Todos llevamos máscaras, bien para ocultarse o para mostrarse, fabricarse una identidad o combatir las pesadillas que te atormentan dentro del espejo de ti mismo.
Los cristianos no son personas mejores que los demás, ni más morales, o religiosas. Son seres rescatados por Dios, que nos arrebata del poder de la oscuridad.
La expresión de Keats que ha escogido Faithfull para hablar de la “capacidad negativa” recuerda al lenguaje del apóstol Pablo en Romanos 7, cuando reconoce que “no hace el bien que quiere, sino el mal que no quiere”.
En una democracia no se puede gobernar, independientemente de la opinión pública. La búsqueda de consenso y la práctica de persuasión tienen que ser una prioridad para los cristianos que quieran servir a esta sociedad.
En este país de fanáticos siempre me ha sorprendido su capacidad de ponerse en el lugar del otro. No es casualidad que este sea también el tema central de la Biblia, que él siempre lee en la versión Reina-Valera.
Si he prolongado esta serie a pesar de no ser tan popular como otras, es porque creo que, si no entendemos la Historia, seguiremos cometiendo los mismos errores.
Es cierto que en este país hay mucha ignorancia religiosa sobre todo lo que no es católico y los periodistas están cada vez menos informados, pero tampoco podemos decir que se inventen las cosas.
La principal forma de atracción que tenía Jones –el énfasis en los milagros– se convierte en la razón por la que es denunciado por la prensa, hasta el punto de sentirse tan acosado, que se traslada finalmente a Guyana.