Hazte socio/a
Última hora:
Todo sobre el consistorio de cardenales, en RD

La religión y sus beneficios.

Muchos hacen la pregunta de si la religión ha sido beneficiosa para la humanidad o no. Aparte de que puede ser una pregunta capciosa, lo cierto es que no hay respuesta unívoca. Capciosa porque la religión es un “producto” humano más y no algo que viene de las esferas celestiales impregnando a los hombres de divinidad. Y la respuesta no puede ser unívoca porque la religión supone sociedad humana y corpus doctrinal a evangelizar.

Una observación hay que hacer para curarnos en salud cuando de preguntar por beneficios hablamos. Al hacerlo no prejuzgamos ni nos referimos a veracidad o autenticidad, conceptos éstos independientes del provecho que haya producido. Y en relación a su incardinación en el mundo, es preciso distinguir la doble faz presumible en lo que entendemos por Iglesia: ¿es una sociedad que incluye presencia en el mundo real, una sociedad humana más? ¿Es una sociedad cuyo objetivo único es la difusión de doctrina y dogmas?

Evidentemente sus prosélitos dirán que la religión ha traído al mundo más felicidad, más orden, más respeto, más sentido de la vida, más consuelo... que cualquier otro sistema posible. Nada de esto se puede rebatir, porque lo único que ha habido a lo largo de los siglos ha sido “religión” o, más exactamente, la religión ha estado “ahí” siempre. Ni un solo pueblo se ha visto libre de religiones, que sepamos. Por lo tanto, ha sido ésta la única forma, incluso política, rectora del ¿espíritu? de los pueblos.

No es del todo exacto lo que decimos: hemos conocido un único experimento de pueblo sin religión, el sistema comunista. A la vista está el resultado: millones y millones de personas sacrificadas en aras de, supuestamente, ideales proletarios; generalización de la pobreza; cercenamiento del estímulo personal; atraso; culto a la personalidad; endogamia del partido; aniquilación de la iniciativa privada; economía quebrada... Quizá estemos llegando a pueblos fácticamente sin religión, pueblos que llevan más de 60 años prescindiendo de ella: la mayor parte de Europa, como mínimo el 75%, está dando de lado a las religiones oficiales, con la diferencia de que es evidente el bienestar y el progreso conseguidos.

Pero volviendo a la pregunta inicial y dado que la respuesta decimos que no puede ser unívoca, ya historiadores, sociólogos y filósofos llevan mucho tiempo disertando sobre pros y contras de la religión, con argumentos a favor y argumentos en contra.

Encuentran a favor el hecho de que las religiones hayan propiciado la cohesión social, con normas y creencias por todos compartidas impidiendo fracturas sociales. Además, hay que reconocerlo, especialmente cuando la pobreza y la enfermedad enseñoreaban amplias capas de población, monasterios e iglesias eran la única asistencia que los pobres recibían. Añádase la proliferación de hospitales, escuelas, orfanatos e instituciones benéficas adheridas a cualquiera de las religiones vigentes.

No es baladí, tampoco, el consuelo e incluso el ánimo que siempre, también hoy día, reciben muchos creyentes frente a la enfermedad, la muerte de personas queridas o crisis personales.

Por último, bien que todo ha sido en provecho de sus creencias, las religiones han ejercido un mecenazgo sin el cual artistas y artesanos, poetas, músicos y creadores en general no habrían podido entregar a la posteridad un legado hoy gloria de la humanidad.

¿Y qué dicen los que esgrimen argumentos en contra? Son hechos y situaciones  creados por la religión de sobra conocidos que, en determinados reductos y para muchos, opacan los logros conseguidos. Será difícil muchas veces separar causas políticas y religiosas, pero la religión ha sido fuente de conflictos y guerras, persecuciones, destrucción de monumentos, intolerancia con los disidentes, especialmente los herejes. En otro orden de cosas, es de sobra conocida la resistencia que la religión ha ofrecido frente a los cambios científicos y frente a logros sociales alcanzados por la sociedad.

En general, la religión ha pretendido y logrado el control absoluto de la sociedad imponiendo determinados credos, sin posibilidad alguna de discrepancia. ¿Cuántos siglos ha sido la R.C. la oficial en Europa? ¿Y en España? Recuérdese el medio de que se sirvió la Iglesia católica para que no echara raíces el protestantismo.

Pero, lo que dicen todos cuantos han estudiado de manera imparcial la historia de la Iglesia: no se puede separar una institución del cometido que tiene asignado. La Iglesia es sociedad “humana”; la Iglesia ha crecido gracias al esfuerzo de muchos hombre y mujeres; su labor responde siempre al espíritu que la anima, a su proyecto fundacional… Como todo lo humano, refulgen las luces y agobian las sombras.

Añadamos que no se puede juzgar el pasado con criterios de presente so pena de caer en un burdo anacronismo, que algunos denominan presentismo.  

También te puede interesar

Lo último

Más y mejor - 10

Somos cuerpo pensante