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Ramón Ibeas: “La imagen de los obispos españoles es un desastre (...). El caso de Ceuta demuestra que no todo el mundo vale para obispo”

Ramón Ibeas es uno de los ‘históricos’ de Pax Romana, que este fin de semana celebra en Egino (Álava) el IX foro de intelectuales y profesionales católicos bajo el lema: "Magnifica humanitas Caminar en un mundo en cambio”. Una opción que nace desde el convencimiento de que la Doctrina Social de la Iglesia “te lleva a contemplar todos los líos sociales desde la luz del Evangelio”. Algo que, confiesa, “suele ser complicado”

Ramón Ibeas, en RD

Pax Romana, un movimiento que surge tras la primera Guerra Mundial, con una serie de intelectuales. El fracaso de la II Guerra Mundial convierte el movimiento en un grupo internacional de intelectuales cristianos, entre los que aparecen De Gasperi o Schuman. “En España, nos pilla en el franquismo. De la mano de Ruiz Jiménez la primera Pax Romana española es de tendencia franquista, y cuando Ruiz Jiménez rompe con el régimen, Pax Romana también lo hace, pero a la vez se rompe”, explica Ramón Ibeas en conversación con RD. “Por un lado, quedan los propagandistas en torno a Cardenal Herrera, y del otro, mis antecesores, que giran hacia un movimiento que tiene su sede en Suiza”.

Tras el Concilio, con “papados muy fuertes” y, en ocasiones, como en el caso de Juan Pablo II, “con una conflictividad con los movimientos de izquierdas”, el “invierno del Concilio”, se vivió un “período complicado”. En la actualidad, con Francisco y con León XIV “vivimos una etapa de expansión desde el CELAM, con una opción preferencial por los pobres, opción por la justicia o el movimiento indígena”. Una “ebullición” que se ve en América o Asia, pero que en Europa sigue un ritmo diferente.

Algunos lo han llamado “giro católico”, en Francia se denomina como “des-secularización” pero, que según Ibeas, “pueden tener interpretacones que supondrían un giro de 180 grados”.

“Para mí hay tres cuestiones clave. Por una parte, hay que entender cómo tanto Francisco como León XIV tienen tan buena imagen, mientras que la de los obispos españoles es un desastre”.  En segundo lugar, “vemos una dinámica de vuelta a lo espiritual, pero que no creo sea una vuelta a una religiosidad perdida, porque sociológicamente hemos cambiado”. Y, finalmente, admitir “que se ha roto la cadena de transmisión”.

Para Ibeas, “nosotros somos hijos, fundamentalmente, de católicos cristianos, aunque lo fuese por costumbre. Hemos oído hablar de Dios, de Jesucristo, nos hemos acercado a los textos. Pero ahora hay una generación que, si le preguntas por Nehemías, te va a preguntar que en qué equipo jugó”.

Ibeas considera que “hay que enfocar bien el debate social, donde no está en discusión las verdades últimas del Evangelio. Nadie va a apostar por la injusticia como proyecto político. La cuestión es cómo tratamos el tema de la justicia, en cuestiones de migración, de vivienda….”.

Ramón Ibeas

Y que se hace difícil con el clima polarizador actual. “Vamos a gritos”, lamenta. “Estamos más pendientes de la Audiencia Nacional y del Supremo que de lo que pasa en el Parlamento, donde no pasa nada más más que broncas. No hay debate, y es triste”. A eso se suma el ascenso de la ultraderecha. Ramón Ibeas es optimista: “En Europa tenemos una inmensa ventaja, el entramado jurídico es lo suficientemente serio como para no permitir que, aunque gobernasen las extremas derechas en toda Europa y tuviesen mayoría en el Parlamento, no sucediera lo que pasó en la década de los años 30 con el Partido Nacional Socialista en Alemania”.

En cuanto al silencio de la Iglesia en temas como Ceuta o la vivienda, Ibeas apunta un diagnóstico: “En la Iglesia española Rouco todavía está muy presente, y se encuentra a la expectativa”. ¿De qué? “Probablemente de los movimientos de León XIV. La Iglesia española está en una situación precaria en cuanto a nombramientos episcopales. Casi el 25% de las diócesis están sin obispo o con obispos que van a salir por edad”. Y éste, en su opinión, “es un movimiento político”.

“Otra cosa es que la Iglesia, ante situaciones como las de Ceuta, más allá de sus problemas internos, tiene que defender el mensaje de Jesús de Nazaret. Y en eso sí que ha tenido una intensidad muy baja (…). Eso demuestra que no todo el mundo vale para obispo”.

El encuentro de Egino prestará especial atención a Magnifica Humanitas, una encíclica que supone “una cosmovisión global” que “pone los puntos sobre las íes”. “Roma lleva tiempo hablando con los que están produciendo la inteligencia artificial, puede tener que ver con la decisión anunciada en torno al parar la cuestión de momento”, reflexiona, instando a Trump, pero también a China, a no “minimizar lo humano”. “Estamos jugando todos la misma partida con distintos intereses”.

Sobre Leó XIV, Ramón Ibeas destaca que ya en Chiclayo “era conocido por sus feligreses como un buen obispo”, lo que “da pie a pensar que sea un buen Papa”. A diferencia de Francisco, ve a Prevost como “un Papa de un perfil distinto, mucho más académico, y que lógicamente no va a hacer el mismo discurso”.

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