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Irene Lozano: "A veces no ha sido fácil ser tu hija, a veces ser la hija del cura no ha sido fácil"

In memoriam

"Nunca te cansaste de esperar, papá, ni en tu lucha en nuestra Iglesia Católica, por ver la posibilidad de un sacerdocio con celibato opcional, ni en la amistad, ni en el amor, o en la comprensión"

Ireno Lozano Izco y su padre, Lorenzo Amelibia

Hola, papá, sé que estás feliz en el cielo, junto a nuestro Padre, sé que estás compartiendo con Él la Gloria de la Vida Eterna. 

Hace poco que te has ido, el 26 de diciembre de 2025. La verdad, creía que nunca iba a ocurrir tener que despedirme de ti en este mundo. 

Era algo que sabía , era inevitable pero, curiosamente, me parecía imposible que me dejaras en esta vida. Doy gracias a Dios porque te haya hecho padre mío. Ha habido momentos en que te he hecho sufrir, en mi adolescencia, mi juventud, momentos en que ya no era tan dócil. 

Amelibia, su mujer y su hija

Me acuerdo cuando de mí decías, en mi niñez, que te recordaba a Teresita de Jesús. Ya a mis 15 años pensabas distinto.. pobre padre. 

Es difícil, ¿verdad papá? , eso de criar un hijo con todo tu corazón y que luego, los anhelos que para ti han sido tan importantes, no los compartan de la misma manera que tú. Pero, te digo una cosa, papá: por encima de todo está mi amor profundo hacia ti, un agradecimiento eterno por haberme dado, no solamente la vida, sino sobre todo la Fe en Dios y el Amor a nuestra Santa Iglesia Católica

A mis 53 años, también he aprendido que realmente da igual, si tú y yo no compartiéramos todas las ideas, o las formas de expresarlas.

Lo que realmente importa es el amor profundo que nos teníamos, cómo me enseñaste a vivir la familia, cómo me enseñaste a compartir todo lo que teníamos, cómo me enseñaste a no guardar rencor, a cuidar, a proteger al débil, cómo me enseñaste que el centro de la vida debía ser el Señor. 

Nunca te cansaste de esperar, papá, ni en tu lucha en nuestra Iglesia Católica, por ver la posibilidad de un sacerdocio con celibato opcional, ni en la amistad, ni en el amor, o en la comprensión

Para mi, papá, lo más importante de ti, (igual hasta te molesta que te lo diga), no es que fueras sacerdote: sacerdotes, con todos mis respetos, gracias a Dios, hay bastantes. Para mí, el único padre terrenal que tengo gracias a Dios, eres tú, y para mí , tu mayor grandeza era esa paternidad maravillosa que Dios te regaló en tu alma. 

Amelibia

Me encanta que seas mi padre, me encanta que lo seas por los siglos de los siglos, porque sé que el Señor hace que las personas a las que realmente hemos querido en esta tierra, a las personas que ha elegido como colaboradores necesarios para regalarnos la vida en su nombre, nos va a mantener eternamente unidos en su Amor. 

Aquí estamos mamá y yo, echándote de menos, pero gracias a Dios, tenemos paz, te recordamos cada día papá, pero tenemos paz.

La verdad, papá, es que no me apetecía nada escribir algo, pero tú que eres tan persistente …has estado llamando a mi alma para que lo haga, no sé muy bien por qué, pero quieres que lo haga. 

A veces no ha sido fácil ser tu hija, a veces ser la hija del cura no ha sido fácil. 

No sé si esto lo podrán leer hijos de sacerdotes secularizados como yo. No sé si ellos habrán tenido las experiencias que he podido tener yo en este sentido. Pero sí creo que los hijos de las personas que han tenido esta vivencia, hemos aprendido en carne propia la lucha por intentar ser consecuentes, respetuosos con la ley, y valientes para no llevar una doble vida. 

Gracias por haber sido un padre juguetón y cariñoso; gracias porque siempre dejabas lo que tuvieras para atenderme a mí; gracias por ser un incansable estudioso, un intelectual que ha predicado con el ejemplo de trabajo constante. Papá, moriste con las botas puestas.

Esa constancia tuya férrea, esa fuerza de voluntad a prueba de bombas, ese cariño tan profundo hacia tus nietos, hacia tus amigos, hacia toda tu familia es tu mayor legado

Josemari Lorenzo Amelibia

Desde el cielo ayúdanos, a los que te conocimos y a los que no, a afrontar las dificultades en la vida de cara al

Señor, diciendo siempre sí el Señor , siempre sí a Él, al único Dios, al único Rey. 

Como decía San Juan de la cruz, al atardecer de la vida nos examinarán en el amor. Tu, papá, has sacado matrícula de honor, porque el amor ha sido la brújula de tu vida, el amor a Dios, y el amor a los hijos de Dios, fueran o no personas que a ti te quisieran. 

Te fuiste con Paz, casi como dormido, sin hacer ruido, y te fuiste en casa, como tú querías. 

Tu, papá, ya llegaste a la meta, al cielo. Ahora tenemos los demás que continuar en este afán, ayúdanos tú desde allí que estás con el Señor, que estás con nuestra santísima Madre la Virgen María, ayúdanos a escoger siempre el camino estrecho, que es el que lleva a Dios. 

Cuando las fuerzas me falten, papá, tira de mí por favor, que ya conoces cómo soy, y aunque no me apetece mucho que seas tan insistente conmigo, si crees que lo debes ser, hazlo, por favor

Confío en ti, papá, confío en ti, papá, ayúdanos a servir al Señor en este mundo hasta que Él nos lleve junto a su Gloria. 

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