❤️ Evangelio es, con San Francisco de Asís:
Dejarte, soltarte. ¡Nada te destruye si ya nada te posee!
Cuando descubras
que nada te pertenece...
¡nada!,
¡nada!
Dejarte,
soltarte.
¡Nada te destruye
si ya nada te posee!
En el estrecho camino
donde la luz
siempre permanece,
y la noche oscura
¡ya nada puede!
En hacer ya todo
lo que puedas,
sin controlar ya nada,
ni el presente que es,
ni el futuro
que no puedes,
ni la realidad del presente,
que no es como tú quieres.
Cuando descubras
que nada te pertenece...
¡nada!,
¡nada!
Que ya nada tienes,
que nada puedes controlar,
¡entonces entenderás
que la felicidad
es soltar y soltar,
para que nada te posea!
Y aunque estuvieres
en circunstancias difíciles,
¡nada te haría salir
de tu centro de luz,
de tu paz!
¡Que nada te descontrolaría!,
porque supiste aceptar
la sabiduría del evangelio,
del corazón del amado.
Del mismo Galileo
que te invita a seguirle
entre las páginas del evangelio,
yendo de sus manos abiertas,
¡abriendo tus puños!,
con tus manos ya abiertas.
Por los pasajes
de la Galilea de su evangelio,
que ha preparado esta tarde
para ti,
¡para que los recorras con él
y te dejes sorprender!
Para que escuches todo,
para que veas todo,
para que nada controles,
que nada te pertenece.
¡Y solo puedas amar mucho,
mucho!,
cuando has soltado todo
y ya no tienes nada.
Tres clavos tiene tu vida:
Uno de oro,
otro de plata,
otro de hierro.
El de oro
es la realidad
que no te pertenece,
¡el más valioso!
El de plata
es la luz que te inspira
y todo lo trasluce.
El de hierro
es el que nos marca
y nos posee.
¡Del Evangelio a la vida!,
¡De la vida al Evangelio!