❤️ Tejiendo redes, con San Francisco de Asís
Señor, tú bien sabes que solo soy un pobre tejedor de tu barca.
Quiero ser ya tejedor de tus redes, Señor.
Hacerlas de nuevo
con los hilos multicolores de tu misericordia,
para atrapar en ellas la utopía de tu Reino:
la Paz, la Justicia y el Bien.
Señor,
tú bien sabes que solo soy
un pobre tejedor de tu barca.
Con mis hilos desgastados,
hechos de colores viejos,
apenas logro remendar redes frágiles...
Redes pobres que se rompen
cuando tú envías la abundancia de tu pesca.
Qué terco soy, Señor de la Vida.
Me empeño cada día
en tejer con mis propias hilachas,
olvidando los hilos firmes de tus redes.
Y así, de tanto mirarme a mí mismo,
dejo perder la pesca maravillosa
que derramas en mi jornada.
Pero tú me llamas en el silencio.
Aflora, Señor, mis miedos reales,
ponlos bajo tu luz...
Y al mirarlos contigo, veré que no son tantos,
que caen por su propio peso.
Me invitas a callar en este atardecer.
A no decir nada,
a dejar que las palabras descansen,
para solo escucharte en la brisa del mar.
Allí donde me susurras al oído:
"No temas, yo estoy contigo".
¡Gracias, Señor, Hermano mío, por todo!
Tú, que te das por entero
y nunca nos quitas nada.
Hazme el favor de este milagro:
que yo te lo entregue todo,
que me despoje de lo que creo mío,
para poder ser, al fin,
completamente uno contigo.
Entonces sí,
podré ser un tejedor fiel de tu barca,
lo mismo en los días mansos de bonanza
que en el rugido de las tempestades.
Quiero ser ya tejedor de tus redes, Señor.
Hacerlas de nuevo
con los hilos multicolores de tu misericordia,
para atrapar en ellas la utopía de tu Reino:
la Paz, la Justicia y el Bien.
Del Evangelio a la vida,
de la vida al Evangelio.