Juan de la Cruz, un proyecto de vida

Nos vemos el miércoles... Que fuertes tienes que pasar? qué fronteras tienes que cruzar? El mejor guía Juan de la Cruz

Buscando mis amores,

iré por esos montes y riberas;

ni cogeré las flores

ni temeré las fieras

y pasaré los fuertes y fronteras (CB 3)

La palabra clave es iré: afirmación de promesa y camino, nueva vocación compromiso. La pastora del Cántico espiritual (CB 3) es caminante, en peregrinación de amor, pues el amor es su esperanza, su vida, su Reino de Dios en la tierra. Diciendo iré, la amante (varón o mujer) se determina a sí misma: quiere ser persona, entregando y recibiendo en amor su existencia, por un camino en el que perdiéndose se gana, abandonándose se encuentra, como otros caminantes ejemplares del pasado:

-Abrahán fue caminante buscador de herencia prometida (Gen 12, 1-3), saliendo de su patria para no tornar a ella, sin volver la vista atrás (Heb 11). Por eso, la tradición judía y cristiana (e incluso musulmana) le presenta como prototipo de quienes realizan la peregrinación amorosa (de Dios), hacia la tierra que "yo te mostraré”, tierra de “amores” .

-Los hebreos salieron de Egipto, buscando amores durante cuarenta años de éxodo de amor. Así lo ha contado el libro de la Sabiduría (trazado y tejido como midrásh del Éxodo). Así recorre SJC los caminos que van “de las majadas al otero” en su Subida y Noche, hasta llegar a la montaña donde no hay camino de otros, pues cada uno “se es ley/camino” para sí mismo .

-Ulises, el griego, buscó aventuras por el gozo y riesgo de correrlas, para volver nuevamente a su patria (Ítaca), encontrando a su vuelta todo (casa y mujer, hijo y gobierno) igual que lo había dejado. Ulises no conoce amor, sino amoríos de Circes que pasan, mientras su esposa, signo de la tierra, orden eterno del mundo, espera en Ítaca En contra de eso, la amante del Cántico sabe que existe el amor y, por eso, sale en busca del Amado, fuente de Vida, para renacer con él. No va explorando aventuras siempre iguales, sino que desea al Amado nico, a quien quiere hastala muerte. Sabe de verdad que aún no ha nacido, pero podrá hacerlo, pues el Amado le dará la vida

-Buda fue caminante hasta el río de la iluminación, bajo el árbol de Benarasi , ante la Luz, que le estaba aguardando. Por eso se le iluminó por dentro la vida, más allá de todos sus deseos, de manera que encontró en la negación total su afirmación más alta. No necesitó al Amado, no tuvo que hacer pareja. En la nada de sí y de todo lo exterior se halló a si mismo (Nirvana). En contra de eso, la amante de SJC no descubre en si misma el Nirvana, sino que busca, descubre y encuentra al Amado, como irán mostrando los cantos que siguen y que forman “la vía del Amado” .

Esos personajes (Abrahán y los hebreos, Ulises y Buda) pueden servirle a la amante y servirnos a nosotros de referencia, Pero ninguno resuelve los problemas personales de la Amante, por eso tiene que salir ella a buscar “sus amores”.

Nuestra pastora enamorada no quiere conquistar ciudades, ni dominio de reinos seguridades propias. No tiene otra tarea, acción, ni pasión que hallar a su Amado... Quiere pasión de amor, es decir, el cumplimiento de sus más hondos deseos de unión con el Amado.

De esa forma convierte sus dolores (adolezco, peno y muero: CB 2) en experiencia más honda de una vida que triunfa de la muerte (cf. CB 39). Lógicamente, los pastores no podían responderle.

Nadie ha conseguido resolver sus penas, ningún poder político, ninguna jerarquía religiosa o mística. Por eso se define, decidiendo por sí misma y diciendo : “iré...

Ésta es su ley, éste su camino, por encima de todas las leyes y caminos: Iré a buscar al Amado” . Así dice el diagrama de Subida: Por aquí arriba no hay ley ni camino, pues el justo para sí mismo se es vida y camino.

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