar con precisión cuál es según la Biblia el espíritu de Dios, para no confundirlo con lo que nuestras categorías ontológicas griegas nos han hecho pensar de él. Si tenemos en cuenta que Núm 11, 14-30 es la versión yahvista de Ex 18, 13-27 y que el instituir setenta hombres que ayuden a Moisés tiene como fin "juzgar (hacer justicia) entre un hombre y su prójimo" (Ex 18,16), se comprende muy bien para qué "pone Yahvé su espírito sobre ellos"(Núm 11, 29)...

Ver: José P. Miranda, Marx y la Bilia. Crítica a la filosofía de la opresión

Ediciones Sígueme 1975

PD. José P. Miranda, Marx y la Biblia. Crítica a

la filosfía de la opresión

PD. Quiero decir a los lectores que en este libro que seguimos, se habla poco de Marx, se le menciona al principio y alguna otra vez, se le compara a los profetas del antiguo testamento, pero de lo que trata

fundamentalmente el libro es de la exégesis bíblica y, en ella resalta la justicia social para que todos los ciudadanos del mundo vivan con la misma dignidad. Esa es la voluntad del Dios Bíblico y el evangelio de Cristo. Decir tambien que la traducción de este libro al español está muy mal hecha.

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