19. 4. 22. Dom 3 pascua. Jesús dice a Pedro: Guarda mi ganado, no vigiles mis ovejas. Para León XIV.

He desarrollado este motivo con cierta extensión en Dilexi te. Amor de Cristo en la Biblia (Madrid 2026). Aquí resumo lo allí dicho desde la perspectiva de SJC que ha sido, a mi juicio, el que mejor ha reconocido la novedad y urgencia de ese mensaje y camino del Discípulo Amado en la modernidad, el mejor intérprete del Evangelio de Juan y de su relación con Pedro, esto es, con la Gran Iglesia establecida..

                  Supongo conocido el tema base de Jn 21 1-14), con la pesca milagrosa de la madrugada de la nueva pascua: El Discípulo amado (=SJC) le dice a Pedro (pastor ciego, aunque animoso) que el promotor y guía de  la nueva pesca que está esperado a la orilla del mar es Jesús, el Señor. Al oír que es Jesús, Pedro se apresura, se viste, acaba la faena de las redes y arrastra a  la orilla de Jesús los peces del mundo (153, todos los pueblos, a los que se refiere Mt 28, 16-20).  

                   A partir de aquí (Jn 21, 15) empieza la nueva escena que nos interesa, el examen de amor de Jesús a Pedro, portavoz de la “gran iglesia” pescadora y pastoral, con “pastores”, encargados de convertir los peces en ovejas del rebaño de Jesús, aprendiendo a querer para ello, con querer de amistad que les permita guiar y mantener el ganado sin explotarlo. En esa línea, para hacerle pastor que guarda ganado (no discípulo de amor, como el amado, examina Jesús a Pedro, a la caída de la primera tarde de misión de la iglesia:

- Después que comieron dijo Jesús a Simón Pedro: Simón, hijo de Juan ¿me amas (agapas) más que estos?

Le dijo: ¡Sí, Señor! Tú sabes que te quiero (φιλῶ σε) Le dijo: ¡Apacienta mis carneros (βόσκε τὰ ἀρνία μου)!

Por segunda vez le dijo: Simón, hijo de Juan ¿me amas? (agapas). Le dijo: ¡Sí, Señor! Tú sabes que te quiero (φιλῶ). Le dijo: ¡Apacienta mis ovejas (ποίμαινε τὰ προβάτιά μου)! - Por tercera vez le dijo: Simón, hijo de Juan ¿me quieres? (Φιλεῖς με) Se entristeció Pedro porque por tercera vez le había dicho ¿me quieres? Y le dijo: ¡Señor! Tú lo sabes todo, tú sabes que te quiero (φιλῶ σε). Y le dijo: ¡apacienta mis ovejas! (βόσκε τὰ προβάτιά μου:Jn 21, 15-17)

                             Las dos primeras veces, Jesús pregunta a Pedro si le ama (con agapein, amor de intimidad), pero Pedro levita cuidadosamente esa palabra de amor de intimidad, indicando que él no es un/el discípulo amado y le responde que le quiere con amor de amistad (filein), marcando así su diferencia respecto al discípulo amado (aquel a quien Jesús quería con intimidad: ὃν ἠγάπα: Jn 13, 23; 19, 26; 21, 6.20). Pedro afirma de esa forma que quiere a Jesús como amigo (filos), pero sin amarle con intimidad (agapô se) como el discípulo amado.

             Jesús le ha preguntado por dos veces “si le ama con intimidad” y Pedro ha evitado las dos veces esa terminología de intimidad (agapein), diciendo que le quiere con amistad general (como philos, de philein). Lógicamente, Jesús no se atreve a preguntarle por tercera vez en línea de intimidad y tomando el lenguaje de Pedro le pregunta por fin si le quiere (phileis me) con simple amor de amistad, y, cuando Pedro se entristece y le responde, lo mismo que las dos veces anteriores, que te quiero con amistad (ὅτι φιλῶ σε), Jesús se contenta y le pide por tercera vez “cuide”, guarde/guarde su (βόσκε τὰ προβάτιά μου).

           Este juego de palabras entre querer de intimidad (discípulo amado) y querer de amistad general (Pedro) resulta a mi juicio muy significativo. Aquí me basta con decir que el evangelio de Juan sigue manteniendo hasta el final la diferencia entre el discípulo amado (amor de intimidad, con agapein) y Pedro pastor (amistad laboral). El amor de Pedro (filía) es amor de oficio y el del Discípulo amado  es de intimidad (agapein).

El amor de oficio de Pedro es bueno y necesario y puede evaluarse “a la tarde de la vida” como hace Jesús, preguntándole por tres veces “si lo quiere” (Jn 21, 15-19), y aceptando ese amor  para guardar ovejas y carneros, como dice con toda precisión el texto, anunciando que Pedro morirá como mártir/testigo, cumpliendo ese oficio (indicando de que forma daría gloria a Dios, ποίῳ θανάτῳ δοξάσει τὸν Θεόν, Jn 2, 19).

.El evangelio de Juan sabe y confirma que Pedro hamuerto cumpliendo su oficio de pastory glorificando así a Dios.  Pero ése amor de oficio no es el más hondo, no es de intimidad, como el de Jesús y su discípulo amado, que no guarda ganado, pues sólo en amor es su ejercicio. En esa línea, mientras confiesa que Pedro ha muerto como pastor fiel, el evangelio de Juan no puede decir que el Discípulo Amado ha muerto, pues un amado así, por intimidad de vida, no acaba nunca, permanece para siempre.

Este discípulo ama por intimidad de Jesús no ama por oficio, sino por iniciativa propia.Por eso, Jesús no le encarga guardar/apacentar ovejas/carneros como a Pedro, sino que su oficio es simplemente amar, como supo y puso de relieve en el siglo XVI Juan de la Cruz, cuando afirma, en su Cántico Espiritual, distinguiéndose de Pedro y de su iglesia de vigilancia y pastoreo: Ya no guardo ganado, ni ya tengo otro oficio que ya sólo en amar es mi ejercicio (CB 28).

Juan de la Cruz ha podido formular de esa manera el tema porque tiene un conocimiento muy preciso del evangelio de Juan y porque ha vivido en carne propia la diferencia entre algunos pastores como Pedro (que  le han encerrado en la cárcel de Toledo, queriendo que re-niegue de su libertad)  y los discípulos amados  que no guardan ganado por oficio, sino que se limitan a vivir en libertad de evangelio[1].

Conforme a Jn 21, Pedro ama a Jesús con amor intenso de oficio de grupo (filía), y muere cumpliendo su oficio de pastor del rebaño. Ese amor ha sidosuficiente para él, y de esa forma ha dado gloria a Dios, muriendo como mártir. Pero al lado de Pedro, testigo y garante del amor de grupo el discípulo amado de Jesús  se ha mantenido y se mantiene para siempre sin morir.   

Ni Jesús ha podido exigir a Pedro que le ame más que todos (incluso más queel Discípulo Amado), Pedro ha respondido honradamente que le ama “con amor de oficio” (philein), no más que otros con el discípulo amado (agapein), de manera que el mismo Jesús acepta su amor de oficio, dándole el encargo de “guardar su ganado”. Por el contrario, el Discípulo amado que ama a Jesús con intimidad y está identificado con él no guarda ganado (ni carneros ni ovejas), sino que su único oficio es vivir en libertad e intimidad de amor (ágape), identificándose en el fondo con Cristo.

La iglesia pastoral (de pastores como Pedro) tiene una tarea que deriva del amor (philia) de solidaridad con Cristo, convirtiendo esa solidaridad/amor en servicio (pastorear/cuidar) carneros y ovejas, como dice con precisión el texto. Pero por encima de ese amor pastoral, en otro plano, está el amor de pura intimidad con Dios en Cristo, que es propio del Discípulo Amado, como sigue indicando el texto evangelio

Dicho esto, (Jesús) añadió (a Pedro): «Sígueme» (Ἀκολούθει μοι).  Pedro, volviéndose, vio siguiéndoles (ἀκολουθοῦντα) A aquel a quien Jesús amaba (ὃν ἠγάπα ὁ Ἰησοῦς), el mismo que en la cena se había apoyado en su pecho y le había preguntado: «Señor, ¿Quién es el que te va a entregar?».  Al verlo, Pedro dice a Jesús: «Señor, y éste, ¿qué?». Jesús le contestó: «Si quiero que permanezca (μένειν) hasta que yo venga ¿a ti qué? Tú sígueme (σύ μοι ἀκολούθει (Jn 21, 20-21)

                   .                 El evangelio insiste en la llamada de Jesús a Pedro y en el seguimiento de Pedro, que ama a Jesús y que le ha respondido por tres veces “te quiero”, sin decirle que le ama en intimidad, más que los otros, incluido el Discípulo Amado Así se ha mantenido Pedro, en este amor fiel sin entrar en el misterio más hondo de intimidad de Jesús con el discípulo, que estuvo con la madre de Jesús ante la Cruz (Jn 19, 25-27); así se mantuvo y murio dando gloria a Dios y cumpliendo fielmente su tarea, pero sin ser discípulo amado (cf. Jn 21, 19).

 A diferencia de Pedro, que no había estado junto a la cruz,  el Discípulo amado, que formaba parte de la intimidad de Jesús, con su Madre ante lu Cruz, no guarda ganado, ni  tiene otro oficio, pues sólo en amor en su ejercicio, como dirá Juan de la Cruz (CB 28)

 Pedro, en cambio, se sitúa en un nivel de oficio, que es necesario para “guardar” el rebaño de ovejas/carneros, pero sin entrar en la intimidad de Jesús, en ese círculo interior en el que se mantuvo SJC en la cárcel de Toledo, en contra de los que quieren imponerse sobre él e impedir lo que hac eapelando falsamente al pastoreo de Pedro.

 Pedro ha recibido autoridad sobre las ovejas/carneros del rebaño, pero no puede controlar al discípulo amado, no puede convertirse en vigía o dictador que determina desde arriba la marcha del rebaño. Así encontramos aquí (Jn 21) por última vez, uno al lado del otro, a estos dos discípulos, situados en el mismo espacio de la pascua misionera de la iglesia.

Pedro va con Jesús porque Jesús le ha pedido que le siga y le ha dado autoridad para pastar a ovejas y carneros. Por el contrario, el discípulo amado no va porque Jesús se lo mande, no va porque quiere algún cargo (o Jesús quiere dárselo), sino simplemente porque ama y el amor es libre, como dice de manera muy precisa este pasaje que hemos comentado. Jesús ha pedido a Pedro que le siga, y Pedro cree que es el único que le sigue y por eso pregunta y este, ¿qué? y Jesús le responde si quiero que permanezca   ¿a ti qué?.

 Este es el discípulo que da testimonio (ὁ μαρτυρῶν) de todo esto y lo ha escrito; y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero (Jn 21, 4). 

Pedro sigue a Jesús por oficio de amor, y su oficio es muy importante, pero el Cuarto Evangelio y SJC afirman con su testimonio que el amor de intimidad del Discípulo Amadoes aún más importante. Por eso hemos dicho que el amor en intimidad abierta y sin oficio del Discípulo amado y SJC es aún más importante.

Por eso debemos rogar por Pedro, como ha rogado Cristo ( Lc 22, 31-34), pidiéndole a Dios que Pedro “guarde su ganado” pero también que no se imponga sobre les discípulos amados, sino que les permita vivir en libertad dentro de la iglesia, realizando de esa forma su misión dentro y fuera de la iglesia establecida.

Pedro como pastor de oficio muere, mientras el discípulo amado tiene que permanecer y permanece hasta la vuelta de Jesús. Más aún, ese amor del Discípulo amado, que acoge en su casa (entre sus bienes) a la madre de Jesús que es Israel (el AT)   garantiza la presencia y valor Israel en la iglesia (cf. Jn 19, 25-27).  Este es un dato que me parece fundamental para entender la salvación de Israel desde una perspectiva cristiana (en la línea de la teología y esperanza de Pablo, cuando dice que al final los judíos creerán Israel en Cristo,  de forma que todo Israel será salvado: Rom 11, 26).

En ese sentido el ministerio de “pastoreo petrino” podría cambiar, en un sentido particular externo, Por el contrario, ese pasaje afirma implícitamente que el testimonio del amor del discípulo amado ha de permanecer hasta que Jesús vuelva/venga (es decir, complete su camino). A diferencia de Pedro, que realiza una función muy importante, pero que podría  cesar con el tiempo en su forma externa, el testimonio (martiría) del Discípulo amado ha de permanecer para siempre. En esa línea de amor del discípulo amado se sitúa SJC en su vida y en su canto de amor (Cántico espiritual).

[1] Este es un tema que estudié con inmenso interés en mi primera etapa de profesor en la U. Pontificia de Salamanca (1973-1984) con mi amigo y colega F. Fernández Ramos (1927-2021); cf. en. Evangelio según san Juan. Casa de la Biblia, Madrid 1989; El discípulo amado, Studium Legionense 1981, 39-74; El Espíritu Santo y María en los escritos joánicos, Eph. Mar, 1978,. 169-190; La comunidad joánica, C Tomista, 1979, 541-586.

También te puede interesar

Lo último

stats