Dios mata a Dios: no lo entiendo.
Dos cosas me mueven a escribir esto, la una sumarme a los cuatro artículos anteriores donde apenas si salimos del mundo griego. Pues aquí tengo un personaje célebre, un tal Esquilo, que debió escribir según dicen una obra titulada Prometeo Encadenado. Está en PDF en internet.
¿La segunda? No me acuerdo. Pero da igual, seguimos con el tema de hace unos días referido a la Semana Santa: ¿hay quien se pueda tragar el que Dios mate a su propio Hijo, también Dios, para así salvar a los hombres de no se sabe qué delitos? Lo primero porque no era necesaria tal muerte, a pesar de que así nos lo han hecho creer desde pequeños: Abraham ya quedaba muy lejos; los sacrificios humanos parecen propios de gente salvaje como los mayas… Lo segundo porque la muerte de dioses ya es un tema manido e intragable.
¿Lo ven? Otra idea fija: ¿cómo es posible que todavía se mantengan credos que chocan contra nuestra mentalidad pero eran propios de pastores de tierras desérticas, o no, muy alejados incluso del inicio de nuestra era, la que dicen antes de Cristo?
Pero volvamos a esos tiempos “anteriores”. Todos saben, por supuesto porque aquí se lo hemos dicho, que “Cristos” anteriores a Cristo hubo muchos. No es cuestión de repetir la ristra, porque siempre vendrán los que digan que en modo alguno se parecen a Cristo. Pues cada uno con lo que quiera pensar.
Volviendo a Esquilo creo recordar que vivió ¡500 años antes de Cristo! ¿Pero cómo pudo describir al tal Cristo, bien entendido que no le dio tal nombre, sino Prometeo?
El pobre Prometeo, por ser bueno, fue castigado: les dio el fuego a los hombres (Jesús también, aunque en forma de hostia o de Espíritu Santo, que es el fuego divino) y Zeus se vengó de mala manera contra él. Alguien escribió lo que sigue sobre este drama, el sufrido por Prometeo, pero también alguien dirá que está describiendo a Jesús. En modo alguno, el comentarista habla de Prometeo:
≪Los espectadores del drama inconscientemente pasaban a formar parte de la escena; su héroe era su amigo, su bienhechor, su creador, su salvador....padecía los tormentos por la salvación de ellos; y por sus transgresiones e iniquidades el era herido v golpeado. Todos sus pecados recaían sobre el y !por sus latigazos ellos se salvaban! "Abusaban de él y lo afligían y el no abría la boca". La majestad de su silencio, mientras los ministros de un Dios ofendido lo clavaban de manos y pies en el monte Cáucaso, solo podía ser comparada con la modestia con que el relataba —mientras colgaba con los brazos extendidos en forma de cruz— sus servicios a la humanidad, que en pago le daba tan terrible crucifixión≫.
Pero lo dicho, Prometeo era un mito muchíiiiisimo tiempo anterior a Cristo. Lo que pasa es que hay gente muy imaginativa y que sabe escribir –o relatar bien—sobre los problemas del hombre, los eternos problemas del hombre, entre ellos la necesidad de un salvador, empleando figuras poéticas, metáforas, alegorías, etc.
Recuerdo ahora alguna lectura que hablaba de la admiración o el pasmo que sintieron los misioneros –siempre franciscanos— que arribaron al Nuevo Mundo y se toparon de cara con ciertas prácticas de las culturas precolombinas. Su cara de asombro… Pero voy a buscar y ahora vuelvo.
Hablaban los misioneros, franciscanos por supuesto, de un tal Bacab, un “salvador crucificado”. No sólo eso, encontraron también ¡crucifijos! ¿Cómo es que tenéis este objeto, vosotros, pecadores de Dios?, preguntaron.
Con su simplicidad a cuestas contestaron que ese artilugio, esa efigie, esa figura representaba a Bacab, que era hijo de dios, que el tirano Eopuco lo había mandado matar. Más todavía: que lo habían colocado en una viga de madera con los brazos estirados. ¡Madre de Dios, no puede ser cierto lo que me dicen!, dijo un franciscano que se convirtió a Bacab.
La interpretación, sea psicológica, antropológica o mística, tanto de Prometeo como de Bacab no me interesa en absoluto hoy. Me fijo en figuras antiquísimas anteriores a Cristo o imposibles de relacionar con Cristo. Hoy es Viernes Santo, hoy los cristianos matan a Jesús… ¿O a Prometeo? ¿O a Bacab?
Maten a quien maten, estarán personificando, con una figura de la antigüedad, algún sentimiento humano, alguna necesidad humana, alguna tragedia de los hombres… Y en la esquizofrénica representación, creen que así se liberan del mal que aqueja a la Humanidad. Esquizofrenia o escenificación de algún que otro mecanismo de defensa, como la proyección o la sublimación.
Pues muy bien. Otros viven igual sin tener que pasar por las horcas caudinas de someter su inteligencia a ritos y mitos del pasado. El Viernes Santo es un sublime mito que hace llorar a las mentes sensibles. Y eso está bien, porque el llorar libera.
Ah, leo que la figura del dios Bacab está representada en el “Códex Vaticanus” y en el “Códex Borgianus”. Seguro que si los consulto, no encuentro al tal Bacab. Pero no me voy a tomar el trabajo. Mejor me tomo un zurracapote con los amiguetes de Burgos en estos primaverales días (aunque este viento gélido…)de esta Semana Trágica.