¿Una esperanza mayor? Joan Calvin Palomares
Ni una gota
Cuando imaginamos una vida plena, nuestra fantasía imagina un cuerpo capaz de caminar, capaz de hablar con claridad, capaz de pensar con rapidez o capaz de vivir sin demasiada ayuda: un cuerpo capaz. El capacitismo aparece cuando esas capacidades imponen la medida de valor de una persona.
La disability theology, como campo plural de reflexión teológica, escucha las experiencias de las personas con discapacidad y se pregunta en qué medida el capacitismo no ha penetrado en las ideas de comunidad, esperanza o salvación.
Yo creo que, siendo Dios bueno, cualquier esperanza que imaginemos siempre se quedará corta respecto a la bondad que nos espera. Y desde esta imaginación profética, me pregunto si las fantasías capacitistas son realmente malévolas o violentas. ¿Qué hay de malo en imaginar un paraíso sin discapacidad? Quizá solo son insuficientes, quizá solo son fantasías que no están, a mi entender, a la altura del Evangelio.
Donde la resurrección (¡¿como si yo sí pudiese decir palabras a la altura de esta esperanza!?) nos muestra que en la ausencia se da la presencia, como cuando Jesús le dice a María: "No me toques", tocándola. ¿Qué nos dice esto? ¿No está en la finitud la vida? En nuestras heridas, en las cicatrices de nuestros cuerpos, en nuestras dependencias, en nuestras contradicciones. En lo roto y silenciado, por tiempos olvidados.
Yo creo que sí hay una imaginación más amplia en bondades que la de un futuro sin discapacidad, donde se reconozca la vida plena y la sabiduría de nuestras incapacidades. Y cuando Dios nos reúna a todos, ¿no sabrá dar lugar al amor de los que sintieron en sus cuerpos caricias sin sentir su cuerpo? ¿No sabrá dar lugar a las palabras de amor de aquellos que recitaron poemas sin poder hablar? ¿No sabrá dar lugar a las visiones de aquellos que vieron la belleza de este mundo siendo ciegos? ¿No sabrá darles lugar a quienes necesitaron más tiempo para pensar palabras de amor?
Yo no estoy en contra de las fantasías capacitistas y de los futuros sin discapacidad. Solo creo en una esperanza mayor, en la que no se derramará en vano ninguna gota de sabiduría, ninguna gota de amor.
Joan Calvin Palomares se ha formado en Filosofía y Teología. Su recorrido ha atravesado también las Bellas Artes y la Enfermería, ámbitos que siguen marcando su manera de pensar y crear. Actualmente desarrolla su investigación doctoral sobre hermenéutica crítica a favor de la diferencia en la Universidad Pontificia Comillas, donde también imparte docencia en Filosofía Antigua y Medieval. Forma parte de Hercritia Latinidad, desde donde participa en la organización de congresos y espacios de pensamiento. Le interesan especialmente las artes y la salud-enfermedad, allí donde se cruzan con preguntas políticas, estéticas y ontológicas. Su trabajo está orientado a pensar la diferencia como lugar de interpretación, creación y saber.