Hazte socio/a
Última hora:
Primer aniversario de la elección de León XIV

Qué desigualdad tan injusta y tan grande y grave reflejada por un crucero de lujo

Llevamos unos cuantos días, que parece que en televisión, en la radio y en las redes sociales el barco del virus Hantavirus, llamado MV Hondius, tiene la exclusiva absoluta.

Es un crucero de alojamiento de lujo y expediciones de alta gama, para 170 pasajeros repartidos en 80 camarotes, seis de ellos suites con balcón privado; un casco reforzado para el hielo y tarifas de entre 14.000 y 42.000 euros por persona, especializado en viajes polares y exclusivos a zonas remotas como la Antártida, que sufrió un brote de hantavirus, que hasta ahora causó tres muertos y ocho contagios. En él viajaban 88 cruceristas y 59 tripulantes.

Para atender al total de 88 cruceristas de lujo y 59 tripulantes se han coordinado 23 países por medio de la UE y la OMS, un dispositivo sin precedentes para atender a un total de 147 personas y evitar la propagación del virus, incluidos aviones totalmente medicalizados, ambulancias, unidades hospitalarias especializadas en aislamiento de alto nival para recibir a los españoles repatriados del Crucero, como el Hospital Central de la Defensa Gómez Hulla, el Carlos III de Madrid, el Clínic de Barcelona, el Virgen del Rocío de Sevilla, el de la Candelaria de Tenerife, o el de Donostia en San Sebastián.

Nos parece muy bien que se atenda a esas personas y se evite el contagio de un virus que puede causar mucho daño, pero eso nos lleva, incluso sin pensarlo más, a comparar el derroche sin límite de medios dedicados a esos 147 lujosos ciudadanos, mientras muchos miles  y miles de personas, tanto a más dignas que ellos, y sin duda infinitamente más necesitadas, carecen de los medios más elementales para atender su salud o curarse de enfermedades curables, pero que sin poder curarse, mueren sin pena ni gloria. Esto es una clamorosa injusticia, una desigualdad insoportable, una afrenta cruel e inhumana contra los empobrecidos de la tierra, como le pasó a Jesucristo, que siendo justo y que pasó haciendo el bien, curando toda enfermedad y toda dolencia del pueblo, soportó el peor y más cruel trato inhumano que se puede infligir a una persona.

Pensemos en los más de 26 millones de emigrantes africanos que han huido de sus respectivos países, acuciados por la extrema pobreza y la impotencia total de poder mejorar sus condiciones vida sin emigrar.

Pensemos, por ejemplo, en las 7904 personas que murieron o desaparecieron en 2025 en las rutas migratorias hacia Europa, siendo la del Mediterráneo la más mortífera (Fuente: OIM). El crucero viene precisamente hacia las Canarias, pues bien, la ruta canaria registró al menos 1200 muertes documentadas en 2025.

Pensemos también en que más de 7 millones de africanos aun carecen de los servicios sanitarios más esenciales, y en que el conjunto del Continente tiene menos de 2 médicos por cada 10.000 habitantes, y algunos países tienen menos de una cama por cada 100.000 habitantes.

Pensemos en que, a fecha de 2026, 6,7 millones de niños africanos aun no han recibido ni una sola dosis de las vacunas rutinarias básicas, y 9,5 millones solo vacunación parcial, y a nivel mundial hay más de 15 millones de niños considerados “cero dosis”, por no haber recibido aun ni una sola vacunación (Fuente: OMS, UNICEF). De hecho unos 500.000 niños menores de 5 años mueren cada año en África por falta de vacunas (Fuente: la UA).

Tanta injusticia, tanta desigualdad, tanta diferencia de trato a favor de unos pocos frente a millones que carecen de todo, no es de recibo, es una vergüenza. El mundo no puede seguir así, tanto para tan pocos, y tan poco para tantos.Tenemos que cambiar este mundo. Así no hay un futuro mínimamente digno para la humanidad. Tenemos infinita necesidad de que se acaben los ricos para que se acaben los empobrecidos. Tenemos infinita necesidad de que se acaben los pocos que lo tienen casi todo para que se acaben los muchos que no tienen casi nada. Tener fe en Jesucristo, es seguirlo para hacer en este mundo lo que El hizo. Así seremos todos más felices. Ánimo, hermanos y hermanas para luchar sin parar por un mundo mejor.

Gijón, 10 de mayo de 2026

También te puede interesar

Lo último