Carta abierta a Xabier Pikaza (Macario Ofilada)

Carta abierta a Xabier Pikaza

Un saludo desde Filipinas con motivo de su 85 cumpleaños

Ad multos annos, Xavierus Pikaza!

Macario Ofilada

11 jun 2026 - 05:55

Amigo Pikaza: Hoy, día 12 de junio, fiesta de san Juan de Sahagún en Salamanca y día de la independencia de España de mi tierra, quiero hacerte esta carta de felicitación. Tu cumpleaños este año coincide con el último jornada del papa en España. Seguro que tú tienes mucho que decir sobre este papa, el primer sucesor de Pedro más joven que tú.

Sigues tan impertérrito, como tú mismo me lo decías cuando yo era mucho más joven y con menos conocimiento de causa. Ahora me hallo ‘mucho menos’ joven y todavía sin mucho conocimiento de causa quizá algo más atrevido, intrépido, osado pero también más lento y torpe.

 Y ahora todo te lo digo a ti para ‘reprocharte’ por seguir portándote como un joven, con esa rebeldía juvenil y utópica que con el paso de los años se vuelve cada más intensa y feroz hasta el punto de ser imperdonable por varios. Tu producción literaria, sobre todo, tu participación pública en foros sigue siendo copiosa, inabarcable; todo lo Pikaziano, por así decirlo, se resiste a cualquier intento de síntesis pero sí está abierto a todo tipo de crítica, a veces fundada, otras no.

Por eso no lo voy a intentar en esta carta. Lejos de mí esa pretensión pueril. Esta tarea le corresponde a los valientes de verdad, a los dotados de tiempo, inteligencia y musa, pues tu obra es ingente que casi no cabe en este mundo. Claramente no todos la han aceptado o acogido ni entendido pero está ahí en sus múltiples, mejor dicho, casi incontables manifestaciones manifestando, séame permitido abusar de esta palabra, un triple acercamiento: biblia, filosofía y teología dogmática pero que rezuma mucha espiritualidad que se expresa de forma vertiginosa de erudición y reflexión, muchas veces inseparables o ‘indiscernibles’.

Siempre he visto en tu vasta obra, al menos en los escritos que conozco o he leído, tu carisma mercedario centrado en la liberación que se ha agudizado de forma radical gracias a tu contacto con la entonces creciente teología de la liberación, sobre todo en tiempos de invierno y ‘tibetización’ eclesial (ya sabes a qué me refiero). 

Sin embargo, has sobrevivido a todo ello con valentía, fidelidad e incluso con un ‘poco de arrogancia’, perdóname esta palabra, al no tener pelos en la lengua o al no medir las palabras a veces. Sobre todo, por ejemplo, cuando fuiste el censor en algunos tribunales de teología. Menos mal que conmigo te portaste bien cuando presidiste la lectura de mi tesis sobre san Juan de la Cruz hasta prologar su versión publicado calificando mi propia obra, no tan ingente ni significativa como la tuya, como algo ‘a caballo entre la filosofía y teología’.  Me ruboricé al leer estas palabras, pues nunca me había imagino que un ‘pecado de juventud’ llegaría a tanto. Gracias en gran parte a ti, logré autoengañarme por lo que aquí sigo escribiendo, investigando, publicando lo poco que puedo.

A pesar de mi vejez sigo insistiendo que mis escritos siguen siendo pecado de juventud o, a estas alturas, son más bien son pecados de madurez no lograda o de infantilidad que va intensificándose con los años.Pero los tuyos han madurando al centrarte en la difícil relación entre Cristo y la Iglesia (o el Reino en su realización histórica como Iglesia que es un proyecto ‘fracasado’, ‘truncado’ pero ‘esperanzado) sobre todo a partir de los Evangelios (de manera especial, Mateo y Marcos).

Y claro hay que ir a la ‘fonte que mana y corre’ que subyace a los planteamientos cristológicos y eclesiológicos: la Trinidad de la que has escrito con valentía y agudeza.

De todo ello han salido o has desarrollado un rosario de temas, demasiado numerosos por los que me abstengo de referirlos todos aquí mas he de decir que están claramente condicionados por tu afición existencialista y sus presupuestos filosóficos (en Bultmann, Moltmann y Cullman). Yo fui amigo de tu director de tesis, Abelardo Lobato, quien se deshacía en elogios al hablar de tu obra si bien él y yo eran de la escuela tomista por nuestra formación con los hijos de santo Domingo.

Te dije una vez que yo creía que amén de tu carisma mercedario, que siempre llevarás por dentro fuera de los muros de la Merced y de las cadenas institucionales, está presente Ricardo de San Víctor, gran maestro de la Trinidad y del amor. Para ti estos dos ejes se funden en un gran abrazo metafísico cuyo despliegue es una perijóresis que se revela en esta historia pasando a través de grandes hitos y figuras.

Lo más llamativo es que hayas encontrado en san Juan de la Cruz como cima entre los testigos y maestros de esta perijóresis. No solo has escrito, hasta la fecha, tres libros centrados en el Cántico, el primero de ellos no lo logró entender un gran especialista en la material (esto mismo me lo confesó), pero sí en los tres quedan patentes esta perijóresis, es decir, ese itinerario que con maestría has descrito de Dios hacia los hombres, que lleva como complemento el de los hombres a Dios (que es cómo captas la esencia de la teodicea o teología natural, no bien diferenciadas, sobre todo en tu último libro sobre este tema).

Frente a otras cimas, sobre todo Hegel (el idolotrado de mi director de tesis Mariano Álvarez quien se interesaba también por los místicos hispanos pero los consideraba como 'gente de segunda fila' comparada con los místicos germánicos), has colocado al Místico Fontivereño, específicamente en tema trinitario, como el más cimero de estos itinerantes. De hecho, hace meses, me ‘amenazaste’ con otro libro sobre Juan de la Cruz. Pero esta vez desde Llama que yo espero con ansiedad.

Pero, dime, de una vez por todas: ¿cuál es tu secreto para una capacidad de trabajo inmensa e inigualable? ¿De dónde sacas tanta energía, tanto tiempo? ¿Cómo o por qué te frecuentan las musas cuando estas al parecer ya están ausentes de nuestro mundo posmoderno de posverdades y, también, de posamores?

Todavía quedan muchas preguntas, como: ¿cuáles son las claves teológicas y filosóficas para seguir adelante? Se me queda muchísimo en el tintero. Pero como solías decirme: ya hablaremos.

Dios quiera que sigamos conversando, pese a las distancias físicas, de estos y otros temas candentes por mucho tiempo porque me temo que en el estadio intermedio, tal como lo describió tu amigo Ruiz de la Peña, padezcamos todos de un silencio ensordecedor.

Lo dicho.  No me alargo más para no aburrirte. Que este silencio temporal nos abra más caminos de palabras compartidas.

Un saludo muy caluroso con motivo de tu cumpleaños desde esta tierra conquistada por tus antepasados vascos. Nuestro amigo Tellechea se enorgullecía del adelantado de su pueblo, Miguel López de Legaspi, que fue el primer gobernador general de estas islas. ¡Ya son 85 tacos¡ ¡Que sigas dando mucha guerra dentro de esta querida Iglesia que solo llegará a ser Reino por medio de tensiones en el camino por muchísimos años más!

Sabes cuán amigo tuyo es, Macario Ofilada

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