Ayer, Jueves Santo 2026: (a) Lavarse los pies mutuamente. (b) Hacerte comida (c) Amarse unos a otros (Jn 13-14)
(cf. (20+) Facebook)
Éramos unos 17, ayer tarde, Jueves Santo, en la parroquia de San Morales. Por la mañana unos 200 en la misma iglesia, habíamos despedido a Volusiano, de 95 años, recién fallecido. Era el pasado del pueblo ex-católico. Los 17 de la tarde éramos quizá el comienzo de un neo-cristianismo ante el ABC de la liturgia centrada en el lavatorio (cuidarse mutuamente) la comida (ser Jesus, hacerse alimento para todos) y único mandato de Dios (quererse unos a otros).
Era Jesús el que celebrábamos todos, todos Jesús, como el primer dia, unos 17.
La esencia de la iglesia
El tema de la Eucaristía, tomado de Jn 13-14, era la esencia de la iglesia (lavarse unos a otros, hacerse comida, amarse mutuamente) no ha sido integrado todavía en la vida de las iglesías, en la que se impuesto el modelo de Pablo (1 Cor 11), elaborado por los sinópticos (Mc 14, 22-25 par), desde una perspectiva jerárquica de pode superior de Dios… y de Jesús como único cristiano, en contra del evangelio (Jn 13-14), en el que todos somos Jesús, celebrantes reales: Lavarnos/servirnos, compartir nuestra vida en comida, querernos.
De esa manera hemos llegado, tras siglos de poder de Cristo y de sus sacerdotes, a un tipo de eucaristía que puede volverse (¿se está volviendo?) ceremonia muerta, en contra de la dinámica de fondo de Pablo y los sinópticos y, especialmente, en forma de la reforma eucarística cristiana que quiso promver el evangelio de Juan no sólo en el Sermón de Cafarnaúm (Jn 6), sino en el comienzo del gesto y Sermón de la Cena (Jn 13-14) que se celebra el jueves santo.
1. El princpio de la Eucaristía es servirse unos a otros…Lavarse los pies, acogerse, perdonarse…. Como Jesús, siendo Jesús, todos nosotros
Acogerse, lavarse unos a otros, perdonrse…No es un signo espiritual del cura, sino curarse, cuidarse, acogerse,c erdonrse todos, unos a otros. Empezande desde abajo, desde los pies cansados polvo y camino…tocarse sin miedo y limpiarse a foneo, los pies cansados, unos a otros, en gran familia, desde el estrecho de Ormuz hasta la madrugá de Sevilla…
No es un gesto “espiritual” para perdonar pecados de teoría, sino un servicio corporal (total), que han de empezar realizando todos… haciéndonos cristos y criados unos de los otros, como dice Jn 13 … y decía Flp 2.: Dios se he hecho en Cristo nuetro criaco… para ser lo que es en nosotros: Lavarse mutuamente los pies, servirse unos a otros, la comunidad entera. No es sólo acogerles en casa y enseñarles (en la línea de la tercera obra de misericordia de Mt 25, 31-36: acoger al extranjero, vestir al desnudo), sino también servirles, para que así puedan estar limpios, con vestido digno, esto es, con dignidad. “Como yo os he lavado los pies así debéis lavaros los pies unos a los otros…” (Jn 13, 14-15
Lavarse es limpiare perdonarse unos a otros (esta es la confesión real, el verdadero perdón de los pecados, todos cristos y curas unos para otros, acogernos como somos, en realismo, en cariño en cercanía humana. Conforme a la tradición de la Iglesia, instituyendo la acogida (lavatorio de pies) y la comida fraterna (dándonos a comes unos a otros…), Jesús instituyó la nueva gran función cristiana. Todos somos sus doce, he dicho sus doce,sus apóstoles, amigos, lavadores de pies, limpiadores comparitendo lavida entera.
Éste es el único mandamiento,, la única misa de los doce den Cenáculo, de los 17, don un sermón de Jesús muy corto: Amarse mutuamente unos a otros, como nos ha ha amado. Así culmina y se condensa el gesto del lavatorio de pies, al comienzo de la cena: Os doy un mandamiento nuevo, que os améis los unos a los otros (Jn 13, 34).
Este es el “único mandamiento cristiano”, el amor (servicio) muto, fundado en Dios, a ejemplo de Jesús. «Como yo os he amado, amaos mutuamente»; en ese conocerán que sois mis discípulos, en que os amáis los unos a los otros (Jn 13, 34-35).
Última cena, amor de Cristo, amor de la comunidad.
Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos…
se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe;
se pone a lavarles los pies a los discípulos,
secándolos con la toalla que se había ceñido.
Llegó a Simón Pedro y este le dice…«No me lavarás los pies jamás».
Jesús le contestó: «Si no te lavo, no tienes parte conmigo...
Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo:
¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? …os he dado ejemplo
para que lo que yo he hecho vosotros, vosotros también lo hagáis (cf. Jn 13, 3-15
- Éste es un primer signo de amor entre caminantes. “Como yo os he lavado los pies así debéis lavaros los pies unos a los otros…” (Jn 13, 14-15). Conforme a la tradición de la Iglesia, Jesús hainstituído aquí la acogida (lavatorio de pies) y la comida fraterna (darse de comer, formar un solo cuerpo de amor). Ésta es su eucarstía, éste es el sacramento total de la vida, que ha de entenderse también a la luz de Jn 6 (multiplicación de los panes y sermón de Cafarnaúm).
- En este contexto instaura Jesús su sacramento total, como mandamiento y camino de vida, todos curas todos cristos, todos Dios sobre la tierra: Amaos los unos a los otros, como yo os heamado, haciéndoos eucaristía al amor. En este contexto de “servicio mutuo ha proclamado su palabra definitiva Os doy un mandamiento (=camino): Que os améis unos a otros (Jn 13, 34). Éste es el único principio de vida cristiano. No es un “mandamiento de ley, sino una forma de vida en gracia, forma de imitación y presencia de Cristo. Jesús no instaura este “mandato” como como enseñanza, ni como ley, sino como ejemplo y forma de existencia en servicio y amor mutuode vida: Como yo os he amado, amaos mutuamente»; en ese conocerán que sois mis discípulos, en que os amáis unos a otros (Jn 13, 34-35)[1].
Ésta es la palabra central de Jesús, la revelación esencial de su vida. “Si yo vuestro Señor y Maestro os he lavado pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros» (καὶ ὑμεῖς ὀφείλετε ἀλλήλων νίπτειν τοὺς πόδας.). Así entendido, el lavatorio aparece como un “sacramento”, un rito concreto de ayuda, que no se reduce simplemente a ese gesto, sino que se extiende a todo tipo de servicios “corporales”, es decir, vinculados con el cuerpo: comida, limpieza, acogida
Esta es la eucaristía del servicio mutuo, celebrada por la comunidad entera (todos celebrantes, todos sacerdotes de la nueva alianza) No es un sacramento separado de la vida, para momentos aislados, sino la vida entera, de los cristianos, inernamente habitados, transformados por Jesús. No es un sacramente de clérigos por encima de los otros, gesto y sacramento de la comunidad entera, todos celebrantes, lavándose los pies unos a otros, perdonándose y acogiéndose en amaor unos a otros, recordando y celebrando la presencia de Jesús pan compartido, de vida y vino de reino, todos, en amor recíproco, en gesto universal de afecto, perdón, ayuda, hospitalidad, que se ofrece al caminante cansado, que se ofrecen todos entre sí,perdón mutuo y de cercanía humana.
Quien habla aquí e instaura su “signo de amor mutuo” como sacramento universal de vida en la línea Flp 2, 1-5 es el mismo Cristo cuya palabra de amor constituye el centro del evangelio, no como teoría sobre un amor de esencia eterna (separado de la vida concreta), sino como esencia de amor de la misma vida en la tierra Si yo os he lavado los pies igualmente vosotros debéis lavaros unos a otros.
Jesús no se separa de su grupo, no exige a los demás unas tareas que él no cumple, no impone obligaciones que él no asume. Él es primero y consumador de un camino universal de fe, acogida y auda mutua entre todos los creyentes (Hbr 12, 2).
Lavarse, darse de comer... Amarse unos a otros. Meditación Jueves Santo
Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.
- No os llamo siervos (οὐκέτι λέγω ὑμᾶς δούλους,),
- porque el siervo no sabe que hace su señor (οὐκ οἶδεν τί ποιεῖ αὐτοῦ ὁ κύριος);
- os llamo amigos (εἴρηκα φίλους), porque os he manifestado (ἐγνώρισα ὑμῖν)
- todo lo que he escuchado a mi Padre (Jn 15, 14-15).
Los falsos sabios que manipulan su poder para dominar a otros pueden actuar con apariencia bondadosa como en Platón (República) o (Dionisio Areopagita, Jerarquía Eclesiástica), pero esa pretendida bondad puede ser signo de dictadura, poder de tinieblas que miente a los demás para aprovecharse de ellos, de forma diabólica, sin dar cuenta de cuenta de aquello que hacen.
En contra de eso, como ha formulado ya Jn 1, 1-18, la esencia del amor es la palabra compartida, el conocimiento mutuo (no el poder de unos sobre otros), la comunicación de vida, de manera que unos vivan en y con otros en amor, en saber, en existencia compartida, empezando por Jesus, servidor universal, amigo de amigos, servidor de todos a quienes lava los pies, ofrece su vida en alimento… y enseña su único mandamiento: Quereos unos a otros como yo os he querido.
Según eso, la verdadera autoridad es comunicación de vida, desde lo más bajo (lavar los pies, secarloss, bearlos), pasando por el centro (darse de comer,, hacerse comiea), hasta lo más alto (quererse todos entre sí, pues todosson/somos cris, servidores, mesa y co-mensales, amadores Ésta es una autoridad o sabiduría contemplativa y comunicativa no posesiva entre todos es él, la Palabra, el amor… Jesús somos todos, los doce las doce, lo 17 de Jueves santo, los 200 antiguos de la mañana (del entierro del hermano de Volusiano, mi vecino…).
. Jesús comparte con los suyos (les dice) todo lo que ha oído de su Padre, esto es, lo que conoce y puede, en gratuidad, sin apoderarse de nada en sí mismo. Allí donde no se da lo que se tiene el amor se pervierte, lapalabra se vuelve mentira. Jesus somos nosotros al lavarnos los pies, tocarnos, curarnos, limpiarnos…siendo mensa/comida y co-mensales, en amor
- Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor (τί ποιεῖ αὐτοῦ ὁ κύριος·Jn 15, 15a). En el principio de toda servidumbre humana se encuentra según eso la fuerza y ocultamiento del señor que domina sobre el siervo que dice una cosa y hace otra, sin mantener relaciones de reciprocidad y comunión real. En el principio del esclavizamiento está la mentira del señor, que no comparte con el siervo lo que hace y la mentira del siervo, que se inclina bajo el Señor pero no le ama, que obedece pero no dialoga con el amo. Ésta ha sido la esencia de la ley violenta, en plano social y religioso. Dioses y humanos "superiores" han inventado la jerarquía como poder divino: uno manda, otro obedece; esta sería la más honda verdad de lo sagrado.
- Os llamo amigos, porque os he dicho (=os he dado a conocer) todo lo que yo he recibido (=he escuchado) del Padre (Jn 15, 15b). Significativamente, frente al siervo (doulos) pone el evangelio al amigo (filos), no simplemente al libre (eleutheros), como hace Gal 3, 28. Lo contrario a la servidumbre y opacidad de la ley, lo contrario al "demonio" del silencio y de la obligación, no es la libertad en general, sino la amistad (philia), es decir, la vida compartida.
Este es el único “dogma”, el principio de todo cristianismo, en el que se retoma el tema del “juicio” final Mt 25, 31-46, desde la perspectiva de Lev 19, 18: Os doy un mandamiento nuevo (ἐντολὴν καινὴν): que os améis unos a otros (ἵνα ἀγαπᾶτε ἀλλήλους, καθὼς ἠγάπησα ὑμᾶς), amando cada uno a su prójimo de forma recíproca. De esa forma reinterpreta y universaliza Jesús el mandamiento del amor al prójimo en forma de reciprocidad eclesial, comunitaria, donde se vincula el saber dar con el recibir, conforme al programa que el mismo Discípulo Amado de Jesús ha formulado en, como he puesto de relieve el primer día de este curso del amor de Cristo: Amémonos amados porque Dios es amor, amémonos como Cristo nos ha amado (1 Jn 2, 7-21), amaos unos a otros como yo os he amado (Jn 13, 3-35)
No hay más normas o leyes, no hay más instituciones separadas, desligadas del amor: Que nos queramos y cuidemos unos a los otros, porque nuestra vida es sagrada, igual que la de Cristo, pues somos “Dios” unos para otros, como individuos (cada uno, con su propia conciencia, identidad, empezando por los más pobres (Mt 25, 31-46) y como totalidad humana, entendida en forma de comunicación.
Eucaristía es lavarse unos a otros (=servirse), comer juntos (siendo cada uno comida para el otros), amarse mutuamente (siendo cada uno Caristo para el otro
«Si yo que soy vuestro Señor y Maestro os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros»
Estas palabras forman parte de la sección del lavatorio, propia del evangelio de Juan (cf. Jn 13, 1-15), y se sitúan en aquel lugar donde los sinópticos presentan la institución de la eucaristía (cf. Mc 14, 22-25 y paralelos). Eso no significa que el Cuarto Evangelio prescinda de la eucaristía, tema que aparece extensamente desarrollado en Jn 6 (Sermón de Cafarnaúm), sino que él quiere interpretarla desde la experiencia y exigencia concreta del servicio concreto a los demás, como si quisiera decir: “No hay Eucaristía de Dios sin lavatorio de pies a los necesitados”. Y así empieza el sermón de Jesús…
Pero aquí, de pronto, cuando va a empezar precisamente su discurso más alto o Sermón de la Cena, uno de los textos más espirituales y elevados de la experiencia religiosa universal (Jn 13-17), Jesús nos sitúa de lleno ante la exigencia del servicio mutuo, ejemplificado en el lavatorio de pies.
Así entendido, el lavatorio aparece como un “sacramento”, un rito concreto de ayuda, que no se reduce simplemente a ese gesto, sino que se extiende a todo tipo de servicios “corporales”, es decir, vinculados con el cuerpo: comida, limpieza, acogida… Éste es un gesto de hospitalidad, que se ofrece al caminante cansado, que viene de lejos, con los pies manchados, quizá heridos. Se trata, pues, no sólo de dar algo exterior, sino de servir al que viene, al que está necesitado, al herido y llagado, de los pies a la cabeza, sin miedo al contacto inmediato, al cuerpo a cuerpo de la solidaridad humana. Desde ese fondo podemos analizar algunas de las palabras del pasaje:
‒ Si yo os he lavado los pies… igualmente vosotros…Jesús no se separa de su grupo, no exige a las otras tareas que él no cumple, no impone obligaciones que él no asume. Al contrario, él aparece como el primero, como ejemplo, en una línea abierta a sus seguidores. No es un Mesías que mira desde arriba y manda (se impone) a los demás, sino un pionero o pródromos, alguien que toma y recorre un camino, para que los demás puedan seguirle con más facilidad (Hbr 6, 20). En ese sentido, él aparece como animador de sus discípulos. Ser Señon (Adón, Mar, kyrios…) es servir a los demás…convertir la propia vida, el propio cuerpo, todos los bienes, el amor entero de la vida en “comida” (alimento para loos otros).
- Hacia el año 80/85, Flavio Josefo, historiador judío, afirma que aquellos que amaron a Jesús le siguieron amando y llamándole Señor tras su muerte, hasta el día de hoy
- Hacia el año 110, un político y estadista romano, llamado Plinio el Joven, gobernador de Bitinia, escribió al Emperador Trajano, hablándole de los cristianos, y diciéndole que eran un grupo extraño de personas buenas que invocaban y llamaban a Jesús como si estuviera vivo. Unas esclavas dirigían el servicio y cantaban… y enseñaban a todos a ser caristanos…
Así invocan los cristianos a Jesús como el Mar/Marán, presencia de Dios. Parece que en principio ésta era una plegaria de petición (¡ven Señor!), pero pronto se tradujo en fórmulas de tipo afirmativo (¡el Maran/Señor viene!), como suponen textos muy antiguos del Nuevo Testamento que, en expresión bien .
El Señor viene u está como eucaristía, gracia buena de la vida, cuando nos lavamos los pies unos a otros,, nos alimentamos, nos queremos…
Jesús ha enseñado a sus discípulos y amigos no sólo una doctrina espiritual más alta, separada de los problemas de la tierra, sino que, siendo como era un trabajador manual (cf. Mc 6, 3), les ha enseñado a cumplir los servicios “materiales” del criado y siervo, empezando por lavarse los pies unos a otros. De esa forma él ha cumplido la gran inversión de 10, 45, donde se dice que el Hijo del Hombreben-ha’adam) no ha venido a que le sirvan (como se decía en Dan 7, 14: ¡todos los pueblos le servirán!), sino a servir y dar su vida como rescate (rp,Ko, koper) para redención de muchos.
[1]Como están unidos Padre e Hijo en el misterio trinitario así han de estar unidos, los creyentes, en transparencia amistosa