¿Existe “lo misterioso”?

Humanismo sin credos
13 jun 2010 - 07:28

Se da por supuesto. ¡Tantos siglos “aleccionándonos” sobre los misterios como para no creer que existan! ¿Pero no será “el misterio” un concepto –o lo que sea— inducido?

Llevo días con esta idea rondándome la cabeza y tratando de descubrir algo misterioso con mi propio devenir vital, ver si algo se ha cruzado conmigo o me ha sucedido algún evento sin causa aparente o he tenido visión de alguna de esas rarezas en los últimos días.

A decir verdad no encuentro misterios por ninguna parte. ¡Y mira que he hecho examen de conciencia! Ni ahora ni antes.

Misterios misterios, lo que se dicen misterios, sólo encuentro en el entorno religioso; y son misterios porque dicen que lo son… Negados, dejan de serlo. Si nosotros mismos decimos que no los hay, desaparecen.

Previamente habría que definir qué se entiende por misterio, porque es un concepto tan multisémico y tan equívoco que, o nos ponemos de acuerdo, o no hay forma de aclararnos.

La mayor parte de las veces llamamos misterio a lo que no conocemos, a lo incomprendido a lo no conocido todavía. También se suele calificar de misterio a lo que es un secreto guardado por quienes tienen acceso a él. Asimismo cualquier verdad de fe, cualquier sacramento, es un misterio. Como lo es Dios.

Hablando con propiedad, el misterio añade un aliquid de prevención, un algo de temor, un recelo o aprensión a lo que resulta desconocido. La combinación de elementos incógnitos con aspectos emocionales -–sean de temor o recelo o bien de admiración, satisfacción o sensación placentera-- define lo que se entiende por misterio. Añádase a ello su vivencia sensitiva, tanto de la visión como de la audición. Más bien de la ausencia o negación de tales percepciones. Algunos añaden el "olor", aunque esto más bien se debe a una metanoia lingüística de la palabra "loor".

El lenguaje corriente utiliza la expresión “esto es un misterio” para cualquier cosa o situación de lo que a primera vista no hallamos las causas. ¿Por qué hay células que se desarrollan anárquicamente, por ejemplo, dando lugar a cánceres? Stricto sensu, nada de eso es misterioso. Es una forma de hablar.

El único recinto en el que abunda lo misterioso es el religioso. Religión Digital ofrece continuas pruebas de ello. Ninguna religión que se precie puede prescindir de "lo misterioso". Pero en cuanto uno abandona este hábitat, como un subir a la superficie desde el fondo de la gruta, desaparece, se diluye, pierte virtualidad.

Es una cosa comprobada que muchos prefieren vivir y desarrollarse en ese ámbito, en ese ecosistema donde nada es lo que es y se presupone todo. Y si el ambiente es oscuro y cavernoso, mejor que mejor. Se adivina lo que no se ve. Se presiente lo que no se siente.

¿Pero, vive uno pendiente o absorto por el misterio en su vida normal? En mi caso, no. De nuevo la realidad chocando con los sueños. Quizá el hombre no pueda vivir sin sueños…

Y eso es lo que achacan los “soñadores” a la ciencia, que rechaza la religión porque ésta se basa en el reconocimiento y propalación del misterio. Misterio asociado también al miedo y a la impotencia del conocimiento humano frente a la naturaleza.

Podríamos añadir más, como que el misterio nace de la incultura. Y no pueden reconocer lo que la razón dice, a saber, que si algo no se entiende o no se sabe “hoy” se podrá saber "mañana".

Hay otros que, obnubilados por el misterio que las religiones ofrecen pero sin aceptar la regulación que de él hacen, lo buscan en ideologías diversas. Aquello de la “vida plena”, “la sociedad emancipada”, “la sociedad justa e igualitaria”… Convierten tales ideas en una nueva fe, lo cual da pábulo, por contradictorio que parezca, a que las religiones se mantengan.

¿Qué decir? Pues ni más ni menos que las ideologías, de uno u otro signo, son también religiones. Y muchas de ellas peores. Deben ser defenestradas y alejadas de la vida. Ya hemos conocido y sufrido la experiencia de muchas de ellas, letales para la sociedad. No hay mejor ideología que la que no existe.

Los ejemplos más claros los hemos padecido en las ideologías "de líder" –fascismo, nazismo, incluso franquismo— o en ideas redentoras del proletariado. El marxismo como origen de regímenes degenerados. Ambas demostraron, sí, la persistencia de cierto concepto del misterio, incluso con su propio fracaso y a costa del desmoronamiento de la sociedad "liberada".

Dejo el asunto aquí retornando de nuevo a esa duda persistente: ¿vivo rodeado de misterios? ¿tienen relación con mi vida? ¿los necesito? Y si retorno a mi ayer, ¿cuántos misterios quedaron sin resolver o cuántos sobrevolaron mi mente?

Ninguno.

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