Dom 13 TO. 13.9.26 (Mt 18, 21-35). Este Señor puede ser Pedro. Donaldo, León o Luciano, pero Dios es 70 X 7
Muchas veces nos equivocamos al leer esta parábola. Pensamos que el señor es Dios, el Dios de Jesús, pero no éste nno es Dios sino un señor-ito de este mundo, que se puede ser Pedro, el que protesta contra Jesús, o Donaldo, León, Pablo y Chu-en-Lai, o el primero que pasa por la frontera o por la calle o aquel que grita en la almena del castillo.
Este "señor" de la parábola no es el Dios de Jesús, sino "un mal dios" contrario a Jesús, inventado en la parábola por Pedro... Pero Jesús le contesta que el Dios verdadero es 70 X 7. Pongo primero la parábola de Jesús... y después un breve comenario.
Parábola
21Acercándose Pedro a Jesús le preguntó: «Señor, si mi hermano me ofende, ¿Cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?». 22Jesús le contesta: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. 23Por esto, se parece el reino de los cielos a un señor que quiso ajustar las cuentas con sus criados. 24Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. 25Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. 26El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: “Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo”. 27Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. 28Pero al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo: “Págame lo que me debes”. 29El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo: “Ten paciencia conmigo y te lo pagaré”. 30Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. 31Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. 32Entonces el señor lo llamó y le dijo: “¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo rogaste. 33¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?”. 34Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. 35Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».
PARA SEGUIR LEYENFO... DE MI COMENTARIO SOBRE MATEO
Esta parábola ha podido tener un encuadre y sentido algo distinto en otro contexto, pero Mateo la ha colocado al final de Mt 18 para ilustrar el tema de la vida en la Iglesia, insistiendo en el tema del perdón, para recordar así que la iglesia no es una comunidad de perfectos, sino de perdonados que se perdonan, no sólo en un plano de deudas personales y económicas, en la línea del Padre-nuestro (¡perdónanos como perdonamos! Mt 6, 12).
Ésta es una parábola eclesial, pues Jesús responde a una pregunta de Pedro, una “parábola DE Señor (como la de Mt22, 1-10), donde el protagonista es un Rey perdona a su siervo una deuda enorme (diez mil talentos, unos quinientos millones de dólares), indicando que sus siervos tienen que perdonarse también entre sí[1].
El SEÑOR de esta parábola....el que castiga y exige es el el Pedro, Donaldo, Pablo... el de los señores del mundo
EL SEÑOR VERDADERO es 70 por 7, perdón infinito, vida como don, comunión en la que dos o tres o mil millones se perdonan y se aman, como decía la parte anterior del evangelio, que vimos el domingo pasado.
− Esta parábola evoca el perdón absoluto del Dios de Jesús, sin límites ni condiciones, por pura gratuidad. No es un perdón para aquellos que pueden pagar su deuda, sino para todos, incluidos aquellos que no pueden pagarla. Ésta es una parábola de la identidad de Dios como perdón.
− Pero el que no perdona a los demás queda en manos de su propia mezquindad y destrucción.... No es que Dios le juzgue y condene desde fuera, sino que él mismo se juzga y condena a sí mismo, pues el final ha de entenderse de un modo simbólico, pues no hay hombre que pueda pagar desde la cárcel una deuda tan grande[2].
La parábola nos sitúa en el lugar donde se cruzan y fecundan dos lenguajes: el de la gratuidad fundante del verdadero Dios, reflejada en el perdón de una suma incalculable de dinero (diez mil talentos), y el de la justicia inmisericorde, el de la injusticia que inventa y ejerce para otros...y que se ejercerá (según ley de este mundo, no gracia de Dios) sobre aquel que no quiere perdonar a quien le debe una modesta suma económica (cien denarios).
Ésta es una parábola para creyentes, es decir, para hombres y mujeres que han experimentado la experiencia del perdón de Dios, que puede y debe traducirse en forma de perdón interhumano, en un plano económico y social (de Iglesia). Ésta es una parábola que va en contra de los dos primeros principios del capitalismo neo-liberal de la actualidad (año 2017):
‒ El valor supremo no es el Capital, sino el prójimo, es decir, cada persona. Eso significa que el capital, el dinero en todas sus manifestaciones, está al servicio de las personas, y con el capital todos los posibles valores económicos, sociales o culturales. El texto no dice cómo se han originado las deudas, sólo que ellas existen, según ley, y pueden conducir a la destrucción de la misma familia (vender al deudor y a sus familiares como esclavos, por las deudas no pagadas).
‒ El perdón de las deudas no implica indiferencia, sino todo lo contrario, implica un compromiso radical a favor de las personas, por encima del sistema del capital económico y del mercado, donde todo se compra y vende. Ese perdón no es indiferencia, sino compromiso creador a favor de las personas, no para que sean lo que son, sino para que cambien, en línea de gratuidad y de servicio mutuo. Entendido así, el perdón es una apuesta a favor de la vida, que crece y se despliega precisamente en un clima de gratuidad.
Esta parábola (lo mismo que el Padrenuestro) supone que podemos emplear dinero, pues lo que importa no es la pobreza entendida como miseria o carencia de bienes económicos, sino la comunicación personal, en línea de gratuidad creadora (perdón) En esa línea, el evangelio apuesta por una economía convertida en signo de perdón y reconciliación interhumana.
Qué es el dinero? Aquel que sirve para comunicarse y perdonar...
Qué es el poder...? Capacidad de perdonar, de abrir espacios de perdón y comunicación entre los hombres
El Señor de la parábola, que no perdona setenta veces siete no es Dios, sino un Diablo divinizado por Pedro o Donaldo, por León o Chu-en-Lai
El dinero de este mundo ha sino inventado en el fondo para no perdonar, para exigir las deudas, para meter en la cárcel, para expulsar fuera del castillo o de los muros da la propia casa a los contrarios.... Por eso, Jesús ha contado esta parábola del perdón en claves monetarias para enseñar a Pedro, a Donaldo... a todos nosotros.
Buen domingo a todos... El Dios verdadero no mandará a su infierno a nadie, pues él no sabe lo que es el infierno. Pero nosotros podemos condenarnos en el infierno del de la falta justicia y el dinero que inventamos.
[1]He desarrollado el tema en Antropologia 239-258. B. Weber, Vergeltung oder Vergebung? Matthäus 18,21-35 auf dem Hintergrund des "Erlassjahres": ThZ 50. (1994) 124-151. Para una visión general del tema, cf. P. Fiedler, Jesus und die Sünder, BET 3, Lang, Frankfurt 1976; H.von Sass, Vergeben und Vergessen. Über eine vernachlässigte Dimension der Soteriologie:NZSTR 55 (2013)314-343.
[2] Esta parábola cristiana debe entenderse en clave de Iglesia, sabiendo que ella no puede imponer su perdón, pero puede mostrarlo, abriendo para y con todos los hombres un camino de aceptación y reconocimiento mutuo, en un plano económico y social, político y humano, psicológico y religioso. Una Iglesia que no es signo de perdón deja de serlo. Una sociedad de tipo impositivo y judicial, que no sabe perdonar, se destruye a sí misma, como sabe esta parábola.