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Colombia elige a ciegas. Sus candidatos se han negado a un cara a cara.

Monjes Urbanos y política

Colombia se enfrenta a una elección a ciegas: sin debates, con acusaciones cruzadas y con un electorado que debe discernir entre sombras. Pero también se abre un horizonte: la presión ciudadana por la transparencia, el eco internacional que advierte sobre los riesgos de la polarización y la voz reconciliadora de León XIV y la Conferencia Episcopal que invitan a elegir con esperanza y responsabilidad. 

Elecciones Colombia 2026 - voto a ciegas | VR

Colombia se prepara para elegir presidente este 21 de junio en medio de una campaña marcada por la opacidad y el ruido. Los candidatos Cepeda y De la Espriella han evitado el debate público, privando a la ciudadanía de un contraste directo de ideas. En su lugar, han preferido entrevistas fragmentadas y discursos en plaza pública, mientras se lanzan acusaciones mutuas de paramilitarismo, corrupción, vínculos con la guerrilla, mafia, intenciones de modificar la Constitución y hasta prendas de vestir. El resultado es un electorado que vota sin conocer el verdadero rostro de quienes aspiran a gobernar.

Elecciones Colombia 2026 - Candidatos | VR

La ausencia de debate no es un detalle menor: es el síntoma de una democracia debilitada, donde el ciudadano se enfrenta a rumores y percepciones más que a proyectos políticos claros. En este escenario, la elección se convierte en un salto al vacío, una decisión tomada a ciegas. Los candidatos auto denominados de “centro” ya han hecho sus elecciones, y alguno sigue invitando a las partes a hacer un conceso; sin embargo, la ceguera apasionada que han estimulado los dos candidatos, no parece acoger voces armónicas. Es un momento doloroso para el país.

La campaña colombiana no ha estado aislada. Se ha presentado con fuerza el indebido intervencionismo extranjero: Donald Trump, derrotado en Irán, busca confirmar que Latinoamérica es el patio trasero de EEUU, y con su estilo confrontativo, ha lanzado opiniones de apoyo a uno de los candidatos, exacerbando la polarización. Nadie quiere que meta sus narices imperialistas en Colombia. Javier Milei, desde Argentina, ha proyectado su discurso radical como espejo de liderazgos disruptivos. Otros presidentes han opinado o se han convertido en referentes simbólicos, mostrando cómo la política colombiana se inserta en un tablero internacional cargado de tensiones. La cercanía de la izquierda con el régimen de Chavez y Maduro, pesa fuertemente sobre los miedos del electorado.

Elecciones Colombia 2026 - Tarjetón electoral | VR

En contraste, la Conferencia Episcopal de Colombia se reunió esta semana con el Papa León XIV, quien en sus recientes viajes apostólicos ha insistido en la necesidad de diálogo, memoria y reconciliación. Sus palabras en España - “La firmeza no exige desprecio; la discrepancia no conlleva humillación”- resuenan hoy en Colombia como un llamado urgente a superar la lógica del ataque y la desinformación. Los obispos promovieron una campaña de oración en todo el país, previa a las elecciones.

León XIV se ha mostrado crítico frente a líderes que exacerban la división, como Trump, y ha insistido en que la Iglesia no puede permanecer muda ante el drama de la corrupción y la manipulación política. Su voz se convierte en un contrapunto espiritual frente al ruido de la campaña. En Colombia algunos clérigos y religiosas han publicado apoyo a sus candidatos rompiendo con un límite que solo crea desconcierto entre los fieles. Y los candidatos, han aprovechado las oportunidades que tiene para insinuar su cercanía al sentir religioso de los colombianos. Algunos dicen que el voto en blanco no es una opción, pero hay quienes votan en blanco sentando un precedente de dignidad ante tanta manipulación política.

Elecciones Colombia 2026 - voto en blanco | VR

Para quienes siguen un camino espiritual coherente, es importante la insistencia: “se ora como se vive, porque se vive como se ora”. La política no puede reducirse a un juego de poder: debe ser también un espacio de escucha, de construcción comunitaria y de contemplación. Es importante que la ciudadanía recupere el silencio como fuerza transformadora, que la democracia se viva con todos los sentidos y que el voto sea más que un trámite: un acto espiritual de responsabilidad y esperanza. Frente a candidatos que esconden sus rostros, los Monjes Urbanos invitan a descubrir el “monje interior” que busca verdad y justicia en medio del ruido.

Colombia se enfrenta a una elección a ciegas: sin debates, con acusaciones cruzadas y con un electorado que debe discernir entre sombras. Pero también se abre un horizonte: la presión ciudadana por la transparencia, el eco internacional que advierte sobre los riesgos de la polarización y la voz reconciliadora de León XIV y la Conferencia Episcopal que invitan a elegir con esperanza y responsabilidad. 

Los Monjes Urbanos añaden un matiz esencial: la política no es solo poder, es también espiritualidad encarnada en la ciudad. Votar, entonces, es un gesto que puede convertirse en oración: un acto de fe en la posibilidad de que Colombia, aun en la oscuridad, encuentre luz.

Obispos de Colombia y papa León XIV | VR

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