Rumor de ángeles, visión de Jesús Crucificado. Las tres mujeres de la transfiguración (Dom 2 Cuaresma, Mt 17)
No hay en el NT ni en la historia posterior una tabla de experiencias pascuales normativas, a no ser las de Pablo en 1 Cor 15, 3-8 y las del final de los cuatro evangelios (Mc 16; Mt 28, Lc 25 y Jn 20-21 que pueden y deben interpretarse desde diversas perspectivas como he querido mostrar mis escrito y como otros historiadores y exegetas han hecho en sus libros[1].
1. Sepulcro vacío, unas mujeres (Mc 16, 1-8; cf. Mt 1-3; Lc 24,1; Jn 20,). Así empieza contando el evangelio de Marcos, que nos lleva a la sepultura de Jesús, con unas mujeres temblorosas, azoradas, exultantes (Mc 16, 1-8). Ellas son el principio de la pascua. En este relato del “principio pascual” sobresale la figura de María Magdalena, María la de Santiago y Salomó… Falta el testimonio directo y separado de María, la Madre de Jesús, que se sitúa en otro plano, que debemos completar desde nuestra propia experiencia, conforme al testimonio de conjunto del Nuevo Testamento y de la tradición cristiana (a no ser que la identifiquemos, como es posible, con la madre de Santiago, hermano de Jesús de Mc 16, 1).
Éste es motivo pascual más importante en el principio de la Iglesia: Unas mujeres amigas van a llorar al sepulcro de Jesús, con el deseo de ungir su cadáver. Pero el “ángel” de Dios les dice que no está allí, que no es un muerto en un sepulcro. Que está vivo, que vayan a decirlo a sus amigos, que le busquen y le hallarán en Galilea, donde había proclamado su mensaje y amado a los hombres necesitados, preparando llegada del Reino de Dios. Todo el cristianismo posterior depende de esta experiencia de las mujeres. Especialmente centrada en María Magdalena, como ratifica la tradición de Mc 16,9 y de Jn 20.
2. Mujeres azoradas, tumba vacía, una inmensa pregunta. Varios textos desarrollan el motivo anterior.Las mujeres llegan al sepulcro, descubriendo que está abierto y dentro a un joven (ángel) que les dice que Jesús ha resucitado, diciéndoless que vayan y lo anuncien a los discípulos y a Pedro en Galilea (cf. Mc 16,4-7; Lc 24,2; Jn 20,1-2). Sin esa visión y experiencia fundacional, desencadenante de las mujeres, en el “monte Tabor” del sepulcro vacío con su testimonio posterior no existe experiencia pascual. No se puede empezar viendo directamente a Jesús, no se sabría quien es ¿por qué viene, qué ofrece, qué quiere? Lo primero es una experiencia de fracaso, un sepulcro vacío, un interrogante abierto, una vida como la de Jesús que no cabe en un sepulcro, una historia de amor que no se puede cerrar y completar, llevando unos aromas o unas flores a un sepulcro,… Al mismo tiempo, ésa es una experiencia de vida (de amor) que ha quedado sin culminar, que está pidiendo una respuesta, una continuación.
Ese motivo se enriquece y complica (nos co-implica) después, pues el evangelio Marcos añade que ellas no fueron donde Pedro y los discípulos (Mc 16, 8), que no lograron (¿o no quisieron?), porque es difícil transmitir la experiencia del encuentro con un Jesús trans-figurado… Desde ese fondo se puede interpretar nuestra experiencia, este año 2026, como trans-figuración de Jesús ante unas mujeeres: Todos nosotros somos aquellas mujeres: ¿Hemos ido de verdad hasta el “monte Tabor” de su sepulcro vacío. ¿Hemos sentido de manera radical su ausencia, el fracaso de la vida si él no está con nosotros, la muerte del amigo del alma?
3. Unas mujeres nos han sobresaltado. Los “hombres no han visto nada. El tema de unas mujeres sobresaltadas, que sobresaltan a los discípulos varones de Jesús aparece en Lc 24, 22-24:
Ciertamente algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues habiendo ido muy de mañana al sepulcro, y no habiendo encontrado su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles, que dicen que está vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron.
En esa situación nos hallamos muchos de nosotros, aspirantes a cristianos… El sepulcro de Cristo está vacío, el monte Tabor está oscuro, ninguna luz especial, ninguna aparición verdadera, ninguna transformación. Un simple aparición/rumor de ángeles que surgen y se pierden inmediatamente en la niebla, rumor de mujeres.
No se trata ni de un rumor de ángeles evanescentes, sino de un simple rumor de mujeres que cuchichean en iglesias vacías (¿vaciadas?), mujeres histéricas como les llamó el filósofo romano Celso, en una historia satírica, que ha sido conservada, evaluada y criticada por el gran Orígenes (185-254) en su espléndido Contra Celso (BAC 1967).
No hemos avanzado ni un centímetro respecto de esa “historia” de unas mujeres que van al ssepulcro de Jesús para llorar por él y ponerle perfumes. Si le hubieran encontrado y perfumado no habría pasado nada; la rueda de la vida y de la muerte seguiría rodando, unos nacen, luego mueren, y seguimos riendo primero y llorando después.
Pero aquellas tres mujeres del sepulcro de Jesús. ”chocaron” con el sepulcro vacio de Jesùs; supieron que no estaba allí. Tuvieron visiones, escucharon palabras de ángeles y sobresaltaron a los varones…De este sobresalto de mujeres, que “descubren a un Jesús vivo” en el fondo de un sepulcro vacío (inexplicable) de muerte nace al cristianismo, hemos nacido los cristianos como creyentes.
4. En un sentido, tiene razón Celso, el mayor filósofo greco-romano del siglo II d.C, del que se conserva todavía en Éfeso la mejor Biblioteca Particular del imperio romano, que escribió su obra titulada Discurso verdadero, contra los cristianos en torno al 179 d.C. Humanamente hablando, todó empezó con unas mujeres “histéricas” (Magdalena y sus dos compañeros) que fueron al Tabor/Sepulcro de Jesús y dijeron que habían tenido visiones y que habían oído “rumores de ángeles”. ¿Què tipo de fe racional puede fundarse en rumores de mujeres histéricas? ¿Qué tipo de hombres sensatos puede fundar su experiencia de Dios (del Dios del Kosmos y la vida en visiones de muertos?)
5. Pero, en un sentido más profundo, tiene razón Orígenes, cuando escribió su libro Contra Celso, defendiendo la racionalidad humana y la experiencia sagrada de la “visión/rumor” de ángeles de Dios, que las mujeres vieron (sintieron, escucharon) ante el sepulcro vacío de Jesús, re-interpretando su historia verdadera, el sentido y las implicaciones (dones) de la vida humana.
El evangelio de Lucas nos dice que (lógicamente) los sabios varones, es decir, Pedro y los otros hombres de la “compañía seria de Jesús” no creyeron en principio a las mujeres, hasta que descubrieron de otra forma (apelando a la Escritura) la verdad de la resurrección de Jesús, como acabo de poner de relieve en Verbo de Dios. Cristo y la Biblia (Verbo Divino, Estella 2026).
Esta es la historia que escuchamos en el fondo de Mc 16, 1-8, donde se nos dice que Pedro y los discípulos de Jesús “no creyeron”, empezaron rechazando las visiones y rumores angélicos de las mujeres (Mc 18, 1-8). ¿Cuánto tiempo duró esta situación: Unas mujeres contando su visiones y rumores de ángeles, y unos hombres, Pedro y sus discípulos rechazándolas por ilusione?. No sabemos, muchos días, quizá unos meses, incluso algunos años.
Esta es una situación en la que nos encontramos muchísimos de nosotros en este siglo XXI (año 2026). Hay mujeres y varones que siguen contando la “visión de Jesús”: Un sepulcro abierto, unos rumores y perfumes de vida (Mc 14, 3-9), unos recios y barbados varones que rechazan ese perfume, esas visiones. Sigue pendiente la gran disputa entre Celso y Orígenes, a finales del siglo II d.C, una disputa que se actualiza cada año, al pie de la letra, con nuevas razones añadidas a las antiguas.
6. Del siglo II al siglo XXI.Entonces, a finales del siglo II d.C., empezó a imponerse con cierta lentitud, pero con gran arraigo, la razón de Orígenes: Dios mismo se ha revelado en Cristo Muerto, en su sepulcro abierto, en su experiencia de Viviente
Actualmente (año 2026) es disputa se sigue manteniendo “viva” y son muchos los que llamándose “cristianos” creen más en lo argumentos “racionalistas” (¡económicos!) del rico Celso que en la experiencia “pobre” pero auténtica de unas auténticas mujeres, que creyeron en la vida por encima de la muerte, en Cristo.
Evangelio de domingo II de Cuaresma (1.3.2026) recoge el relato de la visión de Jesús resucitado, conforme a la redacción de Mt 17, tomada de Mc 9, que reinterpreta en forma de teofanía pascual cristológica la experiencia de fondo de las mujeres de Mc 16, 1-8, aunque con tres novedades esenciales (partidistas y piadosas):
7. En vez de tres mujeres (Magdalena, María la de Santiago y Salomé) Mc 9 y Mt 17 ponen tres varones (Pedro, y los zebedeos, Santiago y Juan).
Este cambio es esencial y parece que quiere refutar de antemano la crítica de Celso. Es como si Marcos quisiera decirnos que la iglesia no se puede fundar en tres mujeres “histeroides”, sino en tres varones “sensatoides”. Está bien el cambio, si queremos construir una iglesia de tendencia jerárquica de varones, pero el cambio va en contra de la historia originaria de la experiencia pascual.
Buscáis al crucificado. El relato de fondo de Mc 16, 1-8 quiere insistir en el triunfo del Dios de Jesús sobre la muerte, pero no se centra en la divinidad superior/luminosa/deslumbrante de Jesús, sino en la vida de los crucificados…El relato original de Mc 16 no alude al Señor Gloriosa de arriba, sino al crucificado de la historia humana. Esta es la palabra clave: Buscáis al “crucificado” (ἐσταυρωμένον). No se trata, pues, de buscar a un Cristo de Gloria, en la montaña de Dios, sino de buscar y encontrar a Jesús en los crucificados de Galilea y de toda la tierra.
8. Debemos pasar de los tres varones “egregios” (Pedro, dos zebedeos) a las tres mujeres principales, es decir del principio.
Tal como está transmitido este relato posterior de la “transfiguración” (Mc 9 y Mt 17) sirve para afianzar el poder de la iglesia de Pedro y los zebedeos (triunvirato, no monarquía de pastores)… Sin dudae, este relato es bueno y debemos acogerlo tal como lo presenta Marcos, en el comienzo de una iglesia que quiere ser triunfal. Pero, con Celso y Orígenes, tenemos qu volver a la experiencia desencadenante de las tres mujeres, buscando entre los muertos al crucificado y descubriendo que ese crucificado (Jesús) sigue vivo está presente en todos los crucificados y expulsados de la historia humana, este año de opresiones y muertes 2026.
La visión “angélica” de Mc 16, 1-8 ha sido matizada y comletada por los evangelio posteriores, empezando por Marcos en Mc 16, 9, donde afirmataxativamente (en contra de Pablo, 1 Cor 15 5 y de Lc 24, 34, que ponen primero a Pedro) que Jesús se apareció primero a Magdalena.Ésta es la versión que ofrece Mt 28, 8-10, donde afirma que las mujeres de la tumba han visto allí mismo a Jesús, han escuchado su palabra, le han tocado, han iniciado de esa forma el camino de transfiguración de la iglesia, en una línea que ha sido ratificado del modo más solemne por Jn 20. La pascua, la iglesia, ha empezado siendo una experiencia de mujeres. Ellas mujeres aparecen así como un grupo de testigos que han “visto” a Jesús, pero al principio no han sido creídas `por los discípulos.
[1] Cf. J. Bartolomé, La resurrección de Jesús, CCS, Madrid 1994; J. Caba, Resucitó Cristo, mi esperanza, BAC, Madrid 1986; E. Brown, La muerte del Mesías II, Verbo Divino, Estella 2006; J. D. Crossan, Los orígenes del cristianismo, Sal Terrae, Santander 2002; U. Müller, El origen de la fe en la resurrección de Jesús, Verbo Divino, Estella 2003; S. Vidal, La resurrección de los muertos, Sal Terrae, Santander 2025; N.T. Wright, La resurrección del Hijo de Dios, Verbo Divino, Estella 2008