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Argüello, el Gobierno y la polarización

"Soy hermano vuestro"... y el Nuncio se sentó entre los obispos

"Sé bien que al Papa se le quiere, y que se le quiere por todas partes. Veo que España ama al Papa", recalca en su primer discurso el representante del Papa en España, que centra sus primeras palabras en el viaje de León XIV a nuestro país

El nuncio, con Planellas y Saiz Meneses | CEE

“Soy hermano vuestro”. En nuncio Piero Pioppo no quiso hablar en el lugar tradicionalmente reservado al representante papal, y leyó su primer discurso ante los obispos españoles sentado junto a ellos. En concreto, entre monseñor Saiz Meneses y Francisco Cerro. Sus primeras palabras fueron muy cercanas, sintiéndose "muy respaldado, acompañado y muy bien acogido", y con una misión clara (en el medio plazo): preparar la visita del Papa a España.

"Sé bien que al Papa se le quiere, y que se le quiere por todas partes. Veo que España ama al Papa", apuntó Pioppo, agradeciendo el trabajo llevado a cabo por la organización del viaje. Todo ello, aseguró, "me da la seguridad de una actitud constructiva, garante de unidad y de seguir juntos en un mismo empeño por la causa del Evangelio, sub Petro et cum Petro".

Pioppo destacó especialmente la "satisfaccióni mutua" de la visita de los Reyes al Papa, el pasado 20 de marzo. "La Iglesia en España seguirá siendo fuente crucial ante los desafíos, siguiendo fiel el paso de la historia, que le une a los demás pueblos", explicó el Nuncio Pioppo, reivindicando las raíces cristianas de España, y de Europa, y de "otros muchos pueblos, como bien conoce el nuevo Papa León XIV. Otro Pontífice que procede del continente de las Américas, después del recordado y amado Papa Francisco".

"Todos sabemos que León XIV es parte y testigo de la herencia hispana", destacó Pioppo, quien insistió en que "el nuevo Papa conoce España, no solo por sus visitas como Prior General de la Orden de San Agustín, sino por la participación en la herencia hispana integrada en su ascendencia". No en vano, recordó el nuncio, el Papa habla perfectamente español, y "es testigo directo del crecimiento de las semillas de la fe portadas por España, y de la cultura de una comunidad sensible a los vínculos y valores que ayudan a unir a la nación amada en el compromiso por el bien común, protegido e integrado en la familia, base de la comunidad humana y humanizadora, que ama y respeta íntegramente la vida, don de Dios".

El Nuncio, con Florencio Roselló | CEE

"En la historia, España, fiel a sus raíces cristianas, nunca se ha encerrado en sí misma", advirtió Pioppo, llamando a estar "siempre abierta al diálogo y a la colaboración con los demás pueblos de la tierra; consciente de estar llamada a ser faro de civilización y estímulo de progreso para el mundo, al servicio de la paz y solidaridad entre los pueblos". Respecto al futuro, el representante del Papa auguró que "el Papa animará el puesto providencial que tiene la Iglesia en España, profundizando en su identidad como Iglesia que, respondiendo a la llamada del Señor, supera con confianza los cansancios del camino y se esfuerza por hallar, en la oración personal y comunitaria, los medios para el anuncio y la trasmisión de la fe a los más jóvenes, y el fomento de las vocaciones sacerdotales y a la vida consagrada".

"El Papa verá una Iglesia viva que, a través de sus numerosas obras, actividades, estructuras y, sobre todo, gracias a su dedicado personal, es capaz de ofrecer a todos los hermanos, no solo palabras de aliento, sino una ayuda eficaz que les levanta el ánimo, y les da esperanza al afrontar los desafíos que siempre acompañan el camino de la vida, haciéndoles reconocer su dignidad y el amor que Dios les tiene", concluyó Pioppo, quien animó a los obispos a implicarse en el viaje del Papa, y llamando, como reza el lema de la visita, a "alzar la mirada". "Sí, levantemos nuestras miradas y nuestros corazones a Cristo Resucitado", finalizó.

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