1 Mayo 2026. Dios-Capital falsificado, Empresa productora de destrucción (armas y circo) y Mercado de muerte. Una divagación bajo la tormenta
Hay un Santo Trabajo y Santos trabajadores… Pero también hay un trabajo de muerte: De circo mediático, producción de armas y mercado de opresión).
Un 1 de mayo opresor sistema. La historia de occidente está marcada por la herencia griega de la nacionalidad y por el influjo del judeo-cristianismo, seguida por una lucha y negación religiosa que ha desembocado en el surgimiento de un racionalismo, capitalismo y liberalismo que parecen dispuestos a dominar sobre el mundo entero. Algunos han llegado a decir que 'la historia ha terminado', que lo que tenía que venir ha venido, que no nos queda más que deslizarnos llenos productos de consumo de armas y mercados de engaño hacia la muerte.
Donde estaba Dios nos hemos puesto nosotros, como sabios y fuertes creadores de nuestro propio destino, que no es ya de Dios sino del Diablo. El futuro de la humanidad resulta en su conjunto incierto; pero el gran sistema de razón-capital-mercado parece tener por delante un futuro espléndido, su propio futuro, abierto hacia un poder cada vez más grande. El dios que marca el destino de occidente no sería ya el Señor israelita, ni el Padre de Jesús, sino los poderes del sistema.
Dios sin futuro mara la humanidad. Hemos matado al Cristo, 1 Cor 15, 3-4, sólo los queda esperar nuestra muerte, con inmensos arsenales de armas para matarnos Frente a ese posible destino de occidente, que se cierra en un sistema racional y económico sin Dios, he querido situar de nuevo a Dios como futuro de la humanidad entera, por encima de occidente, entendiéndola en claves de libertad (que es fe), amor (que es entrega y comunicación personal) y esperanza (que es experiencia anticipada de futuro). De esa forma he querido entender este tiempo como tiempo especial para Dios, época privilegiada para la revelación y despliegue del misterio. Han terminado los tiempos antiguos de la división de pueblos; está acabando la época de los imperios particulares. Ha llegado la unidad mundial, en forma de comunicación racional.
Occidente ha sido y seguirá siendo, con toda probabilidad, un hito significativo en la historia de la humanidad, entendida como revelación de Dios y, sobre todo, como despliegue de las capacidades creadoras de la razón, en el plano social y científico. Pero es sólo un hito, una estación en el camino, no una meta. La humanidad en su conjunto hará bien en asumir las aportaciones y valores de occidente, sobre todo en el aspecto de la racionalidad y la técnica científica. Pero tendrá aceptar que ellas no se identifican con la humanidad, ni definen al ser humano en cuanto tal. Desde ese fondo, sólo un buen estudio sobre el destino de occidente puede abrirnos la puerta del futuro de la humanidad.
Pero el Dios verdadero se ha ido… Ya no nos da trabajo verdadero. Los únicos que ofrecen trabajos son los demonios de la guerra, del odio y de la muerte. El occidente europeo que hace cinco siglos quiso salir a conquistar con su dios el mundo enero parece que se está muriendo. Muere su Dios, muere su mundo… Es dicen muchos en estas fiestas falsas del 1 sw Myo.
Dicen que había un buen Dios en occidene… Pero en lugar de ese Dios vino después una trinidad anti-divina (capital, razón productora-trabajo y sistema mercantil) que constituye el presupuesto o mito de occidente. Este es un mito triunfador, que ha logrado extenderse y dominar por todo el mundo.
Esa Trinidad de capital, empresa/trabajo y Mercado tinesin duda, valores; es más, constituye el gran valor de la modernidad, en la que el hombre aparece, por vez primera, como creador programado y consecuente de sí mismo, capaz de decidir sobre la verdad, definiendo lo que es bueno y lo que es malo. Hemos asistido, estamos asistiendo, al más maravilloso de todos los teatros: aquel en que los hombres ensayan a representarse a sí mismos como dioses. Pero en este Gran Teatro del Mundo (y de la historia) no existe ya una solución externa, como el auto sacramental de Calderón de la Barca, sino que los hombres parecen condenados a ser lo que hemos mismos representan, terminando por morir causa de su triunfo: Capital/trabajo/mercado Este parece ser el destino de occidente.
– Dios razón: un camino de auto-divinizaciónn, un riesgo de esclavitud. El primer gran cambio de la modernidad ha sido de tipo filosófico, racional, desde la perspectiva Descartes y Espinosa, de Kant, Hegel, a quienes a menudo se estudia de un modo abstracto, desligados de la acción política y de la vida social. Ahora, la luz de lo que han aportado Israel y el cristianismo, queremos presentar a la razón humana como revelación de Dios o, mejor dicho, como poder divino en sí mismo. Esa razón ha sido capaz de presentarse a sí misma como portadora de paz, como portadora de una buena nueva de esperanza para los hombres que corres el riesgo de una mala nueva de destrución, de un capital, de un trabajo y de un mercado que se están poniendo ya al servicio de la muerte, de la destrucción de la humanidad. En esa línea, recorrido su ciclo técnico, puesta en manos de la tecnología aplicada al campo social y político, con la producción de armas y la manipulaciónanti-ecológica, la moderidadella corre el riesgo de convertirse en creadora del gran ídolo, de muere, del grn poder de esclavitud para los hombres.
2. Dios capital: entre ateísmo marxista y teísmo liberal. La razón se tomó a sí misma como diosa, liberándose de toda “opresión” exterior, de tipo teológico o trascendente. Pero ella se descubrió muy pronto en manos de otro Dios más concreto y peligroso, que era el capital opuesto a Dios y de un trabajo que no es ya creador de vida sino productor de armas de muerte. Marx descubrió que la pura racionalidad dejaba al hombre de la injusticia económica: la razón, separada de la vida real (de la economía) se había vuelto ideología, al servicio de los intereses establecidos. Por eso, resultaba necesario crear unas condiciones económica y sociales (políticas) para que los hombres aprendieran a pensar rectamente. Con la destrucción del capital, sustituido por el libro encuentro entre los hombres, caerían los dioses y cesarían las ideologías anteriores, quedaría simplemente el ser humano, capaz de comunicarse en transparencia con los demás humanos, abierto al juego y gozo de la vida. Pero ese buen deseo de Marx no se está cumpliendo y ahora la gran masa del trabajo humano se está poniendo al servicio de la muerte, de la producción de armas para dominarse unos a otros y acabar matándose todos.
En ese contexto quiero hablar de la novedad del Dios cristiano frente a proyectos fracasados del marxismo y frente a las decisiones, por ahora triunfantes, del neo-capitalismo actual, que se impone como un dios, desde occidente, sobre el mundo.
3. Dios liberal, el sistema del mercado. Antes había (o parecía haber) una lucha entre los dos modelos (el marxista y el liberal); uno parecía contrario a Dios, el otro dejaba en libertad las religiones y, en algún sentido, se apoyaba en ellas. Pero ahora ya no existe posible oposición: da la impresión de que el sistema neo-liberal lo invade todo, un único sistema productor de armas de muerte y bienes de consumo, que se impone, sin dejar resquicio, sobre los aspectos y momentos de la existencia humana Muchos piensan que la 'batalla' de Dios ha sido ya perdida, de manera que sólo hay lugar para lo divino en los pequeños rincones particulares.
El sistema en sí funciona sin ningún tipo de conexiones religiosas, como un mercado de aparente democracia donde, en el fondo, todo se compra y se vende. Pues bien, en este contexto, lo divino puede y debe expresarse no como un anti-sistema, sino como expresión de un nivel distinto de realidad.
Estos tres elementos del sistema (capital, trabajo de producción de bienes de consumo y armas con un mercado al servicio del capital) parecen sustituir al dios de las religiones bíblicas y del mismo Islam, en el lugar de una divinidad de gracia el Dios-Mamón, en Dios constructor de torres de Babel y el Dios Mercado de una ley al servicio de lod gestores de “su sistema”. . Ciertamente, la modernidad ofrece otros rasgos, vinculados a la libertad política y al despliegue de valores estéticos. Pero los tres elementos principales de su identidad son los ya citados: la razón del Capital, entendida como poder creador autónomo; la voluntad de poder del sistema productivo de un trabajo divinizado que construye circo y armas, interpretado como expresión objetivada de la razón, en instrumental y el mercado, entendido como forma suprema de encuentro social opresión, en el sentido clásico de en-cuentro/en-contra de lucha de unos contra otros (sin abrazo que acoge a unos y a otros)
El Dios-razón se concibe en el fondo como expresión del poder de una voluntad de poder dislocado que no crea bienes reales sino armas y de un mercado que no es medio de diálogo y enriquecimiento mutuo sino de opresión de unos sobre otros La razón divinizada , que es la verdad falsificada, es aquello que todo lo mide y calcula, decidiendo por argumento (en un tipo de juicio intelectual) todo lo que existe.
Ese Dios-razón pasamos es el mismo Dios-capital, entendido como poder ficticio del gran circo de las los engaños, de la violación sexual sin amor… El mundo del trabajo se está convirtiendo en máquina productor de bienes falsificados de poder de unos sobre otros… en un camino de muerte… donde todo se compra y vende empezando por el oro y la plata… y terminando por los cuerpos y almas de lo hombres y mujeres reales, como dice el Apocalipsis 18,
El Dios-mercado es la expresión de una ley que lo encierra todo en sí mismo, en forma de sistema. Esa es la ley de la razón, que todo lo calcula y lo convierte en capital, de manera que viene a comprarse y venderse. Frente al don de la gracia, en el que todo se regala, emerge aquí el principio del cambio absoluto, en el que todo es equivalente y nada vale por sí mismo.