Un paseo con el nuncio Piero Pioppo por la Tarragona de Santa Tecla
El italiano recorre a pie el centro histórico desde el Palacio Arzobispal, participa en el oficio de la Catedral y se adentra después en la Tarragona romana
Tarragona ha vivido este 23 de septiembre una de esas escenas que permiten contemplar la ciudad desde una perspectiva diferente. En la jornada grande de Santa Tecla, el nuncio apostólico en España y Andorra, Piero Pioppo, ha salido a primera hora a pie desde el Palacio Arzobispal camino de la catedral. Sin grandes formalidades y en contacto directo con la calle, el representante del papa León XIV se ha dejado acompañar por el pulso de la ciudad, saludando a aquellos con quienes se encontraba y mostrando un interés constante por todo lo que sucedía a su alrededor.
Desde los primeros pasos ha quedado patente esta voluntad de acercamiento. Pioppo se ha interesado incluso por la vida pastoral de la archidiócesis. Al encontrarse con alguno de los canónigos, ha preguntado si es también rector de alguna parroquia de Tarragona. Una pregunta aparentemente sencilla, pero reveladora de una mirada que no se ha detenido en los cargos o las instituciones, sino que ha buscado poner rostro a quienes forman parte de la vida cotidiana de la Iglesia tarraconense.
El paseo se ha convertido pronto en una sucesión de pequeños encuentros. El nuncio ha saludado a vecinos, trabajadores y personas con quienes se cruzaba. También se ha detenido con la brigada municipal que trabajaba junto al Palacio Arzobispal y con los técnicos que preparaban el espacio habilitado para el lanzamiento de la pirotecnia. En medio del bullicio propio de una ciudad que se prepara para su gran jornada festiva, Pioppo ha querido saber qué estaban haciendo y compartir unos instantes con ellos.
También ha habido espacio para la espontaneidad. Al encontrarse con una madre acompañada de sus hijas, el nuncio les ha preguntado si alguna se llamaba Tecla. "Me llamo Claudia", ha respondido una de las niñas. Una escena mínima, casi doméstica, que encaja con el tono de una mañana en la que Pioppo ha recorrido Tarragona no como quien simplemente atraviesa una ciudad, sino como quien desea conocerla.
Al llegar al Pla de la Seu, el nuncio ha levantado la mirada hacia la catedral. Su primera impresión ha sido que el templo parecía más pequeño de lo que realmente es. La perspectiva cambia al acercarse a las puertas, donde la amplitud del espacio y la multitud reunida ofrecen una dimensión diferente. Allí, además, se desplegaba otra de las imágenes más propias de Tarragona: varias collas castelleras esperaban ante el templo.
Uno de los canónigos le ha explicado que los Xiquets de Tarragona cumplen este año cien años. Pioppo se ha interesado por la efeméride y ha preguntado a los propios castellers. Uno de ellos, con la ironía de quien sabe que se encuentra ante una pregunta que exige una respuesta ingeniosa, ha contestado: "No, yo tengo 26". La ocurrencia ha arrancado sonrisas y ha contribuido, una vez más, a rebajar la distancia entre el visitante y la ciudad que lo acogía.
San Fructuoso, antes de Santa Tecla
A las puertas de la catedral le esperaba el Cabildo, junto con los sacerdotes que han concelebrado el oficio de Santa Tecla. Antes de entrar en la celebración, sin embargo, Pioppo y el arzobispo de Tarragona, Joan Planellas, han hecho una primera parada especialmente significativa en la capilla de San Fructuoso. Allí han conversado durante un buen rato sobre el santo mártir tarraconense y sobre sus vínculos con Italia, tierra de origen del nuncio.
La conversación sobre Fructuoso ha servido como pórtico a una celebración en la que Pioppo ha querido mirar hacia la larga tradición cristiana de Tarragona. En su homilía ha evocado la historia apostólica de la ciudad y la figura de Santa Tecla, a quien ha presentado como "personificación viviente de la doctrina predicada por San Pablo". También ha recordado la llegada a Tarragona, en 1321, del relicario del brazo de la patrona, convertido desde entonces en uno de los signos más destacados de su veneración.
Pero el nuncio no ha planteado la fiesta únicamente como memoria. Su homilía ha trazado también una llamada a la fidelidad cristiana en el presente. A partir de las lecturas proclamadas, ha hablado de vigilancia, perseverancia y esperanza, y de la necesidad de no instalarse en el conformismo. La fe, en sus palabras, "no es solamente una herencia recibida, sino un don que debe ser acogido, celebrado y transmitido".
Bienvenida en nombre de toda la archidiócesis
En la catedral, el arzobispo Joan Planellas ha dado la bienvenida al nuncio en nombre de toda la Archidiócesis de Tarragona. Ha subrayado que su presencia "honra y alegra profundamente" a la Iglesia tarraconense y ha agradecido que haya querido compartir la solemnidad de Santa Tecla, patrona de la catedral y de la ciudad.
Planellas ha situado la visita de Pioppo en el contexto del reciente viaje apostólico de León XIV a Cataluña. "Usted viene como representante del Santo Padre, el papa León XIV, y hace presente de una manera particular entre nosotros su cercanía, su comunión y su solicitud por todas las Iglesias", ha señalado. El arzobispo ha querido que la visita del nuncio fuera también una ocasión para hacer llegar al pontífice el afecto y la oración de la Iglesia de Tarragona.
Planellas ha vinculado asimismo la fiesta de Santa Tecla con la transmisión de la fe. "Santa Tecla nos recuerda que la fe no es simplemente una herencia que conservamos, sino un don que recibimos, que celebramos y que estamos llamados a transmitir", ha afirmado. Y ha cerrado su saludo con una expresión de acogida particularmente cálida: "Esta es vuestra casa".
Durante el oficio, Pioppo ha hablado ampliamente en catalán, un detalle que no ha pasado inadvertido entre los asistentes. Su presencia y su intervención han reforzado la dimensión universal de una celebración profundamente arraigada en la identidad religiosa y ciudadana de Tarragona.
En su homilía, el nuncio ha recuperado, además, una idea expresada recientemente por León XIV: la Iglesia no puede permanecer como espectadora ante lo que sucede en el mundo, sino que está llamada a escuchar, dejarse interpelar e implicarse. Pioppo ha trasladado esta llamada a la celebración de Santa Tecla, invitando a vivir la fe desde la cercanía, la fraternidad y la responsabilidad hacia los demás.
Al terminar el oficio se ha producido otra escena espontánea. El coro de los Amigos de la Catedral, formado por cerca de medio centenar de miembros, ha dedicado un aplauso improvisado al nuncio. Entre sus integrantes se ha comentado después que Pioppo les ha pedido que cuidaran bien aquel templo. Los saludos y las conversaciones han continuado más tarde en italiano y castellano, ya en un ambiente más distendido.
De la catedral a la Tarragona romana
La jornada no ha terminado en el interior de la catedral. Pioppo ha continuado después su recorrido por algunos de los espacios más emblemáticos de la Tarragona romana, caminando por el centro histórico mientras la ciudad continuaba inmersa en la celebración de Santa Tecla. A su alrededor se mezclaban vecinos, turistas, curiosos y grupos vinculados a la fiesta. La imagen resultaba singular: un nuncio apostólico recorriendo a pie una ciudad que celebraba su día grande.
En el entorno del Circo romano se hablaba de cuadrigas mientras la Guardia Urbana facilitaba el paso de los peatones. El patrimonio romano aparecía así integrado en la vida cotidiana de una Tarragona en fiestas, donde las piedras de Tarraco conviven con las tradiciones y los ritmos de la ciudad contemporánea.
La caminata lo ha llevado también hasta las proximidades del Anfiteatro. Allí, a pocos metros del monumento, Planellas le ha explicado brevemente su historia y ambos han rezado. El Mediterráneo se abría al fondo. Y el mar ha dado pie a otra conversación sobre Gaudí: el arzobispo ha explicado al nuncio la importancia que tuvo para el arquitecto y la influencia de esta luz mediterránea en su mirada y en su obra.
En las vistas sobre el mar, Pioppo ha vuelto a mezclarse con los visitantes y ha accedido a fotografiarse con algunos turistas. Poco después, al encontrarse con un matrimonio que llevaba un bebé, se ha interesado por el pequeño y ha preguntado cómo se llamaba. "¿Mario? Así se llamaba un tío mío", ha dicho al escuchar la respuesta.
Minutos después de reclamar en la catedral una Iglesia que sepa escuchar, dejarse interpelar e implicarse en la realidad, Pioppo ha recorrido las calles desde esa misma proximidad: preguntando, escuchando, saludando y deteniéndose ante aquello que encontraba. La visita institucional se ha convertido también en un paseo por la ciudad real, la que este 23 de septiembre ha salido a la calle para celebrar a su patrona.
La visita del nuncio continuará este jueves, 24 de septiembre, con un recorrido por el Museo Diocesano y por la prisión de Tarragona. Será la segunda jornada de una presencia que, en su primer día, ha tenido como escenario el corazón de Tarragona: la Catedral, la Parte Alta, los vestigios de la antigua Tarraco y las calles por las que, entre vecinos y visitantes, Santa Tecla ha vuelto a reunir a toda la ciudad.