Esta es la confesión íntima de Raimon Panikkar sobre el sentido de su sacerdocio

En los 80 años de su ordenación

El próximo 29 de septiembre en la abadía de Monserrat, se llevará a cabo la conmemoración de los 80 años de ordenación sacerdotal de Raimon Panikkar. Por tal motivo la Semana Panikkariana 2026, 'Panikkar: un Monje para el siglo XXI', se extenderá hasta esa fecha, con un programa que incluye la entrega de sus escritos y cartas personales a la biblioteca de la abadía, donde hace 16 años se celebraron sus funerales con la participación amplia de sus amigos y conocidos. Gracias a Milena Carrara, heredera de sus escritos, hoy adjuntamos la confesión íntima que Panikkar hizo de su sacerdocio con motivo de sus bodas de plata en 1971. Es todo un documento de meditación y contemplación sacerdotal que viene bien a todo consagrado al Misterio de Dios.

Panikkar sacerdote
Panikkar sacerdote | VR

Choachí, Colombia/ Te he consagrado mi vida, y lo volvería a hacer y lo volveré a hacer. No me puedo arrepentir, pero sí que doy las gracias por todo y me siento lleno de agradecimiento. Me lo has dado todo, Señor: lo he tenido y lo tengo todo. El horizonte entero de la experiencia humana que he podido entrever, Tú me lo has hecho sentir, experimentar y vivir. No deseo cantar “Nunc dimittis..." pero lo podría hacer, y lo haré si ese es mi destino.

Raimon Panikkar
Raimon Panikkar | VR

Han pasado más de treinta años desde que me consagré formalmente a ti. Ciertamente, mi idea de este Tú, ha evolucionado y ha crecido, pero no ha desaparecido, sino que se ha desvanecido como sustancia, como ser, como un Dios solo trascendente. Empecé con tu vivencia profunda, personal, en la Iglesia romana y con la, digamos, tradicional visión que ha sido purificada y se ha vuelto transparente hasta el punto de desvanecerse —por lo menos de la vista de los hombres y de la mía—, porque realmente ha desaparecido, ha cesado de ser apariencia y, por lo tanto, algo frente a mí que «me alucina» de una forma u otra. De hecho, se ha convertido en la realidad más obvia y profunda que todo lo abarca, que no se olvida de nada y que ni nada ni nadie puede evitar. La fe se ha purificado porque se ha convertido en el puro dinamismo del más.

Raimon Panikkar
Raimon Panikkar | VR

La esperanza ha quedado reforzada porque ya no espera nada mientras el amor se ha incrementado porque se ha dividido en miles de criaturas y no se ha dejado comprender.  Señor, ¿es esta la oración de un fariseo? No lo sé, vale más un fariseo sincero que se equivoca que un publicano que se ha vuelto fariseo porque ha escuchado tu Parábola. En cualquier caso, se trata de la plegaria de un fariseo tan humilde y tan anonadado que deja de ser él quien te agradece. Mi agradecimiento no es para mí, sino para ti: “Magnificat Anima Mea Dominum!" No es el cántico del fariseo —es mi cántico. Mi oración está en el vacío, es a Cristo a quien debe ir, porque él aún se debe formar, aún debe nacer, él debe llegar a ser y convertirse: es la oración que ayuda a ese Cristo a nacer, a crearse, es el grito del abismo que llama al abismo, de la realidad que gime por la fuerza del Espíritu.

Manuscrito Tempiternidad
Manuscrito Tempiternidad | VR

Una nueva vida, mucho más concreta y por tanto limitada: una vida aquí de plegaria, meditación, pensamiento, contemplación, construyendo el templo, ese lugar de observación —y conducción— del mundo. Participar en la orden de Melquisedec, "sin padre ni madre ni genealogía; propiamente, sin Dios, sino solo el sacerdote, símbolo del Altísimo, que en todo momento es el más alto y se encuentra en la cima. Sacerdote del Altísimo, ciertamente, y Sacerdote de la Iglesia, pero precisamente por ello no burócrata de una institución ni representante de una orden específica, o seguidor de una determinada religión. Es necesario estar enraizado y mis raíces son muy claras: pero las raíces se justifican porque permiten que el árbol crezca en todas las direcciones, que esté abierto a los cuatro vientos y que reciba a todos los pájaros, las personas, los animales e incluso las plantas que buscan cobijo en su sombra. Señor, después de veinticinco años de ser sacerdote de los hombres, ha llegado el momento de que continúe siendo un sacerdote para los hombres, pero que sea cada vez más sacerdote tuyo, sacerdote del Altísimo: esto es, del Misterio.

Programa Aniversario 80 - primera parte
Programa Aniversario 80 - primera parte | VR

El sacerdote es el hombre del símbolo, el mediador: no el intermediario entre dos contendientes, o entre dos partidos, o el mensajero entre dos que no se entienden; no es ni un intermediario ni un embajador, sino un mediador entre el cielo y la tierra: ese hombre simbólico, el símbolo en sí que expresa lo que es y exprime la realidad de su vida. El sacerdote no es el que va y viene entre dos bandos, llevando noticias u órdenes; no es un ángel sino un símbolo. Es un hombre como cualquier otro hombre, en quien la Divinitad ha descendido de una manera especial, y lo ha marcado y lo ha convertido a él mismo en un símbolo desnudo del Misterio mismo del “mucho más abundante”, de la superación. Por esto toda institución tiene sus sacerdotes, representantes del ṛṭa, del dharma, del Orden, de Dios. El sacerdote es terriblemente concreto y limitado. Ahora bien, se puede representar una cierta idea del Misterio o se puede tratar de ser un símbolo puro, un símbolo desnudo del Misterio mismo, no ligado a ninguna institución ni a ninguna concepción particular o grupo determinado, sin padre ni madre ni genealogía; propiamente sin Dios, solo el sacerdote, símbolo del Altísimo, que en todo momento está en la cima.

Programa Aniversario 80 - segunda parte
Programa Aniversario 80 - segunda parte | VR

Para muchos esto no significará nada o bien lo contradirán, diciendo que hay que ser realista. No lo niego ni hablo por ellos. EN mi propia situación, sin embargo, creo que se puede conseguir: vivir de tal manera en el Misterio que mi vida se vuelva – sea- un símbolo de la realidad misma. Es por esto, según mi interpretación, que el Espíritu Santo me ha ungido con el aceite del buen perfume y de la salud. El sacerdote es ungido; es ungido para que sus manos exuden el perfume de la trascendencia y perfumen con la fragancia de la inmanencia, producida por el mismo trabajo de sus manos.

Saludo de Milena Carrara 2026
Saludo de Milena Carrara 2026 | VR

No, no me considero excepcional -excepto en la medida en que cada persona es única -, me considero un hombre entre los hombres, pero el ser personal es la conciencia de ser uno en la red que constituye la realidad. Ser sacerdote significa que el nudo se ha atado con cuerdas que descienden de arriba, y eso significa que entre las cuerdas que conforman el nudo hay relaciones horizontales o bidimensionales —que son las más visibles—, que para los sacerdotes no son las relaciones constitutivas. El sacerdote es un portador de relaciones que descienden verticalmente desde el misterio aún no formulado. En términos más sencillos, el sacerdote es el hombre de lo sagrado, el hombre del misterio.

Varănasi, 29 de septiembre de 1971

San Miguel Arcángel

Escríbanos a: vivariumpanikkar@gmail.com

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