26.7.26 Dom 17 TO. Tesoro escondido, la Mujer: primera y última, prostituta y santa, esposa y virgen, Cristo y diablo Mt 13, 44, NHL VI,2, 13-18)

Ésta es una parábola corta, pero de las más enigmáticas y actuales.

1. Jesús conocía sin duda las historias de inmensos tesoros escondidos en el campo tras guerras y saqueos (de eso trata el Rollo de Cobre del Templo de Qumrán, ofreciendo indicaciones fascinantes para encontrar unos 70 tesoros escondidos entre Galilea y el Desierto de Judea).

2. Pero Jesús habla de otro tesoro que todos podemos encontrar, desde el más rico de Roma hasta el más pobre de la aldea. Él quiso que los hombres y mujeres fuéramos buscadores de tesoros, ligeros de equipaje para hallarlos, gozosos y llenos de vida para disfrutar del gran tesoro, quizá al alcance de la mano.

3. Hoy, año 2026, estamos dilapidando el gran tesoro escondido en el campo en una tierra, en una vida que es (debía ser) por sí misma el tesoro que buscamos. De todo esto trata esta bellísima y fuerte parábola, con la Mujer como perla, tesoro de Dios (=Lilit, diosa de la noche).

Mc 1344 En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo; y uno, encontrándolo, lo esconde y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra aquel campo[1].

Primera interpretación. El tesoro es la Mujer. Parábola de la Perla, la mujer

 La perla o tesoro escondido es  Lilit (imgen), diosa de la noche, Eva del paraíso y del infierno, que se presenta diciendo

Yo soy la primera y la última, la honrada y la escarnecida,

yo soy la esposa y la virgen,

yo soy la madre y la hija, y soy los miembros de mi madre,

yo soy la estéril y la que tiene muchos hijos,

yo soy la bien casada y la que no tiene marido....

Yo soy la madre de mi padre y la hermana de mi marido.....

Yo soy el conocimiento y la ignorancia, la vergüenza y la audacia,

yo soy la fuerte y la temerosa, soy la guerra y la paz....

Yo soy la sabiduría de los griegos y el conocimiento de los bárbaros,

yo soy la que tiene muchas imágenes en Egipto

y soy aquella que no tiene ninguna imagen entre los bárbaros,

yo soy la en todas partes odiada y la amada por doquier,

yo soy aquella a quien llaman Eva (=vida) y a la que vosotros llamáis muerte,

yo soy la que llaman Ley y la que vosotros llamáis falta de Ley...

Yo soy la que no tiene Dios y soy aquella cuyo Dios es grande..

Yo soy la paz y de mí ha brotado la guerra

yo soy la extranjera y la ciudadana

y soy la substancia de aquel que no tiene substancia....

           La Mente/Mujer que así habla es prostituta y santa: es el compendio y sentido original de Dios, siendo la más dura y sufriente realidad caida. No es extrañoque todos estos rasgos aparezcan como expresión de la unidad entre lo femenino y lo divino. (Texto en NHL se refieren a Nag Hammadi Library.   Brill, Leiden 1977, 3-18).  Presentación del texto con bibliografía especial en B. Layton, Gnostic Scriptures, SCM, London 1987, 77-85. Sitúa el texto en su trasfondo cultural E. Pagels,  Adán, Eva, y la Serpiente, Crítica, Barcelona 1990, 63-118. Versión popularizada en M. Woodman,  Los frutos de la virginidad, Luciérnaga, Barcelona, 1990, 215-224.

Ella es Crista, el Cristo femenino, la mujer redentora…. El tesoto escondico

 La misma mujer que es cuerpo caido (expresión muy clara de la perversidad y deseo de muerte) puede convertirse en cuerpo de reconciliación. Ella se siente por un lado esclava del pecado, pero puede descubrirse al mismo tiempo liberada de las ataduras convencionales de la sociedad, abierta a la plenitud de la palabra de Dios y del "poder espiritual" (y social) que brota de ese Dios, superando así las estructuras jerárquicas de las comunidades ordinarias de la "gran iglesia.

Toda religión es de alguna forma gnosis: conocimiento superior,experiencia de comunicación con lo sagrado. Conforme a la famosa imagen de Gén 2-3, los humanos del principio, quisieron poseer el conocimiento total, vitalizante y salvador, por caminos que, en algún sentido, están unidos con la muerte (y el pecado). Al hablar de ellos, la Biblia ha rechazado un tipo de conocimiento posesivo o total de lo divino. En contra de eso, los gnósticos antiguos y modernos creen poseer un conocimiento que les hace superiores a los otros humanos, convirtiéndoles de alguna forma en "dioses", seres que superan la esclavitud y muerte de este mundo. Dos son las notas que les suelen definir:

- Una concepción pesimista de la realidad: en general, ellos suponen que este mundo es lugar de caída y muerte; parece que Dios mismo ha perdido el control sobre las cosas, estamos perdidos (cautivados) en una realidad extraña (en la materia).

- Una visión casi prometéica del conocimiento. Los gnósticos piensan que pueden superar al "dios malo" de este mundo (al Zeus o Yahvé perverso) que les tiene sometidos, alcanzando a´si un saber más alto que les capacita para liberarse de los males de la vida terrena. Ellos son como un nuevo Prometeo que no sufre ya el castigo del "dios" malo sino que logra superarlo y encontrar así el sentido de su vida verdadera en lo divino

          Gnosticismo (o gnosis) se refiere a un sistema de conocimiento religioso que permite a los creyentes o iniciados descubrir la hondura de su propia caída en la materia y superarla a través de un proceso de iluminación y retorno hacia el principio de la realidad buena y perfecta de la que han venido a descender. Desterrados se encuentran los humanos en el mundo; han perdido su patria, han olvidado su grandeza al penetar en la materia. La salvación será el ascenso espiritual ,definitivo, hacia el lugar y fuente de la vida de las almas.

Son muchos los sistemas gnósticos que han ido surgiendo a los largo de la historia de las religiones. De una forma extensa, podemos afirmar que el mismo tipo de experiencia religiosa del oriente (hinduismo y budismo) es de carácter gnóstico. Por medio de una experiencia de carácter contemplativo, de ensimismamiento radical, el hombre religioso del oriente reconoce su verdad divina (o sagrada), se identifica internamente conella y de esa forma supera la escisión y muerte actual del mundo que le tiene sometido.

Dejo a un lado ese trasfondo general de oriente y en las reflexiones que ahora siguen tomo el gnosticismo como aquel sistema religioso de búsqueeda divina y salvación que se ha extendido por todo el imperio romano (especialmente en Oriente: Siria. Egipto) apareciendo ya con toda claridad en el siglo II d.C. Es difícil precisar las "fuentes" más concretas y puntuales de este gran sistema que puso en gran peligro al cristianismo (y al mismo judaísmo) , pareciendo que podría convertirse en religión mayoritaria del imperio romano, pudiendo conformar de esa manera la historia de Occidente. Pero después de fuertes cambios y crisis el gnosticismo fracasó, vencido por el movimiento espiritual cristiano que se hallaba dirigido por la iglesia universal.

 - Influye el pensamiento griego, abierto tras Platón hacia una especie de dualismo donde el espíritu aparece como bueno y la materia como mala; el alma, interpretada como fuerza y vida sagrada de los hombres, se hallaría de algún modo cautivada y caída en la caverna oscura de la tierra.

- También puede influir la apocalíptica judía que concibe la historia actual del hombre como mala: estamos inmersos en un campo de batalla en el que triunfan, al menos en lo externo, las potencias destructoras; pero está actuando también desde la base de este mundo la gracia positiva de Dios que hará que cambie todo lo que existe y llegue el triunfo de la creación divina originaria.

Es posible que la gnosis del II d.C. sea, finalmente, una expansión de ciertas formulaciones clásicas del mismo cristianismo (de Pablo y Juan): nos hallábamos antes aplastados bajo las fuerzas malas de este mundo, en tiempo de sometimiento y cautiverio; con su luz y su verdad más alta nos ha reconciliado (liberado) Jesucristo, llevándonos así de la violencia histórica al espacio primigenio de la gracia.

          Sea de su origen lo que fuere, a la gnosis le preocupa el dualismo de lo bueno y malotal como se expresa en la lucha socialy personal de la historia. Esa dualidad se ha traducido también de una manera "sexual": signo o motivo de la división es el deseo de engendrar de la Mujer (Sabiduría deficiente) que ha venido a separarse del principio originario de lo bueno, el "pléroma" o misterio de totalidad, expresado y reflejado en lo divino por el Padre masculino.

Desde ese fondo ha de entenderse el gnosticismo como deseo de unidad y reconciliación total con (en) lo divino. Ciertamente, hay una división que es buena: el mismo ser originario se ha expandido, formando dualidades (varón-hembra) que se van abriendo en forma organizada y armónica en el Pléroma o gran totalidad, formando así las syzyguías o parejas sagradas que se encuentran al origen de la vida. Sin embargo, esas mismas dualidades se han venido a pervertir en una especie de caída ontológica y moral que nos lleva hasta el dualismo de las oposiciones, es decir, a la excisión de aquello que debía hallarse unido. Así se ha roto el mismo ser del Dios originario apareciendo una mitad más alta (buena) y otra inferior (mala).

La perversión de la dualidad tiene un origen femenino. La Sophia (Sabiduría) no ha querido engendrar en unidad con su consorte masculino; engendra a solas y pervierte de esa forma el ser (semen) divino, esclavizándolo en el mundo. El gnosticismo quiere superar esa escisión y conducirnos de nuevo hasta el principio: hacer que retornemos de manera consecuente a la unidad de las dualidades, en un esfuerzo intenso de clarificación intelectual y religiosa. Desde ese fondo distinguimos los dos planos de la dualidad:

- Hay una dualidad pre-generada de signo matrimonial y bueno, dentro del  Pléroma o totalidad sagrada. En el mismo principio sin principio, en la raíz de la "mónada" fundante (o Uno) viene a explicitarse la pareja. De esa forma, lo divino se vuelve (es) Dios y Diosa, como polaridad de elementos que sólo siendo diferentes y complementarios pueden fecundarse, haciendo así posible el surgimiento de todo lo que existe, en proceso positivo de despliegue, emanación de realidades.

- También existe una dualidad de generación, de tipo bueno. La misma díada fundante (Padre-Madre), expresada como unión generadora, suscita al Hijo que es igualmente divino. El mismo proceso de ser es divino. Al interior de Dios existe un tipo de generación perfecta en la que todo lo divino (dualizado en Padre/Madre) se expande y abre hacia el Hijo (o los hijos).

Entendida así, la dualidad es buena. Buenas y positivas son las polaridades de lo masculino y femenino. Positivo es el proceso de surgimiento de la realidad. En sentido estricto, podemos y debemos afirmar que Dios no es (no está encerrado en su quietud y su silencio); Dios se hace a sí mismo en un proceso incensante de dualización y generación. Pues bien, ese mismo proceso que en sí mismo es bueno puede convertirse y se convierte en peligroso (malo): allí donde el "deseo de la generación" destruya la unidad, allí donde se rompe el equilibrio del todo (pléroma) surge la materia mala. Así podemos distinguir ya tres momentos:

-Principio de dualidad: el ser existe en la medida en que se abre, enfrentándose a sí mismo. En el mismo principio abismal de su vida, el Uno divino se expresa a modo de pareja polar, de elementos contrapuestos, como matrimonio masculino-femenino        

- Principio de generación: los dos momentos anteriores se se vinculan porque se engendran a un tercero. Surge así lo que podemos llamar unidad de surgimiento. De Dios(Padre/Madre) proviene el nuevo ser divino (Hijo) y en Dios permanece, manteniendo o poseyendo todo el ser de lo divino

- Principio de desequilibrio: si el ser divino hubiera mantenido el orden fundante de la polaridad y el surgimiento perfecto no habría existido caída ni necesidad de redención; pero en ese camino de dualidad y generaciones el ser(representado por la Sabiduría femenina) ha podido entrar y ha entrado en conflicto consigo misma al buscar algo fuera de su consorte (es decir, del Padre/Esposo. De esa forma ha engendrado en el vacío, ha introducido los gérmenes de dios en el abismo de la nada y de la muerte.

Con eso hemos tocado un tema clave que está al fondo de la experiencia y búsqueda gnóstica: cómo alcanzar la madurez humana!. Los gnósticos suponen que los cristianos eclesiásticos (es decir, aquellos que se dejan guiar en todo por la iglesia establecida) se mantienen fieles pero sólo en un nivel externo: aceptan las grandes figuras del misterio, pero no saben entenderlas, las toman en sentido material; por eso necesitan una estructura eclesiástica y una jerarquía que los encamine y dirija en la existencia. Ellos, en cambio, los espirituales y gnósticos, conocen el misterio ya por dentro: por eso se mueven en nivel de libertad, sin necesidad de someterse a estructuras de control y de dominio como aquellas que (dicen) tiende a suscitar la iglesia.

En ese sentido, los gnósticos rompen con la organización social. Ciertamente, pueden vincularse y se vinculan formando "comunidades de iniciados". Pero la comunidad no es para ellos campo de experiencia de Dios y vida compartida. Cada iniciado posee su  luz; cada uno ha de hacer su propio camino. Por eso, cada gnóstico, iluminado, es Dios para sí mismo: lleva dentro de sí todo el misterio y no necesita ya de nadie que le ayude. Esta afirmación tiene grandes consecuencias en plano de organización social y de justicia humana. Los gnósticos no quieren cambiar este mundo, no tienen un proyecto de transformaicón económica o social. Lo que ellos quieren es "salvarse", es decir, liberarse de este mundo malo, dominado por las fuerzas de opresión de la materia. Que cada uno encuentre su luz (se descubra divino). Esta es la verdad y salvación para los perfectos.

          Cada gnóstico es divino: esto significa que lleva dentro de su entraña la posibilidad de superar discordia original del mundo (la caída). Radicalmente es mónada: se identifica con aquel principio superior donde se encuentran vinculados, unidos, superados, todos los contrarios del cosmos y la historia. En esa unidad quiere fundarse, en ella encuentra su raíz de permanencia. Pero la unidad sólo se puede mantener allí donde se asume la dualidad en forma auténtica; por eso, el gnóstico descubre, dentro de sí mismo, los principios de los masculino y femenino (varón/ mujer, padre/madre), lo mismo que el proceso de la vida (el hijo). Así puede decir, aplicándola a sí mismo, la palabra ternaria, trinitaria: "soy Padre, soy Madre, soy Hijo"; todo el camino de la dualidad y de la vida se realiza de esa forma en el hombre iluminado.

          Pero mientras vive en esta historia, el gnósticohabita sobre un mundo externamente dominado por lo malo. Por eso debe conocer el origen de la perversión, los principios que han llevado a la caída. En un momento dado, por deseo de independencia de la "madre" el proceso de dualización-generación intradivina se ha roto, perdiendo la unidad, desgajándose del pléroma. De esa forma, lo que debía ser pura teogonía se ha convertido en teomaquia: el Dios-divino de la armonía universal en la que todo cabe se ha convertido en Dios egoista que se pierde a sí mismo y esclaviza a todos los restantes seres. De ese Dios egoísta (de esa madre mala) han nacido los humanos; por eso , sin buscarlo ni quererlo, se han convertido en cautivos de esa especie de gran necesidad o destino en el que estamos cautivados. Los gnósticos viven en dos mundos:

Son por una parte ciudadanos de la tierra; se hallan dominados por Yahvé, el arconte-demiurgo que en la materia (que acaba siendo el poder de la materia). En este plano viven sometidos al deseo y la lucha inferior de la materia.

- Pero, en el nivel interno, ya se saben liberados: llevan en sí la luz de Dios, son hijos verdaderos, elemento radical del ser divino, como ha repetido una y otra vez la parábola más bella de la perla perdida que nosotros mismos somos. Perla somos, piedra preciosa de Dios; pero estamos  ahora sometidos y ensuciados en un mundo de materia.

    Los gnósticos quieren liberarse a través del conocimiento. Por eso ellos tienen que entender con claridad la razón y sentido de su caída, descubriendo así el misterio de las dos madres, las dos Sabidurías que disputan su dominio. En el pleroma de Dios  sigue estando la madre buena, la Sophía originaria que siempre se mantiene en unidad de amor-conocimiento con el Padre bueno, el ser original de lo divino; allí donde la pareja sabe guardar su equilibrio de conocimiento y generación todo resulta positivo; la existencia es una especie de unidad matrimonial fecunda en la que surge el hijo bueno que en sentido originario son los hombres, es decir, todas las almas que han nacido de Dios y se mantienen en su conocimiento.

Pero, a través de un misterio insondable de ruptura y caída, la pareja primordial se ha roto, al menos por un tiempo. En un momento determinado la Sophia, madre buena deja de mirar al padre originario; se despliega de su origen, rechaza su pareja y quiere engendrar vida escindida. De esa forma se convierte en madre mala de todos los vivientes de este mundo. Ciertamente, ella les da un tipo de vidap, ero vida limitada, dislocada, ciega. En este mito de la doble sabiduría o doble madre han situado los gnósticos el fundamento de toda realidad creada, el surgimiento de la historia humana. Desde aquí han de comprenderse el misterio de los dos dioses o dos padres.

- Hay un Padre original y bueno que permanece en el espacio pleromático, en la hondura desbordante del principio, unido siempre a la Sophia, madre. Este es el de la Verdad que se ha venido a desvelar en Jesucristo. Es Dios que nunca crea algo distinto o separado; él sólo engendra en actitud de amor dual, atrayendo en amor a lo engendrado y manteniéndolo dentro de su hondura pleromática.

- Pero hay también un padre derivado y malo, que no es otro que el Yahvé del AT. Este es en sentido original el "hijo malo" que Sophia envidiosa ha engendrado fuera del pléroma, es decir, fuera de la unión con lo divino. Es un  padre caídoYaldabaot(=Yahvé) malo, Adán pecador que se identifica con un tipo de Demiurgo de los griegos. Este es el Dios malo que domina sobre nuestro mundo pervertido: el Dios del poder orgulloso, que quiere imponerse sobre todo aquello que ha creado; el Dios ciego e impotente que no engendra en donación de vida sino que va "creando" los diversos seres para dominarlos, suscitando una historia y tierra pervertida.

    Somos, por lo tanto, ciudadanos de dos mundos y así debemos aceptarlo, no para quedarnos en los dos sino para superar el malo y retornar al principio de lo bueno. Eso significa que en la vida más profunda debemos realizar un doblegesto de tipo social y religioso:

- Tenemos que rechazar al Dios violento, al Yavhé o demiurgo pervertido-ciego de este mundo que nos quiere dominar y mantener bajo su ley por fuerza. Pues bien, nosotros no le debemos reconocer. Sólo de esa forma, al ignorarle y rechazarle, en actitud de libertad interna, recuperamos nuestra dignidad originaria, como hijos del pléroma divino, superando la apariencia de este mundo malo.

- Al mismo tiempo debemos reconocer a nuestra madre verdadera, ayudándole a recuperar su dignidad antigua, superando su caída. La misma "sophia-mala", que ha engendrado vida pervertida(humanidad violenta) en actitud insolidaria de envidia y falta de respeto (separándose de Dios-Padre), debe retornar a su principio, convirtiéndose así de prostituta en santa esposa.

 El mito de Sophia, la perla o tesoro es la mujer

La figura principal del mito gnóstico posee forma de mujer: es Sophia. El conocimiento de la Sophia buena nos vincula con el fondo positivo de las cosas, es decir, con el Gran Padre. En contra de eso, el mal conocimiento la Sophía pervertida  nos convierte en buscadores vanos de una verdad envidiosa. En principio, la Sophia forma parte del Dios absoluto:

El Espíritu invisible... no encierra dentro de sí nada inferior, puesto que lo mejor está en él, siendo él solo absolutamente perfecto....Es incircunscriptible, porque nadie le precede para circunscribirle; indistinto, porque nadie le precede para imponerle una distinción; inconmensurable, porque nadie le precede para medirle; invisible, porque nadie le ve; eterno, porque siempre es; inexpresable, porque nadie le puede captar para expresarle; innombrable, porque nadie le precede para nombrarle  (Apoc. Juan, NHL II,1,2-3)[2]

 Pues bien, en ese paraíso  de silencio mora  Sophia, la Sabiduría femenina, apareciendo como culminación del mismo  paraíso: ella está dentro del pleroma o plenitud que forman los cuatro u ocho aspectos polares (masculino/femenino) de la divinidad (que pueden llamarse  Barbelo u Ogdóada); pero, al mismo tiempo, se encuentra en el borde de ese pléroma, en el lugar donde mirando hacía lo externo puede despeñarse y despeñarnos, haciendo que quiebre la armonía divina y que se exprese (brote) aquello que carece de sentido (un mundo material donde las almasdivinas se encadenan a la tierra material). Así relata el mito:               

La Sabiduría deseaba hacer manifiesto a qué se parecía lo que ella pensaba, sin aguardar el beneplácito del Espíritu, que no estaba de acuerdo, ni su colaboración y aprobación. Como consecuencia del desacuerdo de la persona de su pareja, no encontró  su conformidad... y sin el beneplácito del Espíritu (msculino) y sin el reconocimiento de su pareja realizó su salida.

Presa de la fuerza irresistible que hay en ella, su pensamiento no quedó improductivo y fue entonces cuando apareció viniendo de ella un producto incompleto y discordante, ya que lo había creado sin su pareja. El no se parecía en nada al aspecto de su madre, siendo él mismo de otra forma.

Cuando ella (Sofía) se dio cuenta de que el objeto de su deseo había tomado la forma anómala de una serpiente, con cuello de león, de ojos crepitantes y brillantes de relámpago, lo rechazó lejos de ella y lejos de los lugares celestiales, para que no lo viene ninguno de los inmortales, yaq ue lo había creado por ignorancia. Y lo rodeó de una nube luminosa y puso un trono en medio de la nube, de manera que nadie lo viera más que el Espíritu Santo que se llama madre de los vivientes y le dio el nombre de Yaldabaot (Apócrifo de Juan, NHL II,1,9-10)

La divinidad aparece al mismo tiempo como relación de polaridad sexual(lo masculino y femenino se completan) y procesión o proceso engendrador de vida. En su forma perfecta ese proceso ha de cerrarse en el misterio intradivina, formando una especie de cuaternidad (u ogdóada)inmanente, en círculo perfecto de comunicación y engendramiento. Para que la divinidad se mantenga en sí misma (dentro de eso que suelen llamar el gran Barbelo o totalidad sagrada de cuatro elementos) los aspectos polares de lo masculino y femenino han de corresponderse. Si lo hubieran hecho plenamente y para siempre, si Sophia no hubiera mirado y deseado de un modo egoísta (rompiendo su pareja) no habría existido este mundo que en forma condensada puede presentarse como un error femenino. Cuando todo vuelva a ser perfecto en el final desaparecerá de nuevo el mundo[3].

Eso significa que la creación en su conjunto es mala. No ha sido efecto de la voluntad positiva del Dios abarcador (del Pléroma) o acción de su principio masculino sino una consecuencia indeseada del deseo egoista de Sofía: es un engaño de carácter femenino. El mundo surge como efecto del riesgo destructivo de la engendradora mala(o imperfecta) del principio divino femenino.

 En cuanto masculino el Espíritu es perfecto: se basta a sí mismo, existe en armonía y expresa de manera siempre plena lo que lleva en su interior. Por el contrario, el aspecto femenino es peligroso y para no ser destructivo debe mantenerse siempre en unidad profunda con lo masculino, en gesto de obediencia y colaboración. En el momento en que Sofía, la mujer divina, queda aislada y quiere engendrar desde su propia independencia (sin contar con su pareja) ella suscita algo monstruoso.

Pudiéramos identificar lo masculino con lo bueno. El mal provine de lo femenino. Así podemos afirmar que Sofía se vuelve adúltera en sí misma (sin necesitar unTifón malo con el que pudiera corromperse, como vimos al tratar de Isis). Sophía es la expresión de la corporalidad monstruosa del principio solitario femenino. La mujer sólo es fecunda y buena cuando ha sido inseminada por lo masculino (el esposo verdadero es quien la salva). Al separarse del esposo ella se vuelve fuentede pecado. El cuerpo de la mujer centrado en sí mismo, en búsqueda de satisfacción aislada, ese es el origen de todos los males para el gnosticismo.

Quizá pudiéramos decir: cuerpo de mujer, esto es, pecado. Ella no pierde su divinidad (sigue estando sobre el cielo), pero ha creado un mundo malo, dominado por Yaldabaot (Yahvé perverso), mundo en que las almas (parcelas de su propia divinidad caída) se encuentran cautivadas en la materia. Nadie ha violado a Sofía desde fuera (en contra de 1Enoc); ella misma ha violado o destruido su elemento divino al volverse prostituta, dando a luz a un aborto.

Esto es lo que somos: descendencia divina de una diosa egoísta. No tendremos salvación si no reconocemos este origen, si no vamos descubriendo y purificando nuestra propia realidad divina ensuciada y perdida en la materia. La salvación consistirá en lograr que la Sofía interior,nuestra parcela femenina (prostituta de sí misma) vuelva de nuevo a la virginidad perfecta de su esposo Dios. Se trata de encontrar la propia perla: que el alma perdida retorne a su casa (su madre) celeste[4].

         Todo el gnosticismo se puede interpretar a la luz de los tres momentos de nuestra realidad sofiánica, femenina y divina al mismo tiempo.

- Fuimos al principio realidad de Dios y eso seguimos siendo en lo más hondo: una parcela de la divinidad eterna. En ese aspecto, todos somos  preexistentes. Formamos parte de la Sophia  verdadera, la mujer que miraba en el principio hacia su esposo, en gesto de comunicación y integración divina. Existimos al principio, seremos para siempre.

- Somos alma caída, sabiduría pervertida.  En elmomento en que Sophia se ha buscado a sí misma y ha querido engendrar desde su propia soledad suscita un monstruo, engendrándonos a nosotros. Por eso, la creación actual (en cuanto separada de la plenitud de lo divino) resulta esencialmente femenina: expresión de la mujer que deja de mirar a su marido divino engendrando así un mundo imperfecto.

- Seremos, al fin, alma salvada . Retornaremos con Sophia hacia la fuente del propio ser divino; dejaremos con ella nuestra búsqueda egoísta (es decir, la contemplación de la corporalidad, lejos del esposo divino) para introducirnos de nuevo en el pleroma,  totalidad de lo sagrado.

Perla es la esencia divina del alma, esclava en Egipto, cautiva en Babel, olvidada de sí en este mundo donde le ciega (asfixia) la materia.Por eso ella debe recordar su origen, retorna hacia su patria, en camino salvador que ha de entenderse en perspectiva femenina. Así lo hace la La Exégesis del Alma, aduciendo bellos textos de la tradición judía y cristiana:

Los sabios antiguos dieron al alma un nombre femenino. También por su naturaleza ella es realmente femenina. Incluso tiene su matriz. Mientras está sola al lado del Padre es virgen y andrógina; pero cuando cayó en un cuerpo y vino a esta vida, entonces cayó en manos de numerosos bandidos y losinsolentes la fueron pasando de mano en mano y la mancillaron... En resumen, quedó mancillada y perdió su virginidad; se prostituyó en su cuerpo y se entregó totalmente a cada uno, pensando que aquel con el que se unía era su marido (NHL II,127,19-128,10).

Alma somos todos los humanos, de raíz y esencia femenina. Nuestra casa verdadera es la celeste, donde estuvimos ya y retornaremos para habitar como buena esposa en compañía del esposo y padre verdadero (divinidad masculina). Hemos caido de la altura y sufrimos en manos de bandidos, como aquel asaltado al que ayudaba el Buen Samaritano ( cf Lc 10,30). Cautivos somos de los varios poderes de este mundo, como esposa que ha perdido a su marido y que se encuentra ultrajada (traida y llevada, mancillada) por amantes falsos.

Esa imagen está cerca de la que ofrecía Ez 16. Pero allí la misma esposa infiel escogía a sus amantes en el camino concreto de su infidelidad histórica. Para la gnosis el pecado es anterior (es el mismo nacimiento). Por eso, carecemos de responsabilidad estricta dentro de esta vida (historia), pues la misma creación (entrada del alma en la materia) es ya caída. Somos mujer prostituida.

La corporalidad acaba siendo así perversa. Esta es la prostitución del alma femenina: el deseo de vida de este mundo, el apego de las realidades carnales... inician un camino que desembocará en el dualismo de cierta espiritualidad antimundana posterior, en la línea que conduce al maniqueísmo: malo es el cuerpo, mala la materia. Por eso, el auténtico varón está desapegado,no deja que el deseo de las cosas de este mundo le domine. No hay amor bueno (carnal) en este mundo; el verdadero amor supera toda carne o la reinterpreta (la recrea) en claves de unidad intradivina. En esa última perspectiva ha de entenderse el simbolismo de la cámara nupcial interpretado y recreado (celebrado litúrgicamente) de diversas formas por los grupos gnósticos.

Al fondo late el recuerdo de la  androginia original o quizá mejor de la hierogamia fundante: el retorno a la unidad perdida, en gesto de "salida" de este mundo[5]:Puesto que es mujer no puede engendrar ella sola un hijo. Pero el Padre le envió desde el cielo su marido, que es su hermano primogénito. Entonces el esposo bajó a la esposa. Ella dejó su prostitución primera, se purificó de las manchas de sus amantes y se renovó en el estado de desposada. Se purificó en la cámara nupcial, la llenó de perfume, se sentó en ella, esperando al esposo verdadero. 

Ya no corre por la plaza pública, uniéndose al que quiere, sino que se ha quedado acechando el día en que él venga... Entonces el esposo, según la voluntad del Padre, bajó a ella en la cámara nupcial que estaba dispuesta, y adornó la cámara nupcial. Este matrimonio, en efecto, no es como el matrimonio carnal... En este matrimonio, cuando se unen uno a otro, se hacen una sola vida. Por eso el profeta (Gén 2,24) dice del primer hombre y de la primera mujer: se harán una sola carne (NHL II, 6, 132,6-133,4)  La humanidad entera es una prostituta que debe convertirse nuevamente en virgen desposada, conforme a un motivo que pudiera estar latente en algunos pasajes del NT (cf Mc 14, 3-9; Jn 4) pero que se vuelve dominante ya con la primera gnosis conocida por los cristianos eclesiales (Simón Mago aparece como símbolo del Dios que libera a la prostituta Helena que es la humanidad perdida).Conforme a esta visión, todos somos de algún prostituta que ha de ser salvada, aunque   las mujeres lo son más, pues aparecen como doblemente pecadoras y caídas[6]    

[1] Cf. JDupont, Les Paraboles du Trésor et de la Perle (Mt 13.44~46): NTS 14 (1967-68) 908-919

[2] Las siglas NHL se refieren a Nag Hammadi Library. Traducción del copto en J.M. Robinson(ed.),  Nag Hammadi Library in English, Brill, Leiden 1977, 100.

[3] La nota diferencial de la gnosis es su visión "sexualizada" del proceso intradivino y el hecho de queDios (que los cristianos eclesiales presentan como Trinidad asexuada) tiende a estabilizarse en forma de cuaternidad sexuada (integrada por lo masculino y femenino). Estudia el tema A.Böhlig,  Triade und Trinität in den Schriften von Nag Hammadi, en B.Layton (ed.), Rediscovering of the Gnosticism II, HNS 41, Brill, Leyden 1981, 618-642.

[4] Este es el mensaje del  Himno de la Perla, uno de los textos más hermosos de la Tardición de Santo Tomás que ha sido muy utilizado entre gnósticos y cristianos de la Gran Iglesia. Cf. B. Leyton,  Gnostic Scripture, SCM, London 1987, 366-375. H. Jonas,  The Gnostic Religion, Beacon, Boston 1963, 112-129, ha ofrecido una interpretación filosófica (existencial) del  Himno de la Perla que ha tenido gran audiencia.

[5] En esta perspectiva se sitúa y avanza el bello libro de D. de Rougemont,  El amor y occidente,  Kairós, Barcelona 1993 que ha mostrado el carácter gnóstico (antifeminista y antisexual) de una parte considerable de la literatura europea, a partir de la gran crisis cátara (de los albigenses). Visión general en H.Ch. Puech,  Maniqueismo, Int. Est. Políticos, Madrid 1957.

[6] En el fondo de la gnosis existe el deseo de actualizar el mysterium coniunctionis, es decir, el retorno de la prostituta (alma) hacia su esposo verdadero, como ha visto G. Filoramo,  L'Atessa dela Fine. Storia della Gnosi, Laterza, Bari 1983, 159-198; 267-290. Sólo así puede entenderse el gran valor simbólico de la unión de Simón Mago con Elena: cf R.M. Grant,  Gnosticismo e Cristianismo primitivo, Mulino, Bologna 1976, 83-110; S. Pétremént,  Le Dieu Séparé, Cerf, Paris 1984, 325-342; H. Leisegang,  La Gnose, Payot, Paris 1951, 47-80. En muchos ambientes de la sociedad vuelve a expresarse una especie de retorno hacia lo gnóstico, en perspectiva de simbiosis de religiones occidentales y orientales, como muestra por ejemplo en B.S. Rajneesh,  Psicología de lo esotérico, Cuatro Vientos, Santiago de Chile 1991

Ishtar, diosa suprema
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