Padre Alfaro, misionero: "Tengo la inspiración del Señor en mi corazón de no quedarme en España a estirar la patita, sino que quiero ir a morir a Nepal"
El misionero que así habla es el escolapio padre José Alfaro, que, a su 89 años, tiene muy claro el sentido de su misión: vivir y morir con los suyos, aunque, a veces, para hablarles de Cristo, tenga que darles antes un caramelo
"Yo tengo la inspiración del Señor en mi corazón de no quedarme aquí en España a estirar la patita, sino que quiero ir a morir allá a Nepal, porque estoy muy contento y soy muy feliz haciendo lo que el Espíritu Santo me está inspirando". El misionero que así habla es el escolapio padre José Alfaro, que, a su 89 años, tiene muy claro el sentido de su misión: vivir y morir con los suyos, aunque, a veces, para hablarles de Cristo, tenga que darles antes un caramelo. A España viene a pedir, porque toda ayuda es poca en un país tan pobre. Y la Fundación Mensajeros de la Paz le viene ayudando desde 2017. Primero, para construir escuela y letrinas. Ahora, para alimentación o para su sueño de levantar una residencia para niños abandonados por sus padres que se suicidan por no poder pagar sus deudas.
¿Viene de visita o a quedarse?
Yo tengo la inspiración del Señor en mi corazón de no quedarme aquí en España a estirar la patita, sino que quiero ir a morir allá a Nepal, porque estoy muy contento y soy muy feliz haciendo lo que el Espíritu Santo me está inspirando.
Le queda mucha labor por hacer, ¿verdad?
Fíjate en este cuadernito que te muestro. Aquí hay 855 proyectos, mini proyectos y grandes proyectos. Lo que estoy haciendo ahora, que me llena de alegría, son dos proyectos, aparte de lo que luego traigo. Son dos proyectos fabulosos. Uno es dar de comer todos los meses a 200 familias. Tengo un cura, que es muy amigo mío, que conoce a las familias y cuál es la situación en que se encuentran. Y él me dice a quién hay que ayudar. Y tengo un vecino también muy majo y muy honesto, que me ayuda con otras 100. El cura me ayuda con 100 familias y este otro me ayuda con otras 100.
Bueno, ese es uno de los proyectos últimos que me gusta mucho, porque hay mucha pobreza en aquellas montañas. No estoy en la capital, estoy en una gila, una parte de una provincia. Como soy escolapio, al otro proyecto le he puesto el nombre de Calasánz, porque del obispo abajo nadie conoce quién fue San José de Calasánz. Y por eso voy a hacer, estoy haciendo una gran estatua en Calcuta, en la India, y me la están trayendo a donde estoy trabajando, para que bendiga el orfanato.
¿Está construyendo un orfanato?
Tres edificios, uno para niñas, otro para niños y otro para el staff, o sea los que están al tanto de los chicos y chicas. Resulta que ahí en el lugar donde estoy hay muchos suicidios.
¿Por qué?
La gente es muy pobre. Todo el mundo en Nepal es agrícola, o sea trabaja mucho la tierra. Los pobres sacan la semilla y el fertilizante, lo sacan a cuenta, es decir, con la esperanza de que van a tener una cosecha formidable y con lo que saquen van a poder pagar lo que han sacado. Pero cuando la cosecha es muy pobre, cuando no hay agua, cuando el monzón es pobre, pues no tienen para pagar. Y entonces, como dice Mafalda, el tebeo argentino, se bajan del tren, del tren de la vida. Y se cuelgan. Se cuelgan los dos: el padre y la madre. Y también hay muchas separaciones por causas materiales. Y ese es el motivo por el que estoy haciendo ese orfanato para esos niños, que son muy pobres o que se han quedado sin padres, ¿me entiendes?
Padre, lo que recibe de la Fundación Mensajeros de la Paz, ¿qué le supone a usted?
Mensajeros de la Paz suele ayudarme a principio de año y por Navidad. Por eso he venido aquí, para que no dejen de ayudarme, porque lo que estamos haciendo es fabuloso. Otros harán otras cosas más llamativas o más hermosas. Pero este orfanato va a ser formidable y un ejemplo para todos. Porque hay orfanatos privados, pero piden a las familias (a los abuelos, a los tíos) piden dinero para cuidar a los niños. Pero en vez de cuidarlos bien, se guardan el dinero en el bolsillo, ¿comprendes?
Roban a los pobres
Nepal, ya sabes, es uno de los países más corrompidos del mundo. Desde arriba, desde los políticos hasta abajo. Los chicos no tienen valores, valores morales. No han sido enseñados en sus casas. No saben decir gracias. No saben... No saben decir buenos días. No, nada de eso. Han aprendido a mentir para defenderse. ¿Me entiendes? Y a robar. Y así, así viven. Y es una pena.
¿Puede predicar?
Aunque la constitución de Nepal es laica, todos pueden vivir su propia religión. Sin embargo, hay que tener cuidado. Si le dicen al gobierno que tú estás predicando el evangelio, te mandan fuera, porque el hacer propaganda de la propia religión no está permitido. Entonces, yo les doy un caramelo y les enseño a santiguarse: Pita aniputera anipavitra ma konauma. Amén.