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Venezuela: Cristo y Goebbels

El presentte articulo nos abre la puerta del entendimiento con hechos y con inteligencia de lo que sucede en Venezuela.

La imagen del pueblo calentado por los grandes sacerdotes para que Barabas sea liberado y Jesus condenado no es fortuita.

A lo que se dedica el cardenal Porras uno puede pensar a esa imagen de un pueblo calentado por sus grandes sacerdotes para deshacerse de un regimen que no les gusta. En una carta del papa al Cardenal el P Papa lo anima en su solidaridad con su pueblo que sufre.

Como historiador no deja escapar lo que pertenece a la historia y lo dice con racionalidad y sin pasión.

Prefiero dejarlos con el autor y su mensaje relacionado al caso de Venezuela.

Nacho Dueñas, 07-enero-2021

Por Nacho Dueñas, cantautor e historiador

Introducción:

Veinte siglos más tarde del episodio de la condena y crucifixión de Cristo, es muy fácil observar la falta de lucidez de la gente que, agolpada en el atrio del palacio de Poncio Pilatos, gritaba, convencida: “¡Crucifícalo!”. Para ellos, no había ninguna duda de que el malhechor era Jesús y Barrabás alguien merecedor de la libertad. ¿O no?

Es más, estamos seguros de que se trataba de chusma inculta e iletrada y sabemos que nosotros no hubiésemos participado de tal linchamiento popular. Incluso, si en ese tiempo se pudiese apretar un botoncito y ver todos los datos, fuentes y argumentos del proceso a Jesús, con mucha más razón no nos hubiésemos dejado llevar por la histeria de tal chusma… Ciertamente, somos cultos, críticos e ilustrados, y antes de arrastrarnos por la corriente, utilizamos nuestra inteligencia… ¿O no?

Sin embargo, con respecto al tema de Venezuela, veinte siglos más tarde, de nada sirven nuestras lecturas, reflexiones, inteligencia, títulos, etc., a la hora de discernir, lo cual nos asemeja a la histeria de esa chusma inculta e iletrada que confundió al malhechor con el bienhechor (Barrabás y Cristo). Con una diferencia: hoy sí contamos con la posibilidad de apretar un botoncito y ver todos los datos, fuentes y argumentos del proceso a Venezuela. Se llama Internet. ¿O no?

Hipótesis:

Venezuela no es Cristo pero, en consonancia con los valores de Cristo, tiene un proyecto humanista, anti-imperialista y a favor de la lucha contra la pobreza y los derechos humanos. Y lo aplica con muchísimo acierto y algunos errores.

No obstante, tiene un problema mayor: el petróleo. El hecho de contar con las mayores reservas certificadas del mundo. Y, sencillamente, quien lo domine, dominará la economía mundial, al menos mientras ésta dependa del oro negro, lo cual va para largo. Y EEUU, que tiene cerca del 3% de la población humana, consume en torno al 40% de los recursos del planeta. Cualquiera que observe un mapa verá la de dinero que se ahorraría dicha potencia en el traslado del petróleo, si atiende a la diferencia de distancia entre el Caribe y Norteamérica y entre el estrecho de Ormuz y Norteamérica. Además, quien se apropie de él, se apropiará no solo del consumo sino del negocio. Basta ver el mapa de las intervenciones de EEUU en los últimos 30 años y hacer el seguimiento de los recursos de los que se quiere apropiar.

Ahora bien, la potencia estadounidense sabe que la opinión pública no le va a permitir tan fácilmente robar a otro país sus recursos. Y, entonces, ¿qué hace? Engañarla. ¿Cómo? Mediante los medios de comunicación. Así, el 95% de dichos medios (Fox, CNN, Clarín, Radio Caracas, Prisa, Antena 3…), pertenece, directa o indirectamente, a un grupo de multimillonarios (Murdoch, Turner, Cisneros, Berlusconi…) conectado con el poder financiero y petrolero mundial (Texaco-Chevron, Chase Manhattan Bank…).

De este modo, mediante la técnica del nazi Josep Goebbels, que decía que “una mentira descabellada mil veces repetida se transforma en una verdad indiscutible para la gente”, se nos logra crear lo que el sociólogo Carlos Elías Pérez denomina “lobotomía intelectual” en su libro Telebasura y periodismo, lo que conllevaría a tener la total convicción de que el culpable de la II Guerra Mundial fue Gandhi y no Hitler. O que hace 20 siglos había que crucificar a Cristo y no a Barrabás.

No ha resultado de gran utilidad que el periodista Pascual Serrano, en su libro Desinformación. Cómo los medios ocultan el mundo, desmontase documentalmente las mentiras que contra Venezuela (y varios países más) propala la prensa mundial. Ni que el sociólogo Ignacio Ramonet afirmase que contra el país caribeño se han roto todos los límites éticos del periodismo. O que el investigador Fernando Casado, en su libro Antiperiodistas, haya publicado la confesión de algunos periodistas de élite de la gran prensa mundial, acerca de la manipulación mediática que aplican a Venezuela. Sencillamente, la gente culta, esa que sabe que no mandaría crucificar a Cristo, ha hecho mayor dogma de fe de la maldad del gobierno venezolano que los católicos con respecto a la Santísima Trinidad. Y es que está claro que la culpa del estallido de la II Guerra Mundial la tiene el Mahatma Gandhi…Y eso que hoy sí tenemos un botoncito (Internet) que solo ir pulsando crítica y creativamente nos proporciona todo tipo de datos, fuentes y argumentos… ¿O no?

Hechos:

Todo lo que se expone a continuación es fácilmente verificable si se usa ese botoncito y se buscan las fuentes solventes (autores, organismos internacionales…). Sólo se requiere algo de tiempo, el beneficio de la duda, y la utilización del “ateísmo procedimental” (o el hecho de reconocer que nuestra verdad de fe sobre Venezuela puede estar errada a causa de la antes citada “lobotomía intelectual”). Invito, pues, a leer, a pensar y a buscar en Internet (el botoncito) las fuentes de lo que se afirma a continuación:

  1. “Las elecciones en Venezuela son fraudulentas”:
  1. “Guaidó es el legítimo presidente de Venezuela, y lo apoya la comunidad internacional
  1. El chavismo ha reprimido a la Asamblea, que ganó las elecciones de 2015
  1. Maduro ha arruinado Venezuela:
  1. Con Hugo Chávez comenzó la ruina de Venezuela:
  1. Venezuela tiene un gobierno altamente represivo.

Se debe reconocer que esta afirmación no es falsa, pero está descontextualizada, y se usa como excusa con el fin de pedir la intervención del Tribunal Penal Internacional para investigar presuntos delitos de lesa humanidad, como solicita Amnistía Internacional. Contextualicemos:

Conclusiones:

Epílogo:

¿De verdad que los que gritaron en contra de Cristo no sabían lo que hacían? Cierto. No existía el botoncito. ¿De verdad que nosotros no hubiésemos actuado así? Pues hoy, sí hay botoncito. ¿Y acaso lo usamos con Venezuela? Sería bueno aplicar la máxima de Pío Baroja, acerca de “no engañar ni engañarnos”, con respecto a nuestra lucidez interpretativa de la realidad política. Y recordar cómo el rey Fernando VII adiestraba a sus ministros para que éstos respondiesen, tras la pregunta de rigor: “lejos de nosotros, señor, la funesta manía de pensar”.

Sería conveniente, además, no olvidar la máxima de Cristo, de que “la verdad os hará libres”. Porque si no, se impondrá el aforismo de Josep Goebbels, ministro de propaganda nazi, de que “una mentira descabellada mil veces repetida se transforma en una verdad indiscutible para la gente”. Y éste, a diferencia del nazareno, no trabajaba ni para la verdad ni para la libertad. A semejanza del imperio. A diferencia de Venezuela.

Gracias a todos ustedes por su lectura y su buena voluntad al servicio de la verdad que nos hace libres.

Fuente:https://www.atrio.org/2021/01/venezuela-cristo-y-goebbels/

Unas referencias

Carta de Oscar Fortin al Cardenal Porras

https://www.religiondigital.org/humanismo_de_jesus/Carta-cardenal-Baltazar-Porras_7_2299940001.html

Carta del Papa al cardenal Porras

https://www.religiondigital.org/humanismo_de_jesus/Carta-cardenal-Baltazar-Porras_7_2299940001.html

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