Investigadores de la URV reconstruyen en 3D un tornavoz de Gaudí desaparecido en la Catedral de Mallorca en 1970
El modelo tridimensional permite estudiar la relación entre la geometría, la arquitectura y la acústica en una de las intervenciones menos conocidas del genio reusense
En el patio del Campus Catalunya de la Universitat Rovira i Virgili, Albert Samper muestra una pieza que parece pequeña, pero que contiene una historia de más de un siglo. Es la reproducción tridimensional del tornavoz que Antoni Gaudí diseñó para el púlpito mayor de la Catedral de Mallorca y que fue destruido en 1970. «El tornavoz tiene tres superficies de aspecto parabólico para mejorar la resonancia del orador desde este punto», explica el arquitecto e investigador de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la URV.
El término puede resultar desconocido para buena parte del público. El tornavoz es la estructura que se colocaba sobre el púlpito, el lugar elevado desde donde antiguamente el sacerdote pronunciaba el sermón. Antes de los micrófonos y los altavoces, la arquitectura también podía ayudar a proyectar la voz. En el caso de Gaudí, esta función se resolvió con tres superficies curvas que no eran solo decorativas, sino que respondían a una determinada geometría.
«El orador tenía que leer de espaldas al público», señala Samper. Esta circunstancia ayuda a entender el sentido de la estructura: la voz del predicador llegaba a las superficies situadas sobre él y estas podían contribuir a dirigirla hacia el espacio de la catedral. Samper y un equipo de investigadores de la universidad, formado por Blas Herrera y David Moreno, han estudiado precisamente esta relación entre la forma del tornavoz y su posible comportamiento acústico.
Gaudí, entre la arquitectura y la acústica
El tornavoz formaba parte de la intervención que Gaudí realizó en Mallorca a partir del encargo del obispo Pere Joan Campins, en 1901. El proyecto incluía diferentes actuaciones en la catedral, entre ellas el traslado del coro a la Capilla Real y diversas intervenciones relacionadas con la acústica. «Una de estas acciones es la mejora de la sonoridad de ciertas partes del templo, como debajo del ábside, donde se hizo una caja de resonancia cuya mejora acústica nunca se ha medido», explica Samper.
Esta preocupación por la acústica no es, sin embargo, exclusiva del proyecto de Mallorca. Samper la relaciona con otros elementos de la obra de Gaudí en los que la forma arquitectónica también tiene consecuencias sobre el sonido. «En cuanto a la acústica, la cúpula del Palau Güell de Gaudí, elipsoidal, tiene también estas propiedades», explica. En el caso del tornavoz de la catedral, esta misma relación entre geometría y sonido se concreta en las tres superficies parabólicas, concebidas para favorecer la proyección de la voz del orador.
La intervención en Mallorca también contó con Joan Rubió y Josep Maria Jujol. Samper destaca que «Gaudí no trabajó allí con la presencialidad que correspondía porque encargó a Rubió y a Jujol que le acompañaran en la reforma». Y añade: «Quizás los dos maestros de obras ejecutaron más de lo que habría querido Gaudí». La investigación sobre el tornavoz contribuye así a recuperar una parte menos conocida de aquella intervención.
Una pieza destruida en 1970
El tornavoz desapareció físicamente en noviembre de 1970, pese a haber sido declarado Monumento Histórico. Su destrucción se justificó por la pérdida de valor artístico y porque los sistemas de amplificación modernos habían hecho que la pieza quedara obsoleta. Cuando los investigadores han querido recuperarla, se han encontrado con una dificultad fundamental: no disponían de los planos originales.
La principal documentación conservada eran fotografías históricas. También estaba el testimonio del arquitecto suizo Le Corbusier, que visitó Mallorca en 1932. «Dibujó croquis de los dos tornavoces, uno más poliédrico que no es de Gaudí y este», dice Samper. Este material ha sido fundamental para poder reconstruir la geometría de un objeto que ya no se podía medir directamente.
De las fotografías al modelo 3D
El equipo estudió 10 fotografías antiguas y calculó desde qué punto había sido tomada cada una. Después de comparar diferentes métodos geométricos, seleccionaron 5 imágenes especialmente útiles. A partir de estas fotografías identificaron las curvas del tornavoz y generaron diferentes modelos tridimensionales hasta determinar qué forma parabólica se ajustaba mejor a los datos disponibles.
Así, una fotografía que durante años solo había servido como testimonio histórico se convirtió en una fuente de información geométrica. Los investigadores pudieron reconstruir las tres superficies del tornavoz y estudiar también sus propiedades acústicas. El resultado final es el modelo tridimensional que ahora puede contemplarse en forma de maqueta.
«La geometría permitía a Gaudí trabajar de manera transversal entre la acústica y la arquitectura», remarca Samper. La investigación muestra así que aquella forma curva que hoy puede parecer simplemente ornamental respondía a una lógica concreta; la pieza estaba pensada para ocupar un lugar determinado y para interactuar con la voz del orador.
«Gaudí no era solo diseñador de edificios»
Samper considera que el tornavoz permite entender también una dimensión particular de Gaudí. «No era solo diseñador de edificios, sino también de objetos como este», afirma. En este sentido, la reconstrucción pone de manifiesto esta capacidad del arquitecto para trabajar en elementos muy concretos y combinar en ellos función, forma y geometría. En la maqueta, los investigadores han incorporado también un pequeño homenaje. «Hemos colocado una pequeña figura de Antoni Gaudí dentro de la maqueta, que se ve en el interior», explica Samper.
Recuperar sin reconstruir
Para Samper, sin embargo, el objetivo de la investigación no es volver a colocar el tornavoz en la catedral a escala real. «Tenemos que centrar esfuerzos en cuidar lo que tenemos, y no en reconstruir a escala 1, valoremos lo que tenemos», defiende. La maqueta tiene, en este sentido, una función especialmente didáctica: permite explicar al público qué había en aquel espacio sin confundir la reproducción con la obra original.
El tornavoz de Gaudí ha desaparecido de la catedral, pero ahora vuelve a ser visible y estudiable. Y aquella pequeña pieza que hoy lleva al patio de la URV el tarraconense Albert Samper permite entender, de una manera especialmente concreta, cómo el arquitecto podía convertir una necesidad tan cotidiana como hacer llegar una voz a una determinada distancia en un problema de geometría, sonido y arquitectura.