Mi amigo Juan, héroe de Malvinas: Viva Argentina, Dios salve a Inglaterra.
Así nos despedimos. Yo brindé: “Viva Argentina”. El héroe argentino, herido de muerte en la guerra de Malvinas, respondió brindando con buen mate “Dios salve a Inglaterra”
La guerra no declarada de las Malvinas (Falkland War), se disputó el año 1982, cuando los militares argentinos “recuperaron” por unas semanas la soberanía de las islas, que los gurkas británicos tomaron de nuevo por la fuerza, hasta el día de hoy (2026).
Pasados 44 años se sigue hablando de aquella guerra y muchos argentinos siguen reclamando la soberanía sobre aquellas islas (como hicieron con pancartas en algunos partidos de fútbol del mundial e USA de este año, por “derechos históricos”, cercanía geográfica y por riqueza de petróleo.
Los datos de aquella guerra, con sus muertos y su triste final para los militares argentinos, pueden verse en cualquier libro o buscador de historia. Pero yo tengo una aportación personal, que puede ser simbólicamente importante, en plano político, humano y religioso. Fui (he seguido siendo) buen amigo del héroe argentino de las Malvinas, llamado Juan.
Nos conocimos en un barrio del gran Buenos Aires el año 2012. El tenía 52 años, yo algunos más. Él vivía por allí, yo estaba dando un curso en la facultad de pedagogía cristiana Raspanti, Morón, Buenos Aires; todos los días salía a dar una vuelta por la plaza y conversaba con Juan, herido de guerra. Nos hicimos amigos y me contó su historia de Héroe de las Malvinas.
Era un normal argentino, de clase media, de abuelos italianos, más del Boca que del River, más de paz que de guerra, pero fue llamado al servicio militar y tuvo que alistarse en el tiempo de los militares “patriotas”, amigos de mano dura y guerra
Y a la guerra fue, sin ser consultado, tras unos simples ejercicios militares, sin ninguna preparación. Desembarcó en las Malvinas “liberadas” y fue enviado a la defensa de una zona estratégica. Le pedí que me explicara el conflicto de las Malvinas, y me dijo que había estudiado el tema en una biblioteca, tras ser curado repatriado a Argentina.
Estrictamente hablando, las Malvinas (que los ingleses llaman Falklands, tierras del halcón) habían sido conquistadas por los normandos franceses de San Malvino (Saint Maló) que fueron bajando desde las islas Canarias donde andaban también ellos con los españoles.
Hacia finales del siglo XVIII fueron tomadas por los españoles y luego por los ingleses que quedaron por allí cuando Argentina se independizó de España. Habían sido pues de Francia, de España y al fin de Inglaterra. Pero como estaban cerca de Argentina los militares Argentinos pensaron que sería fácil conquistarlas, pues sólo había por allí algunos pastores británicos, quizá con descendientes de franceses e hispanos.
Y así fuimos, es decir, nos llevaron, me dijo Juan el cojo, héroe de Malvinas. Ésta era su historia, muy resumida:
-Nos llevaron y nos pusieron a grupo a defender una loma. Estuvimos allí muy bien, unas semanas…. Pero de pronto llegaran los ingleses, es decir, los soldados gurkas de un batallón de la India. Eran profesionales, armados hasta los dientes… Nos defendimos un par de horas, pero después nos conquistaron. Mataron a varios , los argentinos que pudieron se escaparon, yo quedé gritando en el suelo, abandonado, con la rodilla rota… Hasta que llegaron los gurkas, con una tanqueta, me miraron, examinaran mi rodilla, me dieron algo para que no gritara y me llevaron hasta el puesto militar británico.
Vino un médico de uniforme, con bata de sanitario, me examinó la rodilla, me dio más medicina y me dijo, en medio inglés, medio castellano: Estás mal, te voy a limpiar y operar antes de que se infecte todo, empezamos dentro de un rato.
Y así me operaron, como si fuera en Londres, mejor que en mi barrio de Buenos Aires. Me cuidaron con toda humanidad. El médico me dijo: “Son las mejores medicinas que hay en el mundo. Vas a quedar algo cojo, pero vivirás. Que te miren en Buenos Aires, pero no creo que te operen de nuevo.
Lo que te he hecho está quedando bien. Cuídate unos meses La guerra ha terminado. Podríamos llevarte con nosotros, y te haces gurka. Pero vienen los argentinos a buscar a los heridos y te vas con ellos si quieres . Te darán aquí un certificado diciendo que te hemos herido y que te hemos curado. Que eres herido de guerra. Vete con ellos y te hacen héroe de las Malvinas”.
- Así es como volví, me salvaron los ingleses, me curaron y cuidaron. Si hubiera quedado con los argentinos me había muerto a la semana”. Estoy herido pero tengo una buena pensión de guerra, mucho para Argentina
Seguimos bebiendo, Juan un mate, yo un café.
Una conversación como ésta se repitió durante varios días, con muchos detalles que sería bueno recordar, en honor de los simples soldados argentinos… y también de los oficiales sanitarios británicos. Yo le dejé un libro mío, Juan me dio un recuerdo del “héroe de las Malvinas”, que debo conservar en algún sitio.
El último día, antes de que yo volviera a España, me dijo: Los militares argentinos me llevaron a la muerte, los ingleses me salvaron la vida… Soy héroe de las Malvinas y Argentina me paga una pensión de la que vivo… pero los ingleses me trataron con humanidad y me curaron…
.Quiero más a Argentina, que es mi patria, pero doy gracias a Dios porque los ingleses me recogieron gritando y me salvaron la vida
-¿Y qué harías con las Malvinas?
- Me gustaría que pactaran, Argentina e Inglaterra. Que hubiera una soberanía compartida, con ovejas en los campos y turistas en las playas… y que el petróleo marino lo explotaran en paz y a medias argentinos e ingleses, pues hay para todos…. Me gustaría volver por allí ea la loma donde me hirieron y a la zona del campamento militar donde me curaron.
Posdata
Juan y yo nos hemos seguido mandando una felicitación de Navidad cada año, hasta hace unos qu nce meses No sé lo que ha pasado después. Quizá nuestras direcciones se han traspapelado, quizá a él le ha pasado algo, quizá me hecho demasiado mayor para contestar a todos mis “amigos”.
El recuerdo de Juan me vuelto de repente hace unos meses cuando el Crucero Holandés, MV Hondius, afectado por un brote de hanta-virus, llegó a Tenerife en mayo de 2026, viniendo de las Malvinas, cargando o descargado infectados e subiendo por Cabo Verde y “descargando” infectados en Canarias, con un inmenso despliegue mediático.
He escrito a Juan, pero mi correo no ha llegado o no ha tenido respuesta. Descanse en paz si ha fallecido, mi amigo Juan héroe de las Malvinas Recuerdo de un modo especial nuestro brindis de despedida: Yo dije con café viva Argentina; Juan me respondió con mate Dios salve a Inglaterra.